Moondrop acaba de lanzar los Skyland, unos auriculares que, sinceramente, te obligan a levantar la ceja nada más ver la ficha. Porque no estamos hablando del típico modelo “para todo”, sino de una propuesta muy clara: planar magnético, diseño abierto y drivers gigantes de 100 mm. Vamos, el tipo de auricular que te compras para sentarte en casa, poner un buen disco y olvidarte del mundo un rato.
Y es que los auriculares abiertos tienen su rollo: no aíslan, dejan escapar sonido, y por tanto no son para el bus ni para la oficina. Pero a cambio, cuando están bien hechos, te dan eso que buscamos muchos: escena amplia, sensación de aire y una presentación más natural, con instrumentos que “respiran” y no se te apelotonan en la cabeza.
Además, llegan ya a la venta en ShenzhenAudio con un precio que los coloca en una liga bastante seria: 686,41 euros con envío gratuito a todo el mundo. No es un capricho barato, pero tampoco es un precio “de locura” dentro del hi-fi si lo que te interesa es dar un salto a algo más ambicioso que lo de siempre.
Diseño y comodidad: aluminio, piel de cordero y diadema de fibra de carbono

Aquí Moondrop no ha ido a lo básico. Las cápsulas están hechas en aluminio mecanizado (CNC), algo que suele ayudar en rigidez y control de resonancias, y se nota que quieren un producto con presencia. A esto súmale unas almohadillas de piel de cordero que, en teoría, deberían ser cómodas y agradables en sesiones largas (que es justo el uso típico de un abierto).
La diadema también apunta alto: estructura de fibra de carbono, buscando resistencia y flexibilidad sin convertirlos en un “ladrillo” en la cabeza. Y debajo incluye una almohadilla ventilada “flotante”, fabricada en impresión 3D, pensada para repartir mejor el peso y evitar el clásico punto de presión arriba del todo.
Este tipo de detalles importan más de lo que parece, porque en auriculares grandes el confort es el 50% de la experiencia. Puedes tener un sonido brutal, pero si a la hora estás incómodo… se acabó la magia.
Tecnología y sonido: Full Drive, diafragma ultrafino y esa idea de “transparencia” típica del planar
Lo interesante aquí es el enfoque técnico. Moondrop habla de su tecnología Full Drive, con la que busca aumentar el área del diafragma que queda “bien” controlada por el campo magnético. Traducido: que el driver se mueva de forma más uniforme para mejorar la reproducción y reducir distorsiones, especialmente en agudos y timbre.
Y ojo al dato del diafragma: 500 nm de grosor. Esto suena a laboratorio, pero tiene sentido en planares: un diafragma ultrafino suele asociarse a respuesta rápida y buen nivel de detalle, siempre que el conjunto esté bien afinado. Porque sí, aquí la clave es la afinación final: puedes tener un driver espectacular, pero si lo ajustas mal, te queda brillante, raro o cansino. La promesa, al menos, apunta a algo que muchos buscamos: limpieza, aire y control.

Además, llevan rejillas protectoras de malla fina sobre el driver, algo lógico en un diseño abierto para proteger sin cargarte esa sensación de “espacio” que define a este tipo de auriculares.
Conectividad y especificaciones: 8 Hz – 34 kHz, THD bajísima y cable balanceado de serie
En especificaciones, Moondrop declara respuesta en frecuencia de 8 Hz a 34 kHz y una distorsión armónica total por debajo del 0,05% a 1 kHz. Sobre el papel, pinta muy bien. Y en conexiones, han ido directos al mundo hi-fi: conector de 3,5 mm en cada copa para el cable, y terminación en 4,4 mm balanceado de serie.
Lo mejor es que incluyen “lo necesario” para no volverte loco el primer día: adaptador de 4,4 mm a 6,35 mm (para amplis “clásicos”) y cable de 4,4 mm a XLR (si tienes una cadena más seria o equipo con salida XLR). Es un pack bastante completo desde el minuto uno, y se agradece que no te obliguen a comprar accesorios sí o sí.
Y aquí meto dos datos que ayudan a situarlos bien: la impedancia está en 60 ohmios (±15%) y la sensibilidad en 96 dB/Vrms. Ojo, esto no significa “imposibles de mover”, pero sí te deja caer lo evidente: con una buena amplificación suelen rendir mucho mejor. Además, Moondrop también da una cifra “efectiva” de respuesta en frecuencia: 20 Hz – 20 kHz (-3 dB), que viene genial para entender dónde está el rango “fuerte” en condiciones reales.

La marca no es “mainstream”, pero la propuesta llama muchísimo la atención
Y aquí viene el punto clave: Moondrop no es una marca súper conocida para el gran público, sobre todo fuera del mundillo del audio más entusiasta. Pero precisamente por eso, lanzamientos como este tienen gracia. Porque no están jugando a lo seguro, están sacando un producto con personalidad: abierto, planar, 100 mm, materiales premium y enfoque balanceado.
Así que, aunque no sea la típica marca que ves en todos lados, los Skyland son de esos auriculares que, por concepto y por ficha, llaman mucho la atención. Y por 686,41 euros con envío gratuito, pueden convertirse en un “tapado” muy serio para quien busque una experiencia hi-fi abierta de verdad… de las que te sientas, le das al play y se te pasa la tarde sin darte cuenta.
Via: Moondrop




