Ayer Samsung lanzó los Galaxy Buds4 Pro y, como suele pasar, enseguida apareció el “runrún” típico. Que si “son los mejores”, que si “la IA”, que si “ahora sí”, que si “me cambio ya”. Y yo ahí siempre freno un poco, porque los Buds3 Pro ya eran muy buenos. Así que la comparación interesante no es “Buds4 Pro vs cualquier cosa”, sino Buds4 Pro vs Buds3 Pro, que es donde de verdad se ve si hay chicha o si es un refresh con cuatro pegatinas.
Además, hay un detalle que conviene decir desde el minuto uno. Samsung juega fuerte con el ecosistema Galaxy. Si llevas un móvil Galaxy moderno, te llevas lo mejor del pack. Si no, sigues teniendo unos auriculares top, pero algunas funciones “pro” se quedan más a medio gas. Esto no es drama, pero es importante para que nadie se lleve el chasco de “¿y dónde está lo de tal?”.
Y con eso en mente, vamos a lo que importa. Qué cambia de verdad, qué se mantiene y, sobre todo, en qué casos compensa el salto. Porque sí, los Buds4 Pro cuestan 249 euros y salen el 11 de marzo, con precompra desde el 25 de febrero. No es una compra impulsiva de “bah, total…”.
Diseño, comodidad y resistencia: aquí no hay revolución, hay ajuste fino

A simple vista, Samsung sigue con el formato con “palito” (estilo AirPods) y, sinceramente, no me sorprende. Es cómodo para controles y para colocar micros. El estuche sigue el rollo “clamshell”, con carga inalámbrica, y en general no hay un giro radical respecto al concepto que ya veníamos viendo.
Donde sí hay información interesante, aunque no sea sexy, es en medidas y peso. Según especificaciones oficiales, los Buds4 Pro se quedan en 5,1 gramos por auricular y el estuche en 44,3 gramos. No es que te cambie la vida, pero cuando un auricular te molesta, normalmente es por milímetros y gramos, no por el marketing.
Y por otro lado, la certificación IP57 no es “nueva” si vienes de Buds3 Pro. Se mantiene. O sea, por agua y polvo, no compras el salto. Te quedas como estabas, que ya estaba muy bien.
Sonido: el cambio grande está aquí

Aquí sí hay tema. En los Buds4 Pro, Samsung mete un sistema de dos vías con woofer “super wide” de 11 mm y tweeter planar de 5,5 mm, y además presume de hasta un 50% menos de distorsión. Esto, sobre el papel, es justo lo que quieres cuando pones música a volumen alegre o cuando escuchas temas cargados de capas, coros, platillos, guitarras con mala leche… que no se te haga una pelota.
La comparación con los Buds3 Pro es curiosa porque los anteriores también iban con doble driver, pero con otras cifras. Se habla de 10,5 mm dinámico y 6,1 mm planar en la generación anterior. ¿Y qué quiere decir esto? Que Samsung ha retocado la receta y, por lo que cuentan, el woofer ahora tiene más “área efectiva” (se menciona incluso un +20% en algunas coberturas), así que el grave debería salir con más facilidad y menos estrés.
Y lo otro que conviene recalcar. El 24-bit/96 kHz no es un invento de los Buds4 Pro. Los Buds3 Pro ya lo ofrecían con Samsung Seamless Codec. Así que, si tu “razón de compra” era el Hi-Res, ojo, que ahí no hay salto como tal. La mejora, si llega, será por drivers, afinado, distorsión y procesamiento, no por el numerito del 24/96.
ANC, llamadas y funciones inteligentes
Con la cancelación activa (ANC) pasa lo de siempre. Estamos en un punto en el que ya hay muy buen nivel, y las mejoras suelen ser incrementales. Aquí Samsung dice que los Buds4 Pro ofrecen unos 3 dB más de mejora respecto a los Pro anteriores. No esperes magia, pero en ruido constante tipo metro, bus o el típico aire acondicionado criminal, 3 dB se notan más de lo que parece cuando lo lees en frío.
Luego están las funciones que a mí me parecen las que separan “me los pongo y ya” de “me complican la vida”. Siguen cosas como Voice Detect y Siren Detect (básicamente, que el auricular reaccione cuando hablas o cuando detecta una sirena), y se suma un punto bastante curioso. Controles manos libres con gestos de cabeza para aceptar o rechazar llamadas. Puede sonar1. a pijada hasta que estás cargando bolsas, cocinando o en la calle con guantes. Ahí lo agradeces.
En llamadas también se ha hablado de mejoras con modos tipo “super clear”, y aquí, sin probarlos, lo más sensato es quedarse con la idea general. Samsung está empujando fuerte el tema de los micros y el filtrado de ruido porque es donde más se nota la diferencia entre “carísimos” y “bueno, OK”.
Conectividad, batería y la pregunta final: ¿merece la pena cambiar?

En conectividad hay un salto que, dicho así, suena a charla de foros, pero en el día a día puede venirte bien. Los Buds4 Pro pasan a Bluetooth 6.1 y además meten Auracast. ¿Que mañana te va a sonar Spotify distinto? Pues no. Pero sí es de esas cosas que te dan más estabilidad y más “futuro”, sobre todo si vas cambiando de móvil, tablet o tele y quieres que todo vaya fino. Y, como siempre con Samsung, donde mejor se aprovecha todo es con un Galaxy. Fuera de ahí funcionan, claro, pero el “pack completo” lo tienen dentro de casa.
De batería, no hay ni sorpresas ni milagros. Se habla de hasta 6 horas con ANC y algo más si lo quitas, y luego lo típico con el estuche para estirar el día. Para que nos entendamos, no es el auricular que compras porque te dure el doble. Si con los Buds3 Pro ya llegabas bien al curro, al gimnasio y a casa, aquí vas a seguir igual, quizá con un pelín más de margen. Y en llamadas, como siempre, se gasta antes, así que conviene no venderlo como “me olvido de cargar”.
Entonces, si me preguntas qué haría yo, lo tengo bastante claro. Si tienes los Buds3 Pro y estás contento, no hace falta correr. El cambio te compensa si eres de los que se fija en el sonido y te apetece esa mejora de menos distorsión y un grave más fácil, o si quieres rascar un poco más de ANC y tener lo último en conexión y gestos. Ahora, si vienes de unos Buds más antiguos o de gama media, ahí sí que los Buds4 Pro tienen pinta de salto serio. Pero cambiar “por cambiar” solo porque ahora pone 4… yo ahí no me gastaba el dinero.



