Amazon metió anuncios por la cara y en Alemania les están cantando las cuarenta. Ese es el titular. Y no me refiero a eso de “te ofrecemos un plan más barato con publicidad”, que está a la orden del día. En este caso la jugada fue un pelín más turbia. En 2024 tú pagabas tu suscripción “normal” y de repente, sin avisar como Dios manda, te empezaban a caer cuñas si no sueltas un extra al mes.
O sea, lo de pagar por ver series lo tenemos asumido. Vale, nos jode, pero lo llevamos. Otra cosa es que te cambien las reglas con el partido empezado. Ahí a la gente se le empieza a hinchar algo. Y en Alemania esto se ve que ha tocado la fibra.
Y no se ha quedado en cuatro tuits de cabreo. Han ido a lo serio. Asociaciones de consumidores, tribunales y una demanda colectiva que ya parece un monstruo de siete cabezas.
El cambio de Prime Video que lió toda esta situación

Todo empezó cuando Amazon envío un email en enero de 2024 diciendo que desde el 5 de febrero su catálogo en Prime Video podría incluir publicidad “limitada”. Si no querías verla, te tocaba pagar 2,99 pavos más al mes.
La clave está en que no te dan a elegir entre un plan con anuncios más barato y otro sin ellos. Lo que han hecho muchos es leerlo como una subida de precio encubierta. Porque pagar lo de siempre ya no vale para lo de siempre. Necesitas pagar más. Y por muy bonito que lo pongan en el correo, es un truco viejo.
Encima Prime Video no se corta. Ya no son solo los cortes clásicos. También anuncios cuando pausas, banners, cuñas metidas a destiempo. No es que te arruinen la noche, pero cuando llevas media película metido y de repente te parten la escena con un anuncio, te acaba pudriendo más de lo que parece.
El palo de Múnich y por qué importa
El Landgericht München I, el tribunal regional de Múnich vaya, dijo en diciembre de 2025 que colar publicidad así, sin que el usuario dijera explícitamente que sí, no valía. Todo giraba en torno a ese correo donde venía a decir “no hace falta que hagas nada”, como si el cambio fuera tan normal como respirar.
Detrás estaba la Verbraucherzentrale Bundesverband, (la federación alemana de organizaciones de consumidores) y su directora Ramona Pop lo resumió con pocos pelos en la lengua: si contrataste algo sin anuncios, eso es lo que te tienen que dar. No vale despertarte un día y que te los hayan puesto porque sí.
Eso sí, el fallo no era firme. Amazon podía recurrir, y seguro que lo hará. O sea, no es que la publicidad vaya a esfumarse mañana, pero es un toque de atención en condiciones. Un aviso de por dónde pueden ir los tiros si una plataforma intenta colarte un cambio de contrato sin preguntar.
La demanda colectiva y el canguelo en Amazon

La Verbraucherzentrale Sachsen está empujando una Sammelklage (una demanda colectiva), y ya se habla de más de 200.000 personas registradas. Y no es un número sacado de una encuesta random. Está en comunicados y en la prensa alemana de estos días.
Lo que piden muchos de esos 200.000 es que les devuelvan los 2,99 euros de cada mes desde que metieron los anuncios. Porque ese extra era el precio para volver a la situación de antes. Y si echas cuentas con lo que pagan varios millones de suscriptores, entiendes por qué a Amazon le tiemblan las piernas.
Y por si no tenían bastante, hay otro frente abierto que todavía escuece más. Algunos reclaman que se devuelva parte de lo ganado con esa publicidad. Eso ya es otra guerra, pero explica por qué todo el mundo está mirando este caso con lupa. No solo por el dinero, sino por el precedente.
¿Y esto qué supone para el resto de Europa?
Si yo estuviera en el pellejo de cualquier plataforma de streaming, este caso me haría parar el carro un momento. No porque la publicidad vaya a desaparecer del mapa, eso ya no pasa. Sino porque la forma de meterla importa, y mucho. Si tú ofreces un plan más barato con anuncios y el usuario lo elige, vale. Si lo que haces es cambiar las condiciones del que ya pagaba y encima le sueltas un “no tienes que hacer nada”, es otra historia.
Aquí también está lectura para el que paga. Si mañana te intentan hacer un cambio parecido, sentencias como esta te recuerdan algo que se nos suele olvidar. Lo que firmaste al principio cuenta, aunque sea todo digital y aunque el marketing insista en que son solo cuatro anuncios.
En resumidas cuentas, Alemania ha dicho “hasta aquí” con bastante fuerza. Y no me extrañaría nada que esto acabe marcando cómo se introduce la publicidad en los próximos movimientos del sector en Europa. Porque una cosa es querer ganar más dinero, y otra muy distinta es hacer malabares con el contrato esperando que nadie proteste.




