Los simples mortales como nosotros nos conformamos con, algún día, poder montarnos una mini sala de cine o incluso acondicionar un poco el salón para disfrutar de nuestra afición. Pero en el mundo existe gente con mucho poderío económico que puede hacer realidad lo que otros solo podemos soñar. Es el caso del dueño de Flotopia, una sala de cine en casa que el jurado de los CEDIA Smart Home Awards 2025 galardonó como «Mejor cine en casa de nivel III».
Situada en la provincia austriaca de Vorarlberg, rodeada de majestuosas cumbres alpinas, un apasionado del cine decidió actualizar su vieja y anticuada sala con una renovación completa de su sótano. Un proyecto que, más allá de la parte económica, suponía un reto arquitectónico, ya que se trataba de un sótano que, en realidad, era demasiado pequeño, demasiado bajo y, para colmo, asimétrico en su distribución.
Die Zwei – Heimkino GmbH, una asociación entre dos especialistas en tecnología audiovisual e integración de sistemas, se encargó de la planificación y la ejecución de Flotopia. El núcleo del proyecto fue el VPL-GTZ380 de Sony, un proyector láser 4K con 10.000 lúmenes que tuvo que instalarse en una sala contigua para evitar ruidos y por temas de espacio. Pero no corramos tanto, vamos a echar un vistazo en profundidad porque estamos ante una sala bastante espectacular.
Flotopia: una sala de cine privada en los Alpes austriacos con varios retos arquitectónicos

El dueño de la casa había montado él mismo su primera sala de cine, compuesta por un sencillo sistema de sonido y un proyector de válvulas. Pero cuando reformó la casa decidió que era hora de renovar también la sala de cine y esta vez apostó por un proyecto profesional. Y es que la sala tenía unos retos muy importantes: era pequeña y el techo estaba extremadamente bajo.
Por ello, se incorporó al diseño una sala contigua que apenas se utilizaba y se eliminó la pared divisoria entre ambas. Además, se decidió rebajar el suelo de la parte delantera de la sala, creando un pequeño «foso» para albergar la primera fila de butacas, proporcionando el espacio libre necesario tanto para la visibilidad de una segunda fila como para los altavoces de techo. El «foso» se realzó con un anillo de tiras de luz, convirtiéndose así en el elemento visual central de la sala Flotopia.
Un requisito fundamental del dueño era instalar la pantalla más grande posible. Dada la altura del techo, se decidió optar por un formato Scope. Finalmente se instaló una pantalla acústicamente transparente de 418 cm de ancho con una relación de aspecto de 2,40:1, exactamente el máximo que cabía en la parte frontal.

De esta forma se consiguió que, desde el asiento de referencia, se tuviera un ángulo de visión horizontal de 56° con una inclinación de la cabeza de 9°, ambos dentro de los requisitos de geometría de los asientos establecidos por la Asociación Internacional de Especialistas en Cine en Casa y Hogares Inteligentes (CEDIA) y la Asociación Estadounidense de Tecnología de Consumo (CTA).
La idea era que la imagen llenara el campo de visión en la misma medida que en una sala de cine comercial, sin que el espectador tenga que inclinar la cabeza hacia atrás. Fue precisamente este equilibrio entre «lo suficientemente grande» y «demasiado cerca» lo que el equipo logró en Flotopia.
Proyector de 10000 lúmenes oculto en otra sala
Hablando de requisitos, el que paga manda, y otro de las peticiones clave del dueño de Flotopia era que no se viera ningún equipo en la sala de cine. Detrás de la sala había un sótano que se utilizaba como almacén y como salida, así que se decidió convertirlo en sala de proyección. Allí se colocó el Sony VPL-GTZ380, dentro de una caja ventilada fabricada a medida, y proyectando a través de una ventana de proyección hacia la pared trasera de la sala de cine.
La instalación del proyector tiene su miga. La comentada carcasa tiene unas dimensiones deliberadamente amplias y protege el equipo del polvo. Unos sensores de temperatura y humedad controlan el interior, y la ventilación se ajusta automáticamente. Si se superan los umbrales establecidos, el sistema se apaga de forma controlada e informa del estado al equipo de asistencia del integrador. La ventana de proyección ya está diseñada para albergar fuentes láser RGB, lo que supone una inversión para garantizar la compatibilidad futura de Flotopia.

La señal se transmite al proyector a través de dos cables HDMI 2.1, cada uno de aproximadamente 15 metros de longitud y fabricados íntegramente con fibra óptica. El uso de estos cables en lugar de los híbridos implica que no hay conexión eléctrica entre las salas, lo que elimina el zumbido y el riesgo de daños por sobretensión a través de los cables de cobre. Se utilizan ambas entradas HDMI del proyector, lo que permite conectar futuras fuentes sin necesidad de modificaciones.
Por supuesto la calibración de la imagen fue una parte esencial del proyecto Flotopia. Se crearon tres 3D-LUT independientes: una para contenido SDR con un punto blanco objetivo según la Rec. 709 y 100 nits; otra para material 4K HDR según DCI-P3 con un brillo máximo superior a 200 nits; y un conjunto de datos independiente para 3D. El motivo de esta división radica en el propio funcionamiento del láser: las diferentes potencias de salida dan lugar a puntos blancos ligeramente distintos, que solo pueden compensarse con precisión utilizando perfiles independientes.
Esto permite que el propietario de Flotopia pueda ajustar la potencia del láser del proyector mediante el mando a distancia, por ejemplo, al proyectar contenidos muy oscuros o películas con un nivel de negro elevado. Cada uno de estos ajustes está vinculado al perfil de mapeo de tonos adecuado en el sistema de procesamiento de vídeo. Esto garantiza que los dos sistemas permanezcan perfectamente sincronizados en todo momento, en lugar de funcionar de forma contradictoria.
Cuenta además con un sistema que detecta la relación de aspecto de forma semiautomática: el sistema detecta la relación de aspecto y la muestra en el mando a distancia, pero el enmascaramiento solo se activa cuando lo activa el usuario. Es una decisión deliberada para garantizar que la sala no se vea afectada durante los cambios rápidos de formato.
Sonido Dolby Atmos y un mando para gobernarlos a todos

Más allá de la imagen, el resto de componentes de Flotopia también están cuidados al máximo. La parte de audio está gobernada por un procesador de audio de 24 canales de la marca Trinnov que funciona con una configuración 11.8.4 compuesta por altavoces totalmente activos desarrollados internamente por el integrador.
Ocho subwoofers de 18 pulgadas —cuatro delante y cuatro detrás— utilizan un control de graves basado en el campo de ondas para producir una distribución excepcionalmente uniforme de las bajas frecuencias en ambas filas de butacas, lo cual no es moco de pavo en una sala asimétrica.
Los racks, el proyector y la red están conectados a tierra a través de un sistema compartido de conexión equipotencial. Por otro lado, el diseño de iluminación consta de unas 20 zonas controlables por separado, que van desde la tira de luces que recorre el foso hasta marcos de tela retroiluminados y un cielo estrellado con estrellas fugaces que se activan aleatoriamente.
Los responsables aseguran que la sala no se utiliza en absoluto solo para ver películas. La barra situada en la zona de entrada, el ambiente acogedor, los escalones que bajan al foso y una consola de videojuegos oculta tras una puerta han convertido la sala de cine en un lugar donde la familia se reúne para todos sus momentos de ocio. En definitiva, un proyecto alucinante que se llevó su merecido premio en el CEDIA 2025.




