Austrian Audio acaba de presentar los The Arranger, unos auriculares abiertos (open-back) y cableados que vienen con una idea muy clara: meter parte de la ingeniería “flagship” de la marca en un modelo más accesible dentro de lo que es el mundillo audiófilo. Y sí, lo de “accesible” hay que cogerlo con pinzas, porque esto no es un capricho de 200 euros.
Llegan en febrero de 2026 y en Europa costarán 999 euros (899 libras / 1099 dólares). No es barato, pero Austrian Audio lo coloca justo entre su gama Hi-X (más asequible) y los Composer (su referencia seria). Vamos, un “puente” para el que quiere dar un salto sin tener que irse al tope de gama sí o sí.
Y lo interesante es que no parecen un “cambia el color y ya”. Aquí hay chicha técnica, sobre todo en el driver y en el planteamiento: abierto + driver nuevo + enfoque de baja distorsión y buena escena. Así que vamos a lo importante, sin rodeos.

El corazón de estos auriculares es un driver dinámico recién desarrollado de 44 mm. Y aquí la marca no se ha quedado en “ponemos un driver grande y listo”, porque el diafragma lleva recubrimiento DLC (diamond-like carbon), que busca más rigidez y control. ¿Qué se gana con esto? En teoría, menos deformación del diafragma, lo que suele traducirse en menor distorsión y un sonido más limpio cuando la música se complica (graves fuertes, mucha dinámica, pasajes cargados).
A ese driver le suman un sistema propio de imán tipo anillo, pensado para mejorar la respuesta del conjunto: transitorios más rápidos, baja distorsión y buena extensión de graves. Dicho fácil: que el auricular sea capaz de pegar un “golpe” cuando toca (ataque rápido), sin emborronar, y que el grave baje con presencia pero con control. Esto, en un abierto bien afinado, puede ser una combinación muy seria.
El diseño open-back es clave porque apunta a lo que busca la mayoría con este formato: escena más amplia, sensación de aire y colocación espacial más clara. Austrian Audio lo define como una presentación natural y espaciosa, con buena separación. Ojo con lo de siempre: abierto significa también cero aislamiento y que el sonido “sale” hacia fuera, así que son auriculares para casa, escritorio y escucha tranquila, no para calle.
En comodidad, han tirado por el camino correcto: 310 gramos de peso (bastante contenido para unos over-ear de este nivel), estructura metálica ligera y almohadillas de suede leatherette para aguantar sesiones largas sin que te machaquen. Además, se pliegan para guardarlos o transportarlos mejor, un detalle práctico que se agradece porque no todos los audiófilos lo incluyen.

Otro punto a comentar son las almohadillas y diadema reemplazables por el usuario. Esto es un “sí” enorme, porque en auriculares caros lo normal es que lo primero que muera con el tiempo sean las almohadillas, y poder cambiarlas fácil significa alargarles la vida sin dramas.
Y en conectividad, todo va en la línea “seria”: usan un conector simétrico de 4 pines en el auricular, con conector de 3,5 mm y un adaptador de 3,5 mm a 6,3 mm incluido. Traducido: están pensados para conectarlos a un DAC/amp, interfaz o equipo Hi-Fi, y no depender de inventos. Cable, enchufar y a escuchar, como manda el perfil audiófilo.
Auriculares open-back, driver dinámico nuevo de 44 mm con DLC, imán tipo anillo para respuesta rápida y baja distorsión, 310 g, plegables, piezas reemplazables y conexión cableada con adaptador a 6,3 mm. Si clavan el ajuste, pueden ser ese auricular “puente” que mucha gente estaba esperando.




