El campo sonoro frontal (LCR), formado por los altavoces izquierdo, central y derecho, es la columna vertebral de cualquier cine en casa. Si estos tres elementos no trabajan como una unidad acústica coherente, la inmersión desaparece. Optimizar el sistema LCR es el paso más crítico (y a menudo olvidado) para lograr un sonido sobresaliente sin cambiar de equipo.
Para lograr un impacto notable en el campo frontal LCR, no necesitamos más vatios o un DAC más moderno, sino, sobre todo, perfeccionar la alineación física de los altavoces (sean cuales sean) y minimizar su dispersión.
Una referencia con LCR de alto impacto: Al filo del mañana
Vamos a tomar como referencia una secuencia; en concreto un único plano de demostración obligatorio en cualquier home cinema.
Hazte con la película de ciencia ficción ‘Al filo del mañana‘ (Edge of tomorrow, 2014, con Tom Cruise y Emily Blunt) y avanza hasta el minuto 17, segundo 11. Buscamos un plano en concreto: una panorámica de un enorme helicóptero de transporte de cuatro hélices moviéndose de derecha a izquierda.
El plano en cuestión dura unos diez segundos y tiene una sonoridad elevadísima: el paso del helicóptero en primer plano de derecha a izquierda no va a dejar a nadie indiferente, su rotundidad es impresionante. Hace uso de los tres altavoces frontales LCR a un gran volumen, empezando fuera de pantalla (off), metiéndose de pleno en la imagen y alejándose por la izquierda para acabar en un plano general.
Aquí os dejo un enlace de YouTube como referencia. En este extracto, el plano está en concretamente en el minuto 1:40
Si puedes, usa una pista DTS Master Audio HD o Dolby True HD para escuchar el mejor códec posible sin compresión ni pérdidas.
1. La geometría del estéreo: el triángulo equilátero perfecto.
Dolby y unas cuantas más empresas del audiovisual, definieron un aspecto clave en el sonido surround 5.1. La posición de los altavoces izquierdo (L) y derecho (R) respecto al oyente debe formar un triángulo equilátero. Por sí sola, la imagen estéreo es la mejor posible con este medida.
La regla técnica es muy sencilla: cada altavoz frontal debe estar desplazado 30º respecto al eje central del espectador y, si se puede, ligeramente girados apuntando hacia nuestra posición en el sofá. Esto crea un arco frontal de 60º en total.

O si te parece más fácil, saca la cinta de medir y que haya la misma distancia entre tu cabeza, el altavoz izquierdo y el derecho.
Este ajuste, para escuchar música en estéreo es fundamental, pero para sonido multicanal aplica exactamente igual, solo que metemos el altavoz central justo en frente de nosotros, a 0º. En entornos 5.1 o superiores, lo habitual en películas y series es que la música o la banda sonora no toque el canal central por la presencia de diálogos. De ahí la relevancia de este ajuste para la música especialmente.
2. Coherencia tímbrica: el eje horizontal de los tweeters
La uniformidad en el plano de las altas frecuencias es el detalle más difícil de conseguir seguramente en el campo LCR. Para que el barrido sonoro sea fluido, los tweeters de los altavoces izquierdo, central y derecho deben estar alineados en una misma línea horizontal.
Este fundamento técnico evita variaciones de fase y cambios en la respuesta en frecuencia (timbre) cuando el sonido se desplaza lateralmente. Las frecuencias agudas son las más localizables por nuestro cerebro y por ello son especialmente agradecidas cuando se las cuida.

Los que tengan proyector con pantalla microperforada lo tendrán más fácil de conseguir. El resto de mortales con televisores grandes, digamos, 55 pulgadas o más, nos dificulta y mucho porque nos obliga a subir el televisor por encima de nuestro eje de mirada natural.
Habrá que buscar un punto medio entre que no nos duela la nuca de mirar hacia arriba y que los tweeters no dibujen una ‘V’ acusada entre el conjunto LCR. Si no puedes bajarlos, inclina ligeramente el altavoz hacia tus oídos.
3. Directividad y eje de referencia: ¿cuál es la altura de los oídos estando sentados?
Llega ahora el doble salto mortal: una vez que hemos alineado la altura de los altavoces, toca otra comprobación. Medir la altura de nuestros oídos estando sentados. Y hacer coincidir la altura de los tweeters con nuestras orejas en la medida de lo posible.
El tweeter es el componente más direccional de un altavoz. Fuera de su eje de referencia (especialmente en el plano vertical), la pérdida de energía en agudos es drástica.

Normalmente, la altura de nuestros oídos en la posición de escucha oscila entre 90 y 110 cm. Si estás pensando en re-decorar el salón o hacer una mudanza, este punto y el anterior conviene tenerlos previstos. En un entorno doméstico es difícil ceñirse a estas condiciones.
Si lo consigues, enhorabuena, el impacto acústico al colocarlos a la altura de tus orejas garantiza que recibas el mayor sonido directo posible, ubicar los agudos perfectamente y evitar las coloraciones que produce los rebotes del sonido reflejado del mobiliario etc.
4. Altavoz central de 3 vías: resolviendo el problema de la lobulación
Este es el único punto que demanda comprar algo nuevo. Lo sé y lo siento.
El altavoz central es el eslabón más débil en muchas instalaciones. Los fabricantes saben que poner un altavoz colindante con un televisor, no es tarea fácil. Suelen reducir su tamaño y lo diseños dominantes son de dos vías.
¿Qué significa esto? Mi compañero Javier, lo cuenta a las mil maravillas en este reportaje, con video incluido.

Básicamente, los diseños comunes de dos vías (MTM) sufren de cancelaciones al solaparse frecuencias medias y agudas en el mismo eje de emisión. Esto empeora si, además, no estamos en el medio del sofá, desplazados de la posición principal de escucha. Las cancelaciones pueden volverse bastante nocivas para el altavoz clave: el que reproduce los diálogos.
La ventaja del diseño de 3 vías reside en que al añadir un transductor de agudos ubicado algo más arriba, fuera del eje de los woofers, el cono puede emitir las frecuencias de forma más limpia y eficiente, mejorando la dispersión horizontal y vertical.
Puedes encontrar altavoces de tres vías coaxiales o con guía de dispersión. Ambas son válidas y caras. Pero ayuda a eliminar de nuestras vidas esa famosa frase de »no oigo bien los diálogos».

Conclusión: la prueba del helicóptero previo al showtime sonoro del desembarco.
Si consigues aplicar o mejorar, al menos, los tres primeros cambios mencionados, usando como referencia la panorámica del helicóptero de Al filo del mañana, tu sistema de sonido 5.1 o superior habrá ganado un impacto bastante notable.
A efectos de localización, continuidad y espacio sonoro, esta configuración te permitirá disfrutar y redescubrir pasajes que antes pasaban inadvertidos. No se me ocurre mejor idea que, una vez ajustado todo, continuar viendo el desembarco de Al filo del mañana durante los próximos 10 minutos.
La experiencia se transforma porque seremos capaces de ubicar exactamente dónde explota cada proyectil en el espacio marcado por la imagen entre los altavoces. Las órdenes gritadas por el sargento Farell serán perfectamente audibles a pesar del estruendo de motores y explosiones y un largo etcétera de un diseño de sonido nivel DEMO que os aconsejo que tengáis siempre a mano.

Y por último… ¡el Atmos!
Si te ha parecido interesante este reportaje del campo central, te recomiendo que leas el equivalente con la optimización de los altavoces Atmos que publicamos la semana pasada. Te dejo el enlace aquí.
¡La suma de un campo frontal rotundo con un eje vertical proporcionado, es la combinación ganadora para una inmersión inolvidable!




