Hay dos tipos de gente cuando compra una barra Sonos. Los que la enchufan, ponen una peli y dicen “buah, qué bien suena”. Y luego están los que, cinco minutos después, abren la app y empiezan a toquetear cosas porque intuyen algo muy real: una Sonos suena bien de fábrica, sí… pero puede sonar MUCHO mejor.
Y no te estoy diciendo “ponle más graves y listo”. Te hablo de sacar ese punto extra de claridad, escena, diálogos y pegada que hace que una serie normalita pase a sentirse más “premium”. Lo típico de “vale, ahora sí”, sobretodo si ves Netflix, Disney+, Prime o te pones un Blu-ray en condiciones.
Así que si tienes una Sonos Arc, Arc Ultra, Beam Gen 2 o similares, quédate, porque hay varios ajustes que conviene revisar ya mismo. Algunos son obvios, otros están medio escondidos, y uno en concreto es el responsable de que mucha gente piense que su Dolby Atmos “no funciona”.
La app de Sonos no es opcional, es el mando real de la barra

Lo sé, suena a obviedad, pero es clave. Sin la app de Sonos estás usando la barra “a medias”. Puedes subir y bajar volumen desde la tele, sí. Pero todo lo bueno vive dentro de la app. Ajustes de sonido, calibración, modos especiales, actualizaciones, configuraciones de cine… todo.
Además, Sonos ha pasado por una etapa complicada con la app, con cambios y polémicas, pero a día de hoy lo importante es esto: para configurar bien una Sonos necesitas la app. Y cuanto antes la tengas lista, antes dejas la barra finísima. Y sí, ha mejorado bastante con actualizaciones, así que merece la pena tenerla al día.
Otro detalle importante: asegúrate de tener el firmware actualizado. No es la parte “divertida”, pero muchas mejoras de estabilidad, sincronía y funciones nuevas llegan por actualizaciones. Y si algo raro te pasa con Atmos o con cortes, lo primero es esto.
Trueplay, el “milagro” silencioso que mucha gente no activa
Este es el ajuste que, cuando lo haces bien, te cambia la película. Literal. Trueplay es el sistema de calibración de Sonos y su idea es simple: tu salón no es un laboratorio. Hay paredes, muebles, techos altos, alfombras, cristales, pasillos… y todo eso hace que el sonido rebote como le da la gana.
Trueplay lo que hace es medir tu sala y ajustar la respuesta para que la barra suene más equilibrada y más clara. En la práctica suele traducirse en mejores diálogos, menos “bola” de graves y una escena más limpia.
Eso sí, aquí viene el “pero”. El Trueplay “completo” suele estar ligado a iPhone, porque usa el micro del iPhone como referencia. En Android, según el modelo, a veces tienes una calibración rápida (tipo “quick tuning”) y otras veces directamente no aparece. Si puedes hacerlo, hazlo. Y si tienes opción de calibración rápida vs avanzada, ve a la avanzada si te apetece dejarlo ideal.
Un consejo de colega. Haz Trueplay cuando tengas el salón como lo usas normalmente. Cortinas como siempre, alfombra si la sueles tener, muebles en su sitio. Si calibras con el salón “vacío” y luego lo llenas, cambias la acústica y pierdes parte de la magia.
Mejora de diálogos, el botón que te salva media vida
Vamos a decirlo como es. Hay series y pelis que vienen mezcladas con diálogos bajitos y música a saco. Y tu tele, con sus altavoces de juguete, lo empeora. Aquí una Sonos ya ayuda muchísimo, pero si activas el refuerzo de diálogo, es cuando dices “ah, vale, era esto”.
En la app puedes encontrar opciones tipo Mejora de voz / Speech Enhancement. Algunas barras incluso tienen niveles o intensidades. La gracia es que realza la zona donde vive la voz y la separa un poco mejor del resto.
Ahora, importantísimo. Este modo es para cine y series. Para música, normalmente no. En música puede sonar raro, como si la mezcla se quedara “adelgazada” o artificial. Así que úsalo con cabeza, como un modo de “quiero entenderlo todo”, no como un ajuste permanente para todo.
Y ya que estamos, revisa también el Modo Noche si lo tienes. Es el típico ajuste que te baja picos de explosiones y te sube un pelín voces. Ideal si ves cosas tarde y no quieres que el vecino te odie.
Dolby Atmos, eARC y el ajuste que suele estar mal en la tele
Aquí es donde se lía el 80 por ciento de la gente. Porque la Sonos puede ser compatible con Dolby Atmos y tú puedes tener una peli con Atmos… pero si la tele no está pasando el audio como toca, no hay Atmos que valga.
Lo básico. Si tu barra y tu tele tienen HDMI eARC, usa eARC. Si es ARC normal, también puede funcionar en muchos casos, pero eARC es el camino bueno para formatos y estabilidad. Y aquí un matiz importante: si tienes una Arc/Arc Ultra, ahí sí que quieres exprimir los canales de altura (y si tu barra tiene altavoces superiores, más aún). En la Beam Gen 2, por ejemplo, Dolby Atmos funciona, pero suele ser más virtualizado que “físico”.
A partir de ahí, entra en el menú de sonido de tu tele y busca algo tipo “Salida de audio digital”.
Lo que quieres, en la mayoría de teles, es esto: Passthrough / Pass Through o “Auto” bien configurado, y si hay opción de “Bitstream”, mejor que “PCM” para que no convierta cosas.
Luego compruébalo de forma práctica. Pon un contenido con Atmos en Netflix o Disney+ y mira en la app de Sonos si aparece el logo o el formato. Si no aparece, no te desesperes. Suele ser una de estas cosas: la tele está en PCM, el HDMI no es el puerto ARC/eARC, el cable es viejo, o el dispositivo externo (consola, Apple TV, Fire TV) está mandando el audio mal.
Y ojo con un detalle tonto que no es tan tonto. Algunas teles tienen un ajuste separado para “Dolby Atmos” que está desactivado por defecto. Sí, absurdo. Pero pasa. Así que revisa eso también, porque es justo el tipo de cosa que te hace pensar que tu Arc “no hace Atmos”.
Apaga la lucecita y deja el salón como una sala de cine

Este ajuste parece una tontería hasta que lo haces. La típica luz de estado de la barra, pequeñita, discreta… sí, claro. Hasta que apagas luces para ver una peli y esa lucecita te mira fijo como un láser.
En la app puedes desactivar la luz de estado. Y ya está. Salón oscuro, pantalla encendida, y nada más distrayendo. Si eres de los que cuida el ambiente, esto es un win.
Y si tienes altavoces traseros o un sub conectado al sistema, revisa también si esos dispositivos tienen su propia lucecita o indicadores. La idea es simple: que el prota sea la película, no un LED debajo de la tele.
Dos ajustes extra que yo revisaría sí o sí
Primero, el ecualizador. En la app tienes graves, agudos y, según modelos, alguna opción más. No hace falta volverse loco, pero una regla rápida funciona muy bien. Si notas que retumba, baja un poco graves. Si te cuesta entender voces, sube un pelín agudos o activa diálogo. Pequeños cambios, gran diferencia.
Segundo, la sincronización labial. Si notas que la boca va por un lado y el sonido por otro, revisa el ajuste de Audio Delay / Retraso en la tele o en la app, según tu configuración. A veces un “0” no es el mejor “0”, especialmente con dispositivos externos.
En fin, una Sonos buena es un gustazo, pero una Sonos bien configurada es otra liga. Y lo mejor es que no te cuesta dinero, solo diez minutos de ajustes. Diez minutos que, si eres de los que ven pelis y series a saco, los amortizas en la primera noche.




