Bowers & Wilkins acaba de sacar uno de esos altavoces que te hacen girar la cabeza aunque tú vinieras solo a leer la noticia por encima. Se llama 707 Prestige Edition y la idea es bastante directa: coger la 707 S3, ponerle un acabado de los que parecen “de boutique” y rematarla con un par de detalles heredados de la 705 S3 Signature. Vamos, una 707 con traje bueno, pero sin perder la esencia.
Lo que me gusta de este tipo de lanzamientos es que no intentan venderte humo. No te dicen que han reinventado la rueda, ni que ahora suena a “otra cosa”. Te lo plantean como lo que es: una edición especial, más exclusiva, más bonita y con ajustes pensados para afinar el conjunto. Y, si te gusta la Serie 700, es fácil entender por qué puede tener tirón.
Y luego está el factor salón, que a veces se nos olvida. Un altavoz de estantería puede sonar de lujo, sí, pero también tiene que convivir contigo. Y aquí B&W va a por el usuario que quiere algo compacto, elegante y con ese punto de “esto se nota que es bueno” incluso antes de darle al play.
Santos Gloss: 12 capas y un acabado que se ve a metros

Lo primero que entra por los ojos es el acabado Santos Gloss, y aquí no han escatimado. Bowers & Wilkins habla de 12 capas de pintura y laca, inspirado en el rollo Santos Rosewood de la 805 D3 Prestige Edition. Vaya, que quieren que parezca un altavoz “de vitrina”, de los que dan gusto tener a la vista.
Y sí, es un detalle “de lujo”, pero funciona. Es un acabado que, con luz, con muebles claros, con una estantería bonita… queda espectacular. De esos que te obligan a pasarle el plumero con cariño, porque te apetece que esté impecable.
Además, trae una placa trasera exclusiva para identificarla como Prestige Edition. Es una tontería, pero también es parte del juego: te compras una edición especial y te apetece que se note, aunque sea en detalles pequeños.
En tamaño sigue siendo un altavoz fácil de colocar: 300 mm de alto, 165 mm de ancho y 247 mm de fondo (o 284 mm contando rejilla y terminales). Y pesa 6,2 kg por unidad, que te da esa sensación de “hay material aquí”, sin ser un ladrillo imposible de mover.
Dos vías, puerto trasero y los drivers clásicos de la casa

A nivel de “lo importante”, esto sigue siendo una 707, y eso es buena noticia. La base es la de la 707 S3, con un diseño de dos vías y caja bass-reflex con puerto trasero y tecnología Flowport. Esto, en el día a día, suele ayudar a dar cuerpo y mantener el grave más controlado, sin que todo se vuelva un batiburrillo.
En drivers, no hay sorpresa, pero es que tampoco hace falta. Se queda con lo que funciona:
- Tweeter Decoupled Carbon Dome de 25 mm
- Mid-bass de 130 mm con cono Continuum
Esto es el ADN B&W moderno. Un tweeter que busca detalle y control en la parte alta, y un medio-grave que suele ir muy fino con voces e instrumentos, sin ese punto “metálico” o “nasal” que a veces aparece en monitores pequeños si no están bien afinados.
Y en números, para que te hagas una idea de por dónde respira: la respuesta en frecuencia declarada es 50 Hz – 28 kHz (±3 dB), y el rango llega a 45 Hz – 33 kHz. No vas a tener un subgrave de cine, claro, pero para un formato compacto está muy bien plantado, sobre todo si lo colocas con un poco de mimo.
Lo que cambia: malla del tweeter y terminales “Signature”

Aquí viene el “extra” de la Prestige Edition. B&W coge dos elementos del 705 S3 Signature y los mete aquí: una malla del tweeter optimizada y unos terminales mejorados de baja pérdida. Y lo que promete la marca es justo lo que uno espera de esto: un sonido más refinado y con más sensación de espacio frente al 707 S3 normal.
¿Va a ser un cambio radical? No. Pero en altavoces de este nivel, muchas veces la diferencia está en ese puntito: un agudo más limpio, una escena que se despega mejor de las cajas, un pelín más de aire cuando la grabación lo permite. Son mejoras pequeñas, sí, pero con sentido.
Y hay otra cosa que conviene tener clara desde el minuto uno: esto no es un altavoz “fácil-fácil” de mover. La sensibilidad es de 84 dB, la impedancia es 8 ohmios (mínimo 4 ohmios) y B&W recomienda amplificación entre 30 W y 100 W a 8 ohmios. O sea, pide un ampli decente.
En precio y disponibilidad, la 707 Prestige Edition está desde ayer, 21 de enero de 2026 por 1.750 euros. Y si los quieres “como toca”, Bowers tiene los soportes FS-700 S3 opcionales, en negro o plata, que además quedan muy bien con este rollo.
En definitiva esta 707 Prestige Edition es una 707 S3 más exclusiva, más bonita y con dos retoques bien elegidos para afinar el conjunto. Compacta, de nivel, y con un acabado que da gusto. Si te cuadra el formato y te apetece darte el capricho, es de esas compras que no se hacen solo con la cabeza… también se hacen un poco con el corazón.




