Hay tecnologías que se tiran años en plan “ya verás, ya verás”… y tú pensando: “sí, claro”. Hasta que un día pum, las ves en un CES, pasan de la demo a la gama de verdad y, encima, empiezan a bajar a tamaños normales, no solo a pantallas para mansiones. Pues con MicroRGB estamos justo ahí: ya no es una idea, ya no es un prototipo escondido. Es una nueva pata dentro del premium y, en 2026, está claro que las marcas quieren que hablemos de esto todo el rato.
Ahora bien, lo importante: MicroRGB no viene a “matar” al OLED mañana. Viene a hacerle daño, a incomodarlo, a recortarle espacio… pero el OLED sigue teniendo algo que, en cine y series, cuesta muchísimo igualar: ese contraste de verdad, sin trucos, esa sensación de imagen “fácil”, como si todo estuviera en su sitio sin que el televisor tenga que pelearse con la luz.
Así que sí, MicroRGB ya está aquí y es el presente. Pero si la pregunta es si ya ha atrapado al OLED… mi respuesta es: todavía no. Y lo interesante es entender el porqué, porque ahí está la clave de lo que va a pasar con las teles premium en los próximos años.
Antes de nada: MicroRGB no es MicroLED, y aquí está gran parte del lío

Vamos a aclararlo en dos frases, que si no nos explota la cabeza: cuando Samsung (y otras) hablan de MicroRGB, no están hablando de un panel autoemisivo tipo MicroLED. Siguen siendo teles LCD, solo que en vez de iluminar el panel con una luz “blanca/azul” típica, usan una retroiluminación con LEDs rojos, verdes y azules muy pequeños para controlar mejor color y brillo.
Esto es clave porque el OLED gana por una cosa muy fácil de entender: cada píxel es su propia luz. Se enciende o se apaga y punto. En una tele LCD, por muy fino que sea el sistema, la luz sigue viniendo de atrás y el panel lo que hace es “tapar” o “dejar pasar” esa luz. Y ahí está la madre del cordero: por eso el OLED sigue siendo tan bestia en negros, sombras y escenas oscuras.
Y ojo, que MicroRGB puede ser un salto muy serio dentro del LCD premium. Porque si la luz ya “sale” en rojo, verde y azul, es más fácil mantener colores potentes incluso cuando subes el brillo en HDR (que es donde muchas teles flojean). O sea, que el mensaje de las marcas es ese: más brillo, más precisión de color y mejor control, pero sin llegar a ser una tecnología autoemisiva como el OLED.
Donde MicroRGB puede pegar fuerte: brillo bestia y color con músculo en HDR
Aquí es donde MicroRGB tiene una bala muy buena: el brillo. El LCD siempre ha sido el “rey del salón luminoso”, y MicroRGB viene a reforzar esa idea pero con una obsesión nueva: que el color no se desinfle cuando subes la luz. En pocas palabras: no solo “más nits”, sino más color útil cuando el HDR se pone serio.

Samsung aquí no se ha cortado un pelo: con MicroRGB han sacado el megáfono y han dicho “esto es lo más top”, hablando de procesado específico y de color con frases tipo “100% BT.2020” y certificaciones varias. Y a ver, BT.2020 es el gran paraguas del HDR moderno… pero siendo realistas, mucho contenido de hoy se mueve más por DCI-P3 que por el BT.2020 completo. Aun así, como carta de presentación, impone.
¿Y en qué se traduce para el usuario normal? En que MicroRGB apunta a ser ideal para quien quiere una tele que reviente en deporte, que no se arrugue con luz entrando por la ventana, y que en HDR te dé esa sensación de “wow” constante. Y además, con un añadido importante: al no ser autoemisivo, este tipo de teles suele atraer a la gente que compra con el chip mental de “quiero algo top pero sin preocuparme por nada raro”, aunque aquí conviene ser justos: en OLED moderno, muchas de esas preocupaciones ya se han reducido muchísimo.
Por qué el OLED sigue siendo el jefe en cine y series: contraste real y “cero trucos”
Aquí es donde el OLED sigue sacando la katana, y encima sin despeinarse. La razón es de primero de tele: píxel apagado = negro perfecto. Y ese negro no es postureo ni “marketing de foro”: es lo que hace que una escena de noche tenga profundidad de verdad, que una vela no te ensucie el fondo y que unos simples subtítulos no conviertan media pantalla en un show de halos.

En una tele LCD, incluso con Mini LED, incluso con MicroRGB, tarde o temprano te topas con la palabrita: blooming (o haloing). Porque estás intentando meter un punto súper brillante… sin que se derrame luz alrededor. ¿Puede MicroRGB ayudar? Sí, claro, con mejor control y mejor procesado puede recortarlo bastante. Pero el OLED juega con trampa buena: no tiene una luz detrás que “contener”, porque directamente no hay.
Y luego está lo que cuesta explicar con números pero se ve al segundo: la naturalidad. El OLED lleva años y años puliéndose, y se nota en movimiento, en degradados, en sombras (ese near-black que tanto da la lata) y en esa sensación de imagen “de cine” cuando apagas la luz del salón. MicroRGB está empezando ahora ese camino: puede impresionar muchísimo, sí, pero todavía tiene que demostrar que en el día a día, con contenido normal y casas normales, mantiene el nivel siempre.
Lo que le falta a MicroRGB para “atrapar” al OLED: precio, madurez… y un par de demonios técnicos
Primero, el elefante en la habitación: precio. En 2025 y principios de 2026, lo habitual es que los primeros modelos RGB (MicroRGB / RGB MiniLED) hayan sido enormes y carísimos, literalmente de “decenas de miles”. La buena noticia es que en 2026 ya se está hablando de bajar a tamaños más normales (incluso desde 55 pulgadas en algunos planes de gama), pero hasta que no veamos PVPs reales, todo es especulación.
Segundo, el pack LCD de toda la vida: aunque MicroRGB mejore mucho, siguen existiendo riesgos típicos como uniformidad y, en escenas límite, el dichoso halo. Y aquí aparece un matiz interesante que se ha mencionado estos días: con RGB LED, puede existir el problema de crosstalk / “color bleed” (interferencias entre canales de luz), que podría afectar a precisión en ciertos casos si no está muy bien resuelto. Esto hay que verlo en reviews serias, porque en demos todo suele lucir perfecto.

Tercero, y esto es clave: el OLED también se está moviendo. No es que el OLED esté sentado esperando a que lo adelanten. Los OLED tope de gama siguen mejorando brillo y tratamiento de reflejos, y ese “talón de Aquiles” histórico (salón muy iluminado) cada vez es menos dramático. O sea, MicroRGB tiene que correr… pero el OLED también está corriendo.
Entonces… ¿MicroRGB es el futuro?
Mi lectura, con lo que ya se ha visto y lo que están diciendo/enseñando las marcas, es esta: MicroRGB es una evolución muy seria del LCD premium y probablemente va a convertirse en “la nueva gama aspiracional” para quien quiere brillo brutal + color bestia + tamaños gigantes. Samsung, sin ir más lejos, lo está posicionando como categoría ultra-premium y lo está empujando fuerte.
Pero para “atrapar” al OLED de verdad, necesita dos cosas: bajar a precios más humanos y demostrar que, en escenas difíciles, puede acercarse al “cero trucos” del OLED sin efectos secundarios. Y ahí aún queda carretera.
Así que el titular final sería: MicroRGB ya es presente… pero el OLED sigue siendo el que marca el ritmo. Y lo mejor de todo es que esto, para nosotros, es una bendición: porque cuando entran tecnologías nuevas a empujar de verdad, los paneles mejoran, los precios se tensan y el mercado se pone interesante. Y ya tocaba.



