Hay comparativas que se resuelven rápido y otras que tienen más miga de la que parece. La del Bose SoundLink Plus frente al Bang & Olufsen Beosound A1 3rd Gen es de las segundas, porque aquí no estamos hablando solo de cuál suena más fuerte o cuál tiene más batería. Aquí lo que hay sobre la mesa son dos formas bastante distintas de entender un altavoz Bluetooth premium. Bose se ha ido a por un producto más bruto, más práctico, más de cogerlo y plantarlo donde haga falta. Bang & Olufsen, en cambio, vuelve a tirar por ese camino suyo de siempre, con un altavoz pequeño, elegante, con pinta de capricho caro… pero también muy serio en especificaciones y funciones.
Y claro, cuando ves los dos, ya notas que no compiten exactamente desde el mismo sitio. El Bose SoundLink Plus juega la carta del “quiero un altavoz portátil, sí, pero que tenga chicha de verdad”, mientras que el Beosound A1 3rd Gen va más por la vía de “quiero algo pequeño, bonito y que no parezca un juguete cuando le das al play”. Dicho de otra manera, uno va más de músculo y el otro más de refinamiento. Y eso cambia bastante la película a la hora de elegir, porque no todo el mundo busca lo mismo cuando se deja este dinero en un altavoz portátil.
Además, estamos hablando de dos modelos que ya se mueven en una liga de precio seria. El Bose SoundLink Plus arranca bastante más abajo, mientras que el Beosound A1 3rd Gen se coloca en un escalón claramente superior, con un precio oficial de 399 dólares en la web de B&O y referencias de 349 euros en retail europeo. Así que la pregunta no es solo cuál es mejor, sino si realmente te compensa pagar ese extra por el modelo danés.
Bose va a por el altavoz “todoterreno” y B&O a por el portátil premium de verdad

Si empezamos por el concepto, el Bose deja bastante claras sus intenciones. El SoundLink Plus presume de 20 horas de autonomía, Bluetooth 5.4 y resistencia IP67 frente a agua y polvo, además de un enfoque más robusto y muy pensado para llevarlo de un lado a otro sin demasiadas ceremonias. Es el típico producto que te imaginas en una terraza, en una escapada, en una mochila o incluso dando guerra en reuniones con amigos sin ir con miedo a la mínima salpicadura.
Bang & Olufsen, por su parte, hace justo lo que esperas de Bang & Olufsen. El Beosound A1 3rd Gen apuesta por un diseño mucho más fino, con cuerpo de aluminio, formato circular muy compacto y una presentación claramente más lujosa. También tiene certificación IP67, así que no es un altavoz delicado ni mucho menos, pero su planteamiento es distinto. Aquí importa mucho el diseño, el tacto, cómo queda encima de una mesa o en una estantería y esa sensación de producto premium que B&O lleva años explotando bastante bien.
Y luego está el tema del tamaño, que tampoco es menor. El Beosound A1 3rd Gen es bastante más pequeño y ligero, con 13,3 x 4,6 x 13,3 cm y 576 gramos, mientras que el Bose apuesta por un formato más grande y con más presencia física. Eso, según cómo lo mires, puede ser una ventaja para uno u otro. Si quieres algo realmente cómodo de mover y que apenas moleste, el B&O tiene mucho ganado. Si prefieres más cuerpo y más sensación de “altavoz serio”, el Bose entra mejor por el ojo.
El gran choque está en el sonido… y aquí el pequeño danés aprieta muchísimo

Sobre el papel, el Bose llega bien armado. La marca habla de un conjunto con un subwoofer, un tweeter y cuatro radiadores pasivos, además de la posibilidad de enlazarlo con otros altavoces Bose compatibles para montar modo fiesta o estéreo. Eso ya da una pista bastante clara de por dónde va este modelo. Bose no ha querido hacer un altavoz mono “apañado”, sino algo con más empaque y con un perfil claramente más festivo y contundente.
Pero claro, luego aparece el Beosound A1 3rd Gen y te desmonta un poco la lógica de “más grande igual a mejor”. Porque este modelo monta un woofer de 3,25 pulgadas, un tweeter de 0,6 pulgadas, 2 x 30 W en clase D, respuesta en frecuencia de 54 a 20.000 Hz y hasta 24 horas de batería. Y no solo eso. También añade aptX Adaptive, audio por USB-C y tres micrófonos para llamadas, algo que el Bose directamente no ofrece porque no integra micros. Dicho de otra manera, el B&O viene más cargado en funciones y más afinado en su planteamiento.
Y lo interesante es que eso luego parece trasladarse al sonido real. En la comparativa reciente de TechRadar, el Beosound A1 3rd Gen sale mejor parado en sonido, diseño, funciones y batería, con un grave más serio para su tamaño, una presentación más equilibrada y una sensación general de producto más redondo. Del Bose hablan bien, porque ojo, no estamos hablando ni mucho menos de un mal altavoz. Tiene pegada, claridad y un enfoque muy disfrutable. Pero el consenso de esa comparativa es bastante claro: el Bang & Olufsen está un peldaño por encima si lo que buscas es el conjunto más fino y completo.
Entonces, ¿cuál tiene más sentido comprar?

A mí esta comparativa me deja una sensación bastante clara. Si quieres un altavoz premium de verdad, pequeño, precioso, con más funciones y con un sonido que parece exprimir cada centímetro del aparato, el Bang & Olufsen Beosound A1 3rd Gen pinta mejor compra. Tiene más autonomía oficial, más mimo en el diseño, llamadas manos libres, USB-C lossless y una firma más refinada. El problema es el de siempre con B&O: hay que pagarlo.
Ahora bien, el Bose SoundLink Plus tiene todo el sentido del mundo si lo que buscas es algo más práctico, más duro y más agradecido en un uso de batalla. Cuesta menos, sigue ofreciendo una batería muy buena, Bluetooth 5.4, IP67 y además tiene ese enfoque más “todoterreno” que a mucha gente le va a encajar mejor que el glamour del A1. No todo el mundo necesita micrófonos, ni audio por USB-C, ni un diseño de boutique. A veces lo que quieres es poner música, que suene con ganas y olvidarte del resto. Y ahí Bose lleva muchos años sabiendo muy bien lo que hace.
Mi resumen sería bastante simple. Si me dejara llevar por el capricho y por el producto más redondo, me iría al Beosound A1 3rd Gen. Si pensara con la cabeza y con un uso más de trote, el Bose SoundLink Plus me parece una opción muy, muy lógica. Ninguno va descalzo, pero sí que es verdad que cada uno le habla a un comprador distinto. Y eso, en este rango de precios, importa más de lo que parece.




