El formato anime (animación japonesa) en general suele estar muy infravalorado, incluso en Netflix, donde tiene mucha presencia. Pese a que existen creativos reconocidos en occidentes, como Hayao Miyazaki con Studio Ghibli, creo que aun nos falta mucho camino por recorrer para que estas obras sean miradas con el mismo ojo crítico.
Lo curioso es que últimamente el cine de animación asiático, o con inspiraciones asiáticas, está ganando mucho fuelle. Precisamente, La princesa Kaguya del cosmos creo que es un gran ejemplo reciente de ello.
Se acaba de estrenar oficialmente en Netflix (cuna del anime en streaming), y la verdad es que parece haber conseguido su objetivo: ha alcanzado un amplio público. Aunque no se ha situado entre las películas más vistas de la plataforma, ha obtenido unas muy buenas valoraciones hasta ahora.

Studio Ghibli lo adaptó antes
Empezando por lo básico, esta película adapta uno de los cuentos más clásicos de la cultura japonesa. Conocido como El cuento del cortador de bambú, aunque hoy en día es quizá más conocido como La historia de la princesa Kaguya, nos presenta, en esencia, a una pareja que de un día para otro al cortar un bambú como hacían siempre se encontraron a Kaguya, la cual provenía de la Luna.
Este cuento ya ha sido adaptado en múltiples obras, y en el 2013 Studio Ghibli estrenó El cuento de la princesa Kaguya (también disponible en Netflix), una película que posteriormente fue nominada en los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Animada, premio que finalmente recayó en Disney por Big Hero 6.
Ahora bien, lo fácil hubiera sido volver a adaptar este clásico cuento, pero todos en Japón y muchas otras partes del mundo lo conocen, gracias en parte a Studio Ghibli. Por ello, han decidido apostar por reinventarlo, o más bien modernizarlo, introduciendo elementos de la época moderna.

La princesa Kaguya del cosmos: ya en Netflix
El título de esta película ya te da una pista sobre esta modernización respecto a la adaptación más fiel de Studio Ghibli, pero es incluso más curiosa. En ella seguimos a una joven de 17 años de la época actual, la cual no solo vive ahogada por sus problemas personales y estudiantiles, sino que está obsesionada con una especie de espacio virtual.
Un curioso día, de camino a casa, se encuentra con un poste de luz que emite una luz extraña, del cual emerge un bebé (Kaguya), el cual crece a una velocidad impresionante. En este caso, sustituyen de forma directa el bambú del cuento original por un poste de luz, un elemento que guarda ciertas semejanzas.
Cuando digo que crece a una velocidad impresionante no es exageración (como en la obra original adaptada por Studio Ghibli), y es que al poco tiempo Kaguya logra crecer hasta igualar el aspecto de nuestra protagonista. A partir de aquí, el cuento se usa más como una inspiración que como una obra que adaptar, y es que se adentra en el terreno de la ciencia ficción, usando como puente el mencionado mundo virtual.

Un animador que pasa a director
Lo curioso del caso de esta película de Netflix es que tenemos como director a Shingo Yamashita. Quizá no te suene su nombre, pero es uno de los animadores más reconocidos de la industria japonesa actual, el cual aunque ha dirigido algún que otro episodio en ciertas series, nunca se había sentado en la silla del director para una película.
Y precisamente decide apostarlo todo a un caballo arriesgado. En lugar de volver a adaptar el clásico cuento, quizá con una animación mucho más moderna, y con algunos cambios, ha decidido reinventarlo todo. Utilizando el cuento como base, construye su propia historia, dejando de lado el Japón clásico por una versión mucho más moderna y hasta cierto punto futurista, entrando en el terreno de la ciencia ficción.

Ya puedes verla en Netflix
Como ya comentaba, La princesa Kaguya del cosmos ya se encuentra totalmente disponible en Netflix. Esto significa que, si cuentas con una suscripción activa a este servicio, ya puedes disfrutar de la plenitud de sus 2 horas y 21 minutos de duración, la cual resulta especialmente contundente si tenemos en cuenta que se trata de una película de animación, donde la duración promedia suele ser de alrededor de hora y media.




