Hay un momento muy concreto en el que te das cuenta de que algo va mal con la tele. Estás tan tranquilo con una peli de Netflix, un Blu-ray o lo que sea, aparece un plano de esos “de cine” con un barrido lateral… y de repente todo se mueve demasiado suave. Pero no suave en plan “qué bien va”, sino suave en plan raro, como si lo estuvieran grabando en un plató con cámaras de informativos.
Eso es lo que se conoce como efecto telenovela (soap opera effect). Y sí, el nombre es medio cachondo, pero describe perfectamente la sensación: una imagen hiperfluida, hiperreal, que le quita a las películas ese punto “cinematográfico” que tenemos grabado a fuego desde pequeños. Es como si la tele te estuviera “enseñando demasiado” y se cargara la magia.
Lo mejor de todo es que casi siempre no es un fallo, ni una avería, ni que tu tele sea mala. Es justo lo contrario: es la tele intentando ayudarte, metiendo un procesado de movimiento para que el movimiento se vea más limpio. El problema es que esa ayuda, en cine, muchas veces es como ponerle un filtro de Instagram a una película de Nolan. Se puede… pero te preguntas para qué.
La clave del efecto telenovela: tu televisor se inventa fotogramas

La mayoría de películas están grabadas a 24 fotogramas por segundo. Eso es parte del look del cine. Esa cadencia es “la firma” de una peli, por decirlo así. Y tu ojo está acostumbrado a eso.
¿Qué pasa? Que las teles modernas son máquinas: tienen paneles a 60 Hz, 120 Hz o incluso más, y además llevan procesadores que se creen muy listos. Entonces entra en juego la famosa interpolación de movimiento (motion smoothing). O sea, la tele se inventa fotogramas intermedios. Mira dos fotogramas reales y dice: “vale, yo calculo uno en medio para que esto vaya más fluido”.
En deportes puede molar. En animación a veces también. Pero en cine… ay amigo. En cine lo que consigue es que el movimiento deje de tener esa “cadencia” y parezca vídeo. Y ahí es donde el cerebro te grita: “esto no es cine, esto es una telenovela”. Porque, históricamente, muchas telenovelas y programas se grababan a más fotogramas, con cámaras de vídeo, y ese rollo “demasiado real” es justo lo que estás viendo.
Y encima, para rematar, hay otra parte del asunto: el famoso judder (ese tironcillo que ves en algunos barridos), o el motion blur, o la pérdida de detalle en escenas rápidas. Especialmente si estás viendo streaming con compresión o TDT con bitrate justito, en cuanto hay movimiento rápido se pierde información. Y ahí la tele dice: “tranqui, yo lo arreglo”. Pero el arreglo muchas veces es demasiado agresivo.
Cómo se quita en LG: TruMotion está más escondido de lo que debería

Aquí es donde a mí me entra la risa, porque LG lo tiene fácil, pero no lo pone a tiro. En teles LG con webOS, el ajuste que suele provocar el efecto telenovela se llama TruMotion. Y para llegar, la ruta es esta:
Entras a Ajustes, luego vas a Imagen, te metes en Configuración avanzada, bajas a Claridad y ahí encuentras TruMotion.
Una vez estás dentro, normalmente te salen modos tipo “Suave”, “Natural”, “Usuario”, “Cinemático” o directamente “Desactivado”. Y para mi es muy sencillo, si tú lo que quieres es que el cine vuelva a verse como cine, lo primero que probaría es desactivarlo. Apagas TruMotion y se acabó el look de vídeo.
Ahora bien, hay gente que apaga TruMotion y dice “ya no hay telenovela, pero ahora veo tirones”. Y eso puede pasar, sobre todo en panorámicas lentas o si vienes acostumbrado a ver todo “suavizado”. En ese caso, lo mejor no es volver al modo “Suave” como un loco, sino entrar en Usuario y tocar dos cosas con mano fina: judder y blur (a veces salen como reducción de tirones y reducción de desenfoque).

Mi consejo es que empieces bajito. En plan 1, 2 o 3, no más. Porque con eso, muchas veces, consigues el punto perfecto: menos tironcillo, pero sin cargarte el look de cine. Y ese es el equilibrio bueno.
Cuándo tiene sentido dejar algo de TruMotion (y cuándo es mejor apagarlo sin piedad)
Yo soy muy práctico, depende del contenido. Para películas y series con intención cinematográfica (vamos, lo típico de noche, luces bajas, quieres disfrutar), yo soy de los que prefieren TruMotion apagado o como mucho un ajuste muy suave y controlado. Porque si lo pones alto, te destroza la experiencia. Y una peli buena, cuando le metes ese procesado, parece otra cosa. Literal.
Ahora, para deportes, esto cambia. En fútbol, MotoGP o NBA, a veces un poquito de ayuda viene bien. Porque hay movimiento rápido, hay cámara siguiendo el balón, y si la tele es de gama media o el streaming es regulero, puedes ver borrosidad o tirones. Ahí sí que un TruMotion suave, bien ajustado, tiene sentido. Pero insisto: suave. No quieres que parezca un videojuego cutre con interpolación.
Y luego está el caso de las teles más “justitas” o paneles de 60 Hz, donde 24 fps puede verse más comprometido y el judder puede ser más evidente. Ahí mucha gente encuentra el punto con un ajuste bajito. No porque sea “mejor” para cine, sino porque en esa tele concreta es el mal menor: prefieres un pelín de ayuda antes que un barrido que te saque de la peli.
Al final, esto va de que no hay una única respuesta universal, pero sí hay una idea clara: si estás sufriendo efecto telenovela, casi seguro es TruMotion (o su equivalente) y lo puedes corregir en dos minutos. Y cuando lo corriges, de verdad, es como quitarte una piedrecita del zapato. Vuelves a ver la peli y dices: “ahora sí, ahora esto ya tiene sentido”.




