Si soy totalmente sincero, la verdad es que Crisol: Theater of Idols se convirtió desde un primer momento en uno de mis juegos más esperados. Pese a mi naturaleza asustadiza, y que tiendo a pasarlo mal con títulos de este tipo, me consiguió llamar desde un primer momento, por lo que no lo dudé en cuanto tuve la oportunidad de jugarlo.
Precisamente he tenido el placer de disfrutarlo al máximo gracias a una clave de review de Crisol: Theater of Idols que nos ha sido proporcionada, con el objetivo de que te de mi opinión más sincera y si realmente merece la pena darle una oportunidad.
Cuerpo de survival horror, alma de shooter narrativo

Voy a ser lo más directo posible. Yo decidí no probar la demo que tanto gustó, precisamente para poder tener una experiencia limpia y nueva desde que empiece como tal el juego. Hasta este punto estaba comprometido con tener una buena experiencia.
Por suerte, Crisol: Theater of Idols no me decepcionó en absoluto. Cierto es que, por ponerlo de manera sencilla, me adentré pensando que estaría ante un juego fuertemente inspirado por los títulos modernos de la saga Resident Evil, pero lo que me encontré era diferente. Quizá es algo pretencioso decirlo, y claro que no llega a ese nivel, pero me recordó a mi experiencia inicial en Rapture, la ciudad del primer Bioshock.
Es un juego opresivo, con claras intenciones de acercarse a lo que se conoce como un survival horror, pero que su alma estructural se acerca más a lo que se suele denominar como un shooter narrativo.
Sí, puede que esté desvariando, porque tiene todo lo necesario para ser considero un survival horror, y no digo que no pertenezca a este género, pero aunque tiene momentos que claramente beben bastante de los grandes títulos de este tipo, creo que el gran foco no está hoy. Ofrecer una narrativa ambiental sólida y una jugabilidad a corde pueden ser precisamente sus grandes aciertos.

Esto se puede notar directamente en su combate. Si echamos un vistazo al arma inicial, esta se trata de una pistola realmente especial, la cual no solo dispara sangre para hacer más daño a nuestros enemigos, sino que se recarga con nuestra propia sangre. Hasta ahí puede ser normal, pero literalmente se recarga a base de nuestra propia vida, aquella que perdemos también cuando recibimos daño.
Esto no solo ocurre con la pistola del inicio, y además resulta ser el efecto diferenciador. Por ejemplo, algo que ocurre en el primer capítulo es que consigues una escopeta, pero que es claramente un arma de doble filo. Hace muchísimo daño, especialmente si la comparas con la pistola, pero consume demasiada sangre como para usarla de forma constante, dado que no existe manera posible de regenerar tanta vida. Esto hace que te veas obligado a jugar de forma táctica, similar a lo que ocurría en juegos de terror más clásicos.
Y precisamente hablando de cosas clásicas, la verdad es que creo que aquí está uno de sus talones de Aquiles. Aunque esto dependerá mucho de cada usuario, creo que hay ciertas decisiones de diseño, especialmente en cuanto a estructura, que claramente están inspiradas en clásicos del género, y aunque no es malo mirar al pasado, creo que hoy en día se sienten demasiado arcaicas. Cierto tipo de puzles o situaciones que no son demasiado claros, o un diseño de niveles que no siempre es del todo intuitivo.
Ahora bien, en lo jugable al menos creo que esto se compensa con creces, porque aunque se le nota las carencias de ser un juego independiente, la verdad es que ofrece una experiencia sólida y adecuada en este sentido, tanto que podría recomendar Crisol: Theater of Idols sin ninguna duda.

Construyendo el mundo de Crisol: Theater of Idols
Ahora bien, si soy sincero, la jugabilidad, la estructura, el diseño de niveles y el resto de cosas que he mencionado hasta ahora no consiguieron que siguiera jugando. Hubo momentos que desesperé, y otros en los que no jugué por dos días debido a cierta razón, pero perseveré, y lo hice precisamente por su narrativa.
No voy a hablar en profundidad de ella, pero si diré que consiguió engancharme. Cierto es que hay decisiones cuestionables, como las incontables veces que paran el gameplay encubierta para ofrecer diálogos que, si bien ciertas veces si son importantes, otras tantas son demasiado insustanciales, estropean el ritmo jugable de Crisol: Theater of Idols, pero la verdad es que esto una pequeña piedra en el camino.
Este Crisol: Theater of Idols construye en base al folclore español. No crea nada, pero tampoco se basa al completo en nuestra historia, sino que pivota y construye su propia escenario narrativo y artístico en base a ello, y creo que debo elogiar a sus creadores por ello. Como español es fascinante. Cada calle, cada palabra, cada referencia, todo me transmite cercanía pero incomodidad al mismo tiempo, incrementando el terror de manera indirecta, y llevando a que me sienta tan fascinado e interesado.

Precisamente aún en estos momentos, cuando estoy escribiendo estas líneas, me siento realmente fascinado por todo lo que pensé mientras jugaba este título, pero aun más me siento confuso por todas las referencias que no habré pillado y lo mucho que me apetece lanzarme a la aventura de nuevo solo para descubrirlas todas.
También es importante señalar que, como no podía ser de otra manera siendo un juego español, cuenta con un doblaje a nuestro idioma que es maravilloso. Suelo jugar casi siempre con las voces en inglés, pero en este caso hice una excepción, y vaya si me alegro de haberlo hecho, porque creo que después de ello no podría jugarlo en otro idioma.
Realmente precioso

Ahora bien, si la narrativa fue lo que me mantuvo jugando, la verdad es que lo artístico fue lo que me llamó de primeras, y precisamente la primera señal que tuve de la inspiración en el folclore español.
Y es que sí, voy a ser lo más claro posible: Crisol: Theater of Idols es precioso. Es un juego de terror indudablemente, por lo que su paleta de colores en muchos momentos es apagada y las iluminaciones en ciertas situaciones escasean, pero aun así sabe sacarse partida. Es un título fotorrealista, pero que no cae en la poca alma que tienen muchos juegos modernos con esta clase de arte, y es que sus diseños de enemigos, personajes, escenarios y cualquier cosa son realmente maravillosos.
Esto es especialmente importante de alabar teniendo en cuenta que estamos hablando de un juego independiente, y es que en los últimos tiempo he probado demasiados juegos de grandes empresas que ofrecen un apartado visual mucho peor que Crisol: Theater of Idols, y eso habla muy bien de este último (y muy mal del resto de paso).
Además, debo decir que también influye la manera en la que lo he jugado. En concreto, he podido disfrutarlo en su versión de PC, en una resolución QHD (2560 x 1440) y configuraciones gráficas al máximo, con lo que he tenido la experiencia visual máxima que puedo disfrutar desde mi monitor, además con tasas de frames bastante altas.

Precisamente, en este artículo podéis comprobar cómo fue mi experiencia, y es que todas las imágenes que encontráis han sido capturadas por mi en esta resolución nativa y esa configuración, aunque debo advertir que todas corresponden al prólogo del juego, para evitar cualquier clase de spoiler posible.
Por último, debo decir que sonoramente también es una maravilla. Más allá del doblaje, que ya lo he tratado antes, la verdad es que la banda sonora y los efectos de sonido están más que a la altura, algo especialmente necesario en juegos de terror, pero en lo que muchas veces no reparan del todo.
Conclusión de Crisol: Theater of Idols

Creo que fui buscando plata y encontré oro. Crisol: Theater of Idols no es un juego perfecto, eso seguro. Su estructura flaquea por momentos, su duración puede ser algo escasa, jugablemente se ha quedado algo atrás y podría mencionar más cosas, pero claramente todo lo positivo supera a cualquier cosa negativa que diga.
No ha sido comido por el hype ni mucho menos, y sus responsables han logrado ofrecer un juego que visualmente es una maravilla, narrativamente es interesante como mínimo y fascinante como poco, y todo ello acompañado por una jugabilidad que no reinventa nada, pero que trata de aportar de su propia cosecha, y precisamente eso es lo que mejor le sale. La inspiración de nota, pero no se han quedado ahí, han construido en base a ello aportado sus propias cosas, y eso es difícil de ver hoy en día.
Precisamente por eso no puedo más que recomendar Crisol: Theater of Idols, especialmente si tenemos en cuenta que su precio de salida ha sido de tan solo 17,99 euros, el cual se siente quizá demasiado escaso para lo bueno que es.




