2026 pinta como el año en el que los “televisores cuadro” dejan de ser un capricho bonito para empezar a tomarse en serio, de verdad, lo que importa: la calidad de imagen, los reflejos, el brillo y la integración en el salón. Porque sí, el CES 2026 ha sido un festival de paneles brutales, procesadores con IA y diagonales gigantes… pero, curiosamente, también ha sido el CES en el que más se ha hablado de teles que quieren parecer una obra de arte cuando están apagadas.
Y ojo, que aquí hay una idea muy simple que a mí me gusta muchísimo: un televisor es, al final, un “mamotreto negro” que se come media pared. Así que cuando una marca se curraba algo tipo The Frame, siempre me ha parecido una propuesta con sentido. El problema es el de siempre: durante años, el “lifestyle” venía con letra pequeña… diseño top, pero rendimiento justito comparado con las gamas premium de verdad.
Pues bien, este 2026 empieza a cambiar el cuento. Y lo hace con tres movimientos bastante claros: LG vuelve a la carga con un Wallpaper OLED que da miedo de lo fino que es, Amazon se mete en la fiesta con un modelo pensado para ajustar precio sin renunciar a la estética, y Samsung —que aquí es veterana— amplía tamaños para que el concepto “cuadro” no se quede solo en salones medianos. Vamos por partes, porque hay chicha.
Qué es exactamente un “Lifestyle TV” y por qué ahora sí tiene sentido

Un “lifestyle TV” no es una tecnología de panel como OLED o MiniLED. Es más bien una filosofía: un televisor diseñado para integrarse en tu casa como si fuera decoración, no como si fuera “el trasto” del salón. Por eso casi todos tiran de lo mismo: marcos personalizables, montaje pegado a la pared, modo arte, acabados mate y todo ese rollo de galería.
Hasta aquí, nada nuevo. Lo interesante es que en 2026 ya no vale con ser bonito. Porque el usuario que se gasta el dinero en una tele “cuadro” también quiere que, cuando le da al Play, el HDR no sea una broma y que la tele no sufra con reflejos o con escenas oscuras.
Y justo ahí es donde se nota que las marcas han olido sangre: si consiguen mezclar diseño “wow” con hardware serio, tienen un producto redondo. Y el primer ejemplo es el más bestia.
LG OLED evo W6: el Wallpaper vuelve… y esta vez viene a competir de verdad
Lo de LG con el W6 es una declaración de intenciones. Estamos hablando de un televisor tipo “Wallpaper” que vuelve con una idea muy clara: ser una tele premium de verdad, pero con diseño de póster pegado a la pared. Su grosor declarado es de 9 milímetros y la gracia es que el conjunto queda totalmente enrasado, sin el típico bulto trasero que te arruina la estética.

Lo más interesante es que no se queda en la carcasa: el W6 monta un panel OLED de nueva generación y LG presume de su tecnología Hyper Radiant Color, enfocada a mejorar brillo, negros, color y también a reducir reflejos (que en este tipo de teles “cuadro” es clave). Y aquí viene el dato que más ha sonado: LG llega a hablar de hasta 3,9 veces más brillo que un OLED “convencional”. Es una cifra de marketing, sí, pero deja claro por dónde van los tiros.
Ahora, lo que a mí me parece un acierto total: el W6 apuesta por un formato true wireless gracias a la Zero Connect Box, que manda la señal de tus dispositivos de forma inalámbrica. O sea que puedes tener la pared limpísima, sin cables colgando, y poner la caja aparte. LG habla de transmisión desde hasta 10 metros, que para la mayoría de salones es más que suficiente.
Y como 2026 es 2026, aquí también hay guiño gamer: LG ha mencionado soporte para 4K a 165 Hz y compatibilidad con tecnologías tipo NVIDIA G-SYNC y AMD FreeSync Premium, además de respuesta ultra rápida (lo típico en OLED). No es el enfoque principal de una tele “cuadro”, pero suma muchísimo, porque significa que no estás comprando solo diseño.
¿La gran pregunta? El precio. Y aquí hay un punto que ha levantado cejas: la idea es que cueste más o menos como la gama G de LG, no como aquellas W-Series antiguas que eran literalmente de otro planeta. Si esto se cumple, el W6 puede convertirse en el lifestyle TV más bestia del año sin que te obligue a vender un riñón.
Amazon Ember Artline: el “Frame” barato que entra por los ojos (y con más tecnología de la que parece)

Que Amazon se meta aquí tiene todo el sentido del mundo: saben vender volumen, saben apretar precios y su ecosistema Fire TV está en todas partes. El Ember Artline se presenta como un rival directo de The Frame, con un planteamiento muy “Amazon”: estética de cuadro + plataforma bien integrada + precio agresivo.
De entrada, llega en 55 y 65 pulgadas y el precio de partida que se ha comunicado es de 999,99 euros en España. Y sí, esto lo coloca claramente por debajo de lo que suele costar un “Frame” equivalente cuando no hay ofertas potentes.
La parte “lifestyle” la clavan con 10 marcos diferentes (acabados tipo madera, blanco, plata, etc.) y pantalla con tratamiento mate/antirreflejos. Pero lo que me ha llamado la atención es que Amazon no se ha quedado en “modo arte y ya”: se habla de una biblioteca de más de 2.000 obras gratuitas, soporte para enseñar tus fotos con Amazon Photos, y hasta funciones tipo detección de presencia para que el modo ambiente tenga sentido en el día a día.
Resumiendo, el Ember Artline huele a producto que puede funcionar muy bien si cumple dos cosas: precio real competitivo y calidad de panel decente (porque aquí no estamos hablando de OLED premium, sino de una tele más “mainstream” con traje elegante). Y si Amazon lo hace bien, puede ser el empujón definitivo para que el lifestyle deje de ser “cosa de Samsung”.
Samsung The Frame y The Frame Pro: más tamaños y la sensación de que esto se vende (y mucho)

Samsung aquí juega en casa. The Frame es el “lifestyle TV” que todo el mundo conoce, el que ha convertido el modo arte en algo mainstream. Y en 2026, aunque no se haya anunciado una revolución total del concepto, sí hay un movimiento muy revelador: ampliación de tamaños.
Por un lado, The Frame Pro añade por primera vez un modelo de 55 pulgadas. Y esto es importante porque el Pro es el que, sobre el papel, intenta corregir el talón de Aquiles del Frame clásico: mejor rendimiento. Se ha descrito como un modelo con tecnología tipo Neo QLED (con enfoque MiniLED en formato más contenido) y con soluciones de instalación pensadas para que quede limpio en pared.
Por otro lado, el Frame “normal” se va a lo grande con un tamaño que es puro espectáculo: 98 pulgadas. Esto es básicamente Samsung diciendo: “vale, quieres un cuadro… pues toma cuadro”. Y si tienes pared y presupuesto, puede ser una barbaridad para salón grande, sobre todo por el rollo de acabado mate y Art Mode, que en 98 pulgadas puede quedar de auténtico cine (cuando está apagada y cuando está mostrando arte).
Lo que sí conviene tener claro: si esperabas que Samsung anunciara un salto enorme de hardware en The Frame para 2026, no parece que vaya por ahí. El mensaje es más “refinamiento y tamaños” que “reinvención”. Pero, sinceramente, esto también dice algo: si amplían gama, es porque se vende. Y si LG y Amazon están apretando, Samsung no se va a quedar quieta.
En qué me fijaría yo antes de comprar un “televisor cuadro” en 2026
Primero: reflejos y tratamiento de pantalla. Un lifestyle TV suele ir en pared, en un salón “real”, con ventanas, lámparas, luz ambiental… así que el antirreflejos no es un extra, es casi lo más importante.

Segundo: brillo real y HDR. Aquí es donde el LG W6 puede marcar diferencias si de verdad cumple con esa idea de “OLED mucho más brillante” y con su propuesta de color. Porque una tele preciosa, sí… pero si el HDR se queda corto, al final te da rabia.
Tercero: instalación y cables. Esto es clave para el efecto “cuadro”. Por eso lo del W6 con la Zero Connect Box es tan goloso: pared limpia y ya. Y por eso también Samsung cuida tanto lo del montaje y el concepto One Connect / soluciones similares en sus gamas artísticas.
Y cuarto: el uso real. Si lo tuyo es cine y quieres lo mejor de lo mejor, 2026 te está diciendo muy fuerte: el televisor lifestyle ya no tiene por qué ser sinónimo de compromisos enormes. Pero si solo quieres estética y buen precio, ahí es donde modelos tipo Ember Artline pueden tener muchísimo sentido.
Al final, lo bonito de este CES 2026 es que deja una idea muy clara: los televisores “elegantes” ya no van a ser el plan B. Si LG clava el W6, si Amazon ajusta precio y no patina en calidad, y si Samsung sigue afinando tamaños y experiencia de arte… 2026 puede ser el año en el que, por fin, el “televisor cuadro” o lifestyle deje de ser postureo y pase a ser una compra redonda para muchísima gente.




