Las historias basadas en hechos reales suelen ser muy llamativas y eso lo saben en las plataformas de streaming como es el caso de Netflix. Es por eso por lo que en la plataforma de color rojo solemos encontrar muchas películas, series y miniseries que se han basado en hechos reales a la hora de construirlas. Y este es el caso de ‘El falsificador‘, un nuevo thriller disponible en la plataforma desde hace algunos días que ha conseguido superar incluso a ‘El Cautivo‘, la película de Alejandro Amenábar.
‘El falsificador’ se inspira en hechos reales y narra la vida de Toni Chichiarelli, un artista que se adentró en el submundo criminal italiano de los años 70 como falsificador de obras de arte. Bajo la dirección de Stefano Lodovichi, esta producción italiana ofrece una radiografía de los años 70 y 80, una época marcada por la inestabilidad política, las tensiones sociales y el poder de las organizaciones criminales en el país
Pero, ¿qué nos encontraremos en este thriller dramático disponible en Netflix? A continuación te contamos todo sobre esta película de éxito en la plataforma de streaming.
‘El falsificador’, un thriller italiano basado en hechos reales disponible en Netflix
‘El falsificador’ es un fascinante retrato del talento y la ambición en una Roma en plena transformación. La película sigue a Toni Chichiarelli, interpretado por Pietro Castellitto, un artista con un don excepcional: su capacidad para reproducir imágenes, documentos y obras de arte con un nivel de precisión técnica casi obsesivo. Este talento, que inicialmente parece un mero ejercicio artístico, se convierte pronto en una herramienta poderosa que lo conecta con los entornos más oscuros de la ciudad.
A medida que Toni intenta abrirse camino en el mundo del arte, descubre que su habilidad lo hace codiciado no solo por galerías y coleccionistas, sino también por grupos vinculados a actividades ilegales. La trama se adentra en su relación con la Banda della Magliana, la organización criminal que dominaba gran parte del crimen en Roma durante las décadas de 1970 y 1980. La película muestra cómo Chichiarelli, con su talento, se convierte en un engranaje clave dentro de esta red, que operaba en paralelo a la vida política y social de la capital italiana.
El guion también sitúa al espectador en el contexto histórico de la época, marcada por la inestabilidad política, las tensiones sociales y acontecimientos cruciales como el Caso Moro. La narración enfatiza cómo la falsificación de documentos y obras de arte no era un mero acto delictivo aislado, sino una práctica que se entrelazaba con la intrincada red criminal y política que moldeaba la Roma de aquellos años.
Dirigida por Stefano Lodovichi, la producción no solo examina la destreza artística de Toni, sino que también ofrece una mirada profunda a la sociedad italiana de los años 70 y 80, donde arte, crimen y política se entrelazan de manera inextricable. ‘El falsificador’ logra así combinar thriller, drama histórico y biografía en una narración que mantiene al espectador atrapado, mostrando cómo un talento extraordinario puede convertirse en un arma de doble filo en manos de quien se atreve a cruzar los límites del mundo legal y del arte.
110 minutos de intriga italiana
‘El falsificador’ se inspira en el libro El falso estado, una obra que recopila relatos y documentos sobre falsificadores involucrados en tramas que alcanzaron incluso a las instituciones oficiales de la Italia del siglo XX. La película toma como punto de partida este material histórico, pero se permite una libertad creativa, reorganizando personajes y situaciones para construir una narrativa más dinámica y cinematográfica, sin buscar una reconstrucción estrictamente cronológica de los hechos.
El resultado es un relato que combina precisión histórica y dramatización, donde la tensión y el desarrollo de los personajes son tan importantes como la veracidad documental. La adaptación logra transmitir la complejidad del mundo de la falsificación en Italia, explorando cómo estas prácticas ilegales no solo afectaban el mercado del arte, sino que también tenían ramificaciones en la vida política y social del país.
El guion, escrito por Sandro Petraglia, logra equilibrar la fidelidad al espíritu del libro con las exigencias de una narrativa cinematográfica envolvente. A lo largo de sus aproximadamente 1 hora y 50 minutos de duración, la película construye un ritmo que mantiene al espectador atrapado, combinando suspense, drama histórico y la intriga que rodea al submundo de falsificadores y mafias.




