Han pasado ya dos décadas desde que el Blu-ray llegó a nuestras vidas, y mientras muchos lo dan por “muerto”, yo te digo que no solo está más vivo que nunca, sino que sigue siendo el rey de la calidad. En estos tiempos donde parece que todo pasa por el streaming, yo he vuelto a mis discos como si estuviésemos en 2016… y no me arrepiento de nada. Porque sí, tenerlo todo en la nube está muy bien, pero cuando te sientas a ver una peli en condiciones, hay detalles que solo te da un buen Blu-ray 4K.
Y esto no lo digo por nostalgia ni postureo cinéfilo. Lo digo porque llevo ya varios meses comparando calidad de imagen y sonido entre plataformas tipo Netflix o Disney+ y mis ediciones físicas… y es que no hay color. Literalmente. El detalle, los negros, el sonido sin compresión, los extras, la ausencia de anuncios… es que es otra liga. Y ojo, que no estamos hablando solo de pelis nuevas: hay auténticas joyas del cine clásico que solo vas a encontrar en disco. En serio, intenta ver Punto límite: Cero o Papillon en buena calidad según el país… y ya verás el drama. No todo está en streaming. Ni de lejos.
Además, estamos en un momento buenísimo para los que aún valoramos tener la película en la estantería. Porque, seamos honestos: los precios han bajado muchísimo, hay ediciones preciosas a menos de 10 euros, y si te gusta el cine de verdad, ver pelis con anuncios o a 2 Mbps es un crimen. ¿El Blu-ray está muerto? Para mí, está más vivo que nunca.
¿Por qué sigo apostando por el Blu-ray en pleno 2026?

Lo primero, y más obvio: la calidad de imagen y sonido. A ver, yo entiendo que el streaming es cómodo. Entras en tu cuenta, eliges algo y listo. Pero lo que estás viendo ahí, aunque ponga “4K”, está más comprimido que una maleta Ryanair en agosto. En serio, si comparas un disco 4K UHD bien masterizado con la misma peli en Netflix, Prime o incluso Disney+, la diferencia se nota. Colores más limpios, más información en las sombras, escenas oscuras donde no se vuelve todo una mancha… y el audio sin pérdidas. Dolby Atmos de verdad. No esa versión capada que te meten por internet si no tienes el equipo “compatible”.
Por cierto: cuando digo “Blu-ray 4K” me refiero al Ultra HD Blu-ray, que es el formato que se lanzó en 2016 y que lleva el estándar al máximo nivel, con HDR, más espacio de color, y pistas de sonido sin compresión. Nada que ver con el Blu-ray “básico” de 1080p que llegó en 2006, aunque ese también sigue teniendo su público y su utilidad.
Y hablando de sonido… no hay nada como el punch de un buen Blu-ray 4K con pista TrueHD o DTS:X a pelo. Que sí, que Tidal y Qobuz están de moda entre los audiófilos, pero ¿y los cinéfilos qué? Pues lo mismo. La experiencia de cine en casa real pasa por un buen sistema de sonido y una fuente que esté a la altura, y ahí los discos no tienen rival. Ojo, eso sí: si el máster es flojo, el disco no hace milagros. Pero en general, si cuidan la edición, el resultado es flipante.
Otro punto clave: el catálogo. ¿Cuántas veces te ha pasado eso de ir a buscar una peli que viste hace poco y… zas, ya no está disponible? Las plataformas están en constante rotación de contenidos. Lo que hoy está en HBO, mañana desaparece. Lo que antes estaba en Filmin, ahora se va a SkyShowtime. En cambio, si tienes el disco… pues lo tienes. Punto. Y puedes prestarlo, ponerlo cuando quieras, o simplemente admirarlo en la estantería como buen friki del cine.
El futuro será digital… pero yo seguiré con mis discos

Sé que hoy en día hablar de discos físicos suena a cosa de viejunos. Como si tener una colección fuera algo del pasado, algo que ya no encaja con los tiempos del streaming, el cloud y las suscripciones múltiples. Pero la realidad es que mucha gente está volviendo a lo físico. Igual que el vinilo ha resucitado en el mundo de la música, el Blu-ray sigue siendo un formato querido entre los que valoramos la experiencia completa.
Y lo mejor de todo es que estamos en un momento perfecto para coleccionar. Hay ediciones preciosas, steelbooks, restauraciones increíbles de películas clásicas… y a precios de risa. Plataformas como Amazon, o incluso tiendas de segunda mano están llenas de ofertones. Si te organizas bien, puedes montarte una colección brutal por menos de lo que te cuesta un par de meses de suscripción premium.
Eso sí, no todo es plug & play. Para disfrutar de estos discos necesitas un reproductor Ultra HD Blu-ray dedicado, una PS5, una Xbox Series X o incluso algunos reproductores externos USB si usas PC. Pero vamos, no es nada del otro mundo. Y una vez lo tienes, se abre un mundo donde tú decides qué ves, cuándo lo ves y cómo lo ves, sin que nadie te lo quite de un día para otro ni te meta anuncios a mitad de la película.
¿Lo más irónico de todo? Que con todas las restricciones que nos están metiendo últimamente (adiós a compartir cuentas, adiós a ver lo que quieras sin anuncios, adiós a las apps en ciertas teles), el disco ha vuelto a ser sinónimo de libertad. Lo compras, lo ves cuando y donde quieras, sin cortes, sin compresión, sin que te digan “esta peli ya no está disponible en tu región”. Y eso, en 2026, tiene un valor brutal.
Larga vida al Blu-ray

No te voy a decir que el Blu-ray sea para todo el mundo. Ni que vayas ahora a tirarlo todo y empezar de cero. Pero si tienes un buen televisor, una barra de sonido o un equipo decente, te estás perdiendo lo mejor si no lo has probado. Porque sí, el futuro será cada vez más digital, pero eso no significa que tenga que ser peor.
Yo seguiré comprando discos mientras sigan ofreciéndome esa calidad, esa libertad y ese catálogo que ningún servicio en streaming puede igualar. Y cada vez que veo una edición cuidada de 2001: Una odisea del espacio, Blade Runner o Dune… me reafirmo. El Blu-ray no ha muerto. El Blu-ray solo se ha vuelto más exclusivo.




