Hay movimientos muy gordos en marcha en Hollywood, y aunque parezca una historia de ciencia ficción, lo que se viene es muy real: Netflix está en proceso de hacerse con los estudios y el negocio de streaming de Warner Bros. Discovery. Y no hablamos de simples colaboraciones o licencias… sino de una adquisición histórica, aún pendiente de aprobación por parte de los reguladores. Una bomba. Pero lo más interesante no es solo eso, sino lo que planea hacer Netflix con los estrenos en salas de cine una vez tenga el control: recortar la ventana exclusiva en cines desde la referencia de unos 45 días a tan solo 17.
A simple vista esto puede sonar a “vale, ¿y qué?”… como si fuera un detalle para frikis del cine. Pero en realidad la dichosa “ventana” lo cambia todo, porque marca cuánto tiempo una peli solo se puede ver en salas antes de que empiece a aparecer en otros sitios (streaming, alquiler digital, etc.). Antes lo normal era esperarte tres meses largos (rollo 90 días), luego la cosa se fue recortando y se quedó en torno a mes y medio. ¿Y ahora? Netflix quiere meter tijera otra vez y dejarlo en dos semanas y poco. Y si esto sale adelante, no es un ajuste… es un cambio de reglas en toda la cara.
El asunto, claro, no es tan simple como poner una peli en el cine y luego en casa. Está en juego un equilibrio delicado entre estudios, salas de cine, plataformas y hasta las leyes de competencia. Por eso Netflix, al menos de cara al público, ha querido tranquilizar con una carta abierta donde promete seguir lanzando las pelis de Warner Bros en cines y respetar los plazos “estándar” de la industria. Pero detrás del telón, la cosa pinta distinta…
Una ventana de solo 17 días: ¿el principio del fin para los cines?

Según cuenta Deadline, Netflix ya estaría trabajando internamente con la idea clara de acortar esa exclusividad de los estrenos a solo 17 días. O sea, que tras poco más de dos semanas, cualquier película de Warner Bros podría pasar a estar disponible en streaming en Netflix, según ese plan interno que se comenta, sin necesidad de esperar meses al alquiler digital ni al Blu-ray.
Las cadenas de cine como AMC están que trinan. Llevan tiempo resistiendo los recortes en la ventana de estreno, y ahora ven en esta maniobra un auténtico “aplastamiento” de su modelo de negocio. Y no es para menos. Con entradas cada vez más caras, menos espectadores por sesión, y muchas salas con proyección y sonido desiguales —algunas top, otras bastante justitas— ¿quién va a pagar 10 o 12 euros por ver algo que en dos semanas estará en su tele con Dolby Vision y sonido brutal?
La idea no es que las películas desaparezcan de cartelera a los 17 días, no. Simplemente perderían la exclusividad. Podrían seguir en cines, sí, pero ahora compitiendo directamente con la comodidad de verlas en casa. Y esa competencia es dura. Muy dura. Porque la mayoría de nosotros, si podemos elegir, preferimos sofá, manta y 4K (cuando está disponible) antes que meternos en una sala con gente que no para de mirar el móvil.
Y ojo, este planteamiento de 17 días no es totalmente nuevo: Universal ya llegó a un acuerdo similar con AMC en 2020, aunque en aquel caso era para ofrecer las películas en alquiler Premium (PVOD) tras ese periodo, no dentro de una suscripción. Si Netflix lleva esa idea un paso más allá, metiendo los estrenos directamente en su catálogo, el impacto sobre los cines sería todavía mayor.
¿Una jugada inteligente o una apuesta suicida?

Desde el punto de vista de Netflix, la jugada tiene todo el sentido del mundo. Al controlar el grifo de Warner, pueden tener en la mano pelis “evento” (de las que mueven masas) tipo Dune, The Batman o Elvis y decidir el timing como les dé la gana: cuándo la estrenan, cuánto la dejan respirar en salas y cuándo la empujan fuerte en la app. Y claro, eso se traduce en lo de siempre: más altas, menos cancelaciones y más gente enganchada porque “uy, mira, que ya ha salido”.
Y no, no es casualidad que esto esté sobre la mesa justo ahora. La guerra del streaming está más caliente que nunca y Netflix lo sabe: Disney+, Prime Video y Apple TV+ están apretando, cada uno con su estrategia, y aquí la ventaja de tener un estudio como Warner detrás es enorme. Básicamente, te fabricas tus propios bombazos… y encima decides cuándo los sueltas.
Esto no va solo de ventanas… va del futuro del cine

Lo más heavy de todo esto es que no estamos hablando solo de números (17, 45, 90). Estamos hablando de cómo vamos a consumir cine dentro de nada. Lo que está en juego no es solo si vemos Dune: Parte Tres en una sala o en Netflix: es qué peso van a tener los cines en el futuro, y si el estreno “de toda la vida” sigue siendo el centro del universo… o pasa a ser solo una parada más antes de acabar en tu tele.
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿volveremos a llenar los cines como antes? ¿O la experiencia casera va a ganar por KO? Porque seamos sinceros: en casa tenemos teles cada vez más bestias y una comodidad que cuesta superar. Netflix, con esta compra y la idea de los 17 días, quiere empujar justo en esa dirección. Pero siendo muy fan del cine, lo digo claro: ojalá esto no se gestione así, porque perder esa experiencia en sala me daría muchísima pena.
Ver pelis en pantalla gigante, con sonido envolvente y palomitas, sigue siendo algo mágico… y si eso se va debilitando, lo raro, lo valiente y lo distinto también corre peligro. 2026 pinta movidito para el cine, y no todo será para bien.




