Lo de Netflix y Warner Bros. se está poniendo tan grande que ya no es “un rumor más de industria”, sino un tema que puede cambiar cómo vemos el cine en 2026 y más allá. Y claro, la gran pregunta era bastante simple: si Netflix compra Warner, qué pasa con las películas? ¿Se van a ir directas al sofá a los pocos días, o van a seguir jugando en el terreno de las salas?
Pues ya tenemos respuesta bastante clara por boca de Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, en una entrevista con The New York Times: Warner mantendrá una ventana exclusiva de 45 días en cines. Y no lo dice en plan “ya veremos”, lo dice como número cerrado, con esa actitud de “esto es así”.
Y ojo, porque esto viene precisamente después de que se comentase que dentro de Netflix algunos empujaban por una ventana mucho más corta (se llegó a hablar de 17 días). Pero, si el acuerdo sale adelante, al menos “de salida”, la idea es no tocar lo que ya funciona en Warner a nivel de distribución tradicional.
Lo importante del “número mágico”: 45 días significa “cines primero, y en serio”

Aquí hay que entender lo que hay detrás del gesto. Sarandos viene a decir algo muy directo: Warner tiene una máquina de distribución en cines que genera muchísimo dinero y Netflix no quiere cargársela por ir con prisas. Y además suelta otra frase que define el tono: quieren competir y “ganar” en taquilla, no pasar por el cine como quien cumple expediente.
Si Netflix realmente se queda con Warner, no le interesa convertir los estrenos en “contenido de plataforma” desde el día 18. Le interesa el evento, el opening weekend, el marketing a lo bestia, el boca-oreja… y sí, también la pasta de la taquilla.
Y esto, para los cines, es un “respiro” relativo. Porque 45 días no es la ventana eterna de antes (aquello de esperar meses), pero sí es lo suficientemente larga como para que una película haga caja de verdad, especialmente si es un blockbuster o una franquicia gorda de Warner.
Vale, pero… ¿qué pasa después del día 45?

Y aquí viene el melón bueno. Porque una cosa es el compromiso de “cines 45 días” y otra el camino que sigue la peli después. Ahora mismo, Warner ya trabaja con ese esquema: tras esos 45 días suele llegar el Premium VOD (alquiler/compra más caro en tiendas digitales). Luego baja a VOD “normal” con precios estándar… y más adelante entra en la suscripción (en su caso, HBO Max).
Nadie ha aclarado todavía si, con Netflix mandando, la película saltará a Netflix justo al día 46, si mantendrán el Premium VOD porque es dinero fácil, o si convivirán Netflix y HBO Max de alguna forma (o se reorganiza todo). Ahora mismo, eso está en el aire.
El Premium VOD es una mina, sobre todo con estrenos potentes. Si puedes rascar compras y alquileres caros antes de “regalarla” en suscripción, muchas majors lo hacen. Así que lo lógico es que Netflix no mate esa ventana si le sale rentable… pero hasta que no lo veamos escrito en piedra, esto es pura estrategia en tiempo real.
¿Y las pelis “Netflix Originals”? No confundamos churras con merinas

Que Warner tenga 45 días en cines no significa automáticamente que Netflix vaya a darle ese trato a todas sus pelis propias. Ahora mismo Netflix sigue estrenando algunas películas en salas durante 1 o 2 semanas (muchas veces para cumplir requisitos de premios, festivales o acuerdos concretos), pero no es el modelo estándar de “gran estreno teatral” para todo.
Así que el compromiso de los 45 días suena más a: “si vamos a comprar un estudio histórico, vamos a mantener su modelo de cine porque es parte de su valor”. Es decir, Warner seguiría siendo Warner… pero con Netflix detrás y con un objetivo clarísimo: que la rueda de estrenos no pare (y que genere dinero en varias ventanas).
Y además, hay un factor que no se suele decir tan claro: si Netflix quiere llevarse bien con exhibidores, talento y la propia industria, no puede entrar como un elefante en una cacharrería. Mantener 45 días es también un mensaje político/industrial de “tranquilos, no vamos a reventar el sistema el primer día”.
Fechas y realidad: esto no pasa mañana (y por eso el compromiso importa)
La operación todavía tiene recorrido. Se habla de que el proceso de adquisición no se completaría, como mínimo, hasta finales de 2026 (en el mejor de los casos).
Por eso esta declaración pesa: porque es una forma de ir apagando fuegos antes de tiempo. Netflix necesita calmar a cines, a reguladores y a medio Hollywood, y poner un “45 días garantizados” encima de la mesa es un movimiento muy inteligente.
Ahora bien, la promesa es clara para la ventana en cines… pero el “después” (PVOD, VOD normal, streaming y qué plataforma se queda con qué) es donde está el verdadero giro de guion. Y ahí, todavía nos falta el tráiler.




