Las bandas sonoras analógicas no desaparecieron cuando Hollywood empezó a llenar los estudios de ordenadores. Durante los primeros años del siglo XXI, mientras Pro Tools y otros sistemas digitales cambiaban la forma de editar y mezclar una partitura, algunos compositores seguían poniendo en marcha máquinas de cinta de 2 pulgadas.
Hay una historia especialmente curiosa detrás de esto. En 2002, mientras Star Wars: Episodio II representaba una nueva etapa tecnológica para el cine digital, John Williams y el ingeniero Shawn Murphy seguían grabando su música en cinta magnética analógica.
No era una necesidad. La tecnología digital ya permitía trabajar con mucha más libertad. Se podía editar, copiar, mover y corregir una grabación sin las limitaciones físicas del soporte magnético.
Entonces, ¿por qué seguir usando equipos analógicos?
Las respuestas cambian según la película. A veces se buscaba una determinada respuesta de la orquesta. Otras veces, la saturación y compresión propias de la cinta. En algunos casos, la intención era recuperar una estética musical asociada a otra época. También encontramos partituras registradas en directo, con músicos tocando juntos y tomando decisiones que después ya no podían corregirse con la misma facilidad.
Antes de seguir avanzando en esta historia, hay una precisión obvia, pero importante. Ninguna de estas bandas sonoras analógicas llega en analógico hasta nuestro reproductor. El Blu-ray, el 4K UHD y el streaming son formatos digitales. Entre la cinta y la pista Dolby Atmos o DTS-HD Master Audio que llega a nuestras salas ha habido una evidente digitalización en el masterizado y la distribución.
Esta historia que os traigo ocurre antes y cuenta el principio de la cadena.
2000 – The Patriot – Música de John Williams
En El Patriota encontramos uno de los casos mejor documentados de toda la selección de bandas sonoras analógicas.
El ingeniero Shawn Murphy explicaba que, pese a que la posproducción ya se apoyaba ampliamente en estaciones digitales, él y Williams preferían conservar una generación analógica antes de entrar en Pro Tools o Sonic Solutions.
El proceso está descrito con una precisión poco habitual. El máster analógico de 7.1 canales se registró en un Studer de 16 pistas, con cinta Quantegy 456 de 2 pulgadas, a 15 ips y con Dolby SR. También se realizaron copias digitales de seguridad y se utilizaron otros Studer de 24 pistas para conservar material destinado a posibles remezclas.
No era, por tanto, una máquina de cinta utilizada como recuerdo de otra época. Formaba parte de la cadena de grabación que Williams y Murphy querían conservar.
Esta BSO tiene otro valor añadido extraordinario: se mezcló originalmente para el desaparecido SDDS de 8 canales de Sony, siendo una de las últimas películas en beneficiarse de tener 5 canales detrás de la pantalla. Su traspaso al Atmos debió ser una gozada.
Edición doméstica: La edición española de 4K UHD + Blu-ray de Sony, publicada en 2018, incluye la versión original en Dolby Atmos y Dolby TrueHD 7.1 a 48 kHz y 24 bits. Su bitrate es altísimo con un promedio de más de 8 Mbps. ¡Imprescindible para la colección en físico!


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2002 – Star Wars Episode II, Attack of the Clones – Música de John Williams
Dos años después aparece una situación todavía más curiosa. Shawn Murphy grabó las sesiones de John Williams con dos máquinas de 24 pistas de 2 pulgadas y Dolby SR, mientras la mezcla se realizaba simultáneamente hacia Pro Tools mediante otra máquina de 16 pistas.
Eso convierte a El ataque de los clones en un caso híbrido. La cinta no era un simple paso previo que después desaparecía, pero tampoco sería correcto describir toda la producción como exclusivamente analógica.
La partitura de Williams convivía con un flujo de trabajo digital que permitía realizar después una cantidad enorme de edición. De hecho, el montaje musical de la película generó miles de archivos de edición por reel.
La gracia del ejemplo está precisamente ahí. Una de las películas que mejor simbolizan la transición tecnológica de Hollywood seguía teniendo dos enormes máquinas de cinta en el corazón de las sesiones musicales. Por eso figura en nuestra lista de bandas sonoras analógicas.
La edición doméstica en 4K UHD + Blu-ray de 2020 incluye la versión original en Dolby Atmos sobre Dolby TrueHD 7.1.


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2004 – The Incredibles – Música de Michael Giacchino
Con Los Increíbles cambia el motivo para recurrir a la grabación analógica.
El director, Brad Bird, quería que la película tuviera una estética retrofuturista inspirada en la visión que los años sesenta tenían del futuro. La música debía formar parte de ese mismo mundo. Michael Giacchino y el ingeniero Dan Wallin trabajaron con técnicas de grabación vinculadas a aquella época y la partitura se registró en cinta analógica.
Wallin destacó especialmente los metales, que ocupan un lugar central en la escritura de Giacchino. La propia documentación de la película recoge su valoración sobre el comportamiento de estos instrumentos en analógico frente al entorno digital.
También se buscó una forma de trabajar más próxima a las sesiones tradicionales, con los músicos tocando juntos y reaccionando a lo que ocurría alrededor.
No conocemos públicamente todos los parámetros de la grabación, y no sería correcto completar esos huecos con suposiciones. Lo que sí está documentado es que la cinta formaba parte del planteamiento sonoro de la película y, por lo tanto, entra en la categoría de bandas sonoras analógicas.
La edición doméstica de la película cuenta con un Blu-ray, en Dolby Digital 5.1.


Los increíbles
2007 – Ratatouille – Música de Michael Giacchino
Ratatouille merece un lugar en esta lista de bandas sonoras analógicas, aunque con una reserva documental.
Michael Giacchino tenía una conocida preferencia por grabar sus partituras en cinta en lugar de trabajar exclusivamente con sistemas digitales. En la documentación de la producción de Ratatouille se explica que se llevaron máquinas de cinta analógica a las sesiones.
Además, la documentación discográfica del álbum incluye la expresión “100% Genuine Live Analog Music” y describe las sesiones de grabación y mezcla realizadas en Sony Pictures Scoring Stage, Warner Bros. Eastwood Scoring Stage y Armoury Studios.
Es una evidencia bastante clara de la intención analógica, pero no hemos localizado una fuente primaria de Pixar, Disney, Giacchino o Dan Wallin que permita confirmar el formato exacto de cinta, el número de pistas o cualquier otro dato que lo confirme de primera mano.
Por eso la incluimos con esa salvedad. Hay abundante documentación discográfica que apunta al uso de cinta analógica, pero no disponemos del mismo nivel de detalle técnico que en El Patriota, por ejemplo.
Edición doméstica con un Blu-ray de 2019 con un DTS 5.1 en castellano como pista preferida sobre el Dolby Digital 5.1 también disponible.


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2011 – Horrible Bosses – Música de Christopher Lennertz
Christopher Lennertz no quería que la música de la famosa comedia Cómo acabar con tu jefe sonara demasiado limpia. Su referencia estaba mucho más cerca de una banda grabando un disco. Y en 2011 el entorno digital musical ya estaba presente en todos y cada uno de los rincones de cualquier estudio.
Por eso decidió no registrar digitalmente las pistas y utilizó cinta analógica de 2 pulgadas en The Village y Capitol Records. La intención era que cada cue musical tuviera el carácter de una grabación que pudiera salir directamente de un disco de vinilo.
El método de trabajo iba en la misma dirección. Lennertz reunió a músicos procedentes de grupos como Beastie Boys, Pearl Jam, Jane’s Addiction y Dave Matthews Band y buscó que tocaran juntos, como en una sesión de álbum.
En este caso, la cinta no era simplemente el soporte donde quedaba registrada la música. Formaba parte de la sonoridad que Lennertz quería conseguir. Por eso ocupa un lugar especial en este listado de bandas sonoras analógicas.
La edición doméstica del Blu-ray de Warner de 2011 incluye la versión original en DTS-HD Master Audio 5.1 a 48 kHz y 24 bits y la versión doblada en castellano en Dolby Digital 5.1.


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2021 – Cruella – Música de Nicholas Britell
Damos un salto temporal bastante grande y una década después, la cinta vuelve a aparecer en una producción completamente contemporánea, esta vez con una intención muy concreta. Que se empleara en 2021 una cinta analógica sí que es una auténtica rareza.
Nicholas Britell quería que Cruella tuviera la energía del Londres de los años sesenta y setenta. Guitarras eléctricas, bajos, órganos, teclados, baterías y orquesta debían convivir con una estética cercana al rock de aquella época.
En una entrevista publicada por Abbey Road, Britell explicó que tanto la canción Call Me Cruella como la música de la película se grabaron utilizando equipos vintage y cinta analógica en Abbey Road y AIR Studios.
En 2021 ya no existía ninguna necesidad práctica de recurrir a este procedimiento. La elección estaba relacionada con el sonido que Britell buscaba. Pura estética sonora y una joya a coleccionar.
Se puede comprar una edición 4K UHD en Francia con Dolby Atmos y Dolby TrueHD 7.1 a 48 kHz y 24 bits en la versión original y un Blu-ray en castellano DTS 5.1.


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2024 – Saturday Night – Música de Jon Batiste
Este es probablemente el caso en el que la técnica de grabación y la época representada por la película están más estrechamente unidas.
Saturday Night reconstruye las horas previas al primer programa de Saturday Night Live, en 1975. Jon Batiste quería que la música perteneciera a ese mismo universo y propuso grabar la partitura en directo sobre cinta ¡atención a la doble pirueta!
El ingeniero y coproductor William Garrett trabajó con una máquina de 24 pistas y 2 pulgadas. Se utilizó cinta RTM SM900 a 15 ips y se registró la señal con un nivel deliberadamente alto. En las sesiones participaron 13 músicos y se llegaron a grabar cerca de cinco horas de música improvisada durante unas 11 horas de trabajo.
La diferencia respecto a otros casos de esta lista es importante. Aquí no se buscaba únicamente el ‘color’ de la cinta. También se recuperaba una forma de trabajar propia de otra época, con una banda tocando junta y la interpretación quedando fijada directamente en el soporte. Producto 100% dentro de la categoría de bandas sonoras analógicas.
La edición doméstica del Blu-ray de Sony, comercializado en 2025, ofrece la versión original en DTS-HD Master Audio 5.1 a 48 kHz y 24 bits y la versión doblada en castellano en Dolby Digital 5.1.


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2025 – Jay Kelly – Música de Nicholas Britell
El ejemplo más reciente resulta difícil de ignorar precisamente por la fecha. A fecha de hoy, no me consta nada más reciente o contemporáneo. Podemos titularla como la última de su especie, las bandas sonoras analógicas.
En Jay Kelly, Nicholas Britell decidió grabar toda la partitura en cinta analógica. Netflix explica que el compositor experimentó con el proceso de grabación y que esta elección le permitía conectar mejor la música con la película de Noah Baumbach.
A estas alturas, la decisión resulta especialmente significativa. La grabación digital ofrece enormes ventajas de edición y producción, y sin embargo Britell prefirió recuperar un proceso mucho más limitado.
Es, además, la segunda aparición del compositor en esta selección, después de Cruella. En ambos casos la cinta no responde a una obligación del estudio ni a una limitación técnica. Es una elección creativa.
Evidentemente, no hay edición física que podamos recomendar. En España está disponible en Netflix, cuyo plan Premium ofrece reproducción 4K HDR y sonido inmersivo.
El curioso caso de las bandas sonoras analógicas
Los ocho casos muestran una evolución bastante clara: la cinta dejó de ser una necesidad a partir de los años 2000. Y las bandas sonoras analógicas un mirlo blanco.
En The Patriot, John Williams y Shawn Murphy mantenían una cadena de trabajo en la que la cinta seguía teniendo un papel central. En Attack of the Clones, el mundo analógico y el digital ya convivían en la misma producción.
Con The Incredibles y Ratatouille, la cinta aparece vinculada a una determinada manera de entender la grabación de una partitura. Horrible Bosses la utiliza directamente como parte de su carácter sonoro.
Y en Cruella, Saturday Night y Jay Kelly encontramos una situación muy distinta. La cinta ya no es una tecnología que haya sobrevivido al cambio digital. Es una tecnología que alguien ha decidido recuperar.
Eso no permite afirmar que una banda sonora analógica sea mejor que una digital. Sencillamente señalo que son procesos diferentes, con comportamientos diferentes.
La cinta introduce saturación, compresión, ruido y otras no linealidades. También impone limitaciones físicas que afectan al modo de trabajar. En algunos estudios, esas características se consideran parte del resultado musical. En otros, prácticamente no aportan nada que compense sus inconvenientes.
Quizá por eso estas ocho bandas sonoras analógicas merezcan una escucha diferente. No hace falta buscar una supuesta firma analógica en cada nota. Basta con recordar que, detrás de la pista digital que hoy llega a nuestros altavoces, hubo en algún momento una decisión mucho más física. Alguien pulsó el botón de grabación y puso a girar la cinta.





