Netflix lleva años obsesionada con una idea muy simple: que abras su app y no te haga falta mirar nada más. Que si hoy te apetece una peli “de estudio”, la tengas. Que si mañana quieres una serie, también. Y que si el fin de semana toca maratón, pues a correr. Vamos, ser el “centro del salón” del streaming.
El problema es que, por muy bien que te funcionen los originales, hay un tipo de contenido que sigue teniendo un poder casi mágico: las películas de grandes franquicias. De esas que no hace falta ni explicar. Y ahí Sony Pictures juega en primera división con nombres como Spider-Man, Venom, Jumanji, Bad Boys, Ghostbusters, Karate Kid, Men in Black…
Así que Netflix ha hecho lo que hace cualquier equipo que quiere ganar la liga. Ha cerrado un acuerdo global Pay-1 con Sony Pictures para convertirse en la “casa” de streaming exclusiva de sus nuevas películas en una ventana clave.
Qué significa exactamente “Pay-1” y por qué a Netflix le interesa tanto

Lo de Pay-1 suena técnico, pero es fácil. Es la ventana premium de streaming que llega después del cine y después de la fase de “home entertainment” (compra/alquiler digital). O sea, primero se estrena en salas, luego pasa por el alquiler/compra, y cuando toca streaming “gordo”… ahí entra el Pay-1.
Netflix será el destino exclusivo de streaming durante los primeros 18 meses de esa ventana Pay-1 para las pelis de Sony. Eso es un caramelito, porque es justo el tramo donde una película sigue “caliente” para el gran público, cuando todavía se habla de ella y aún está fresca en la cabeza.
Pero hay matiz bastante importante, pasados esos 18 meses, los derechos de streaming pasan a Disney. Es decir, Netflix se lleva la primera parte premium del ciclo, y luego Disney recoge. Esto, para el espectador, significa que habrá títulos que con el tiempo puedan cambiar de casa… pero la primera gran ventana, la que suele importar más, la tiene Netflix.
“Goodbye fragmentación”: la jugada que puede ahorrarte el “¿dónde está esta peli?”
Si has seguido el catálogo de Sony en streaming estos años, sabrás el meme: hoy está aquí, mañana allí, pasado no está en ningún lado… y tú buscando como un loco. Sony ha sido un caso muy claro de catálogo fragmentado por países, con acuerdos distintos según el mercado.

Este acuerdo apunta justo a eso: a que la cosa se ordene y, con el tiempo, sea más previsible. Según Netflix y Sony, el despliegue se hará poco a poco territorio a territorio conforme vayan caducando acuerdos previos, y la meta es que haya disponibilidad global completa a principios de 2029. Esto no significa “hasta 2029 no pasa nada”, sino que empieza a rodar más adelante en 2026 allí donde ya se liberen derechos.
Además, el acuerdo no va solo de estrenos. Netflix también podrá licenciar títulos seleccionados del catálogo antiguo (pelis y series) de Sony. También es engordar biblioteca con cosas que la gente ya conoce y que siempre funcionan para un sábado tonto.
Y no te pienses que Sony no “desaparece” del mapa: sus pelis seguirán disponibles en Sony Pictures Core (el servicio asociado a televisores Sony y PlayStation) y también continuarán en VOD para compra/alquiler individual. O sea, Netflix gana la ventana Pay-1 exclusiva, pero Sony mantiene más vías.
Las pelis que vienen y por qué esto tiene pinta de “acuerdo de los gordos”
En la comunicación y coberturas de prensa ya se han citado algunos títulos que entrarían como “primeros” dentro de este marco. Entre ellos, Spider-Man: Beyond the Spider-Verse, la adaptación en acción real de The Legend of Zelda, The Nightingale (con Dakota y Elle Fanning), y el proyecto de Sam Mendes sobre The Beatles. Con esto ya te haces una idea de por dónde va el tiro: cine con nombre y con conversación asegurada.
Netflix lo vende como un acuerdo global Pay-1 “primero de su clase”, y desde medios como Deadline se habla de que es el mayor acuerdo de este tipo, con estimaciones que lo colocan por encima de los 7.000 millones de dólares.
También se ha mencionado en esa cobertura que el acuerdo podría extenderse hasta 2032. No es un dato oficial, pero como marco temporal, sirve para entender la magnitud: no es un experimento de un año, es una relación a largo plazo.

Lo que cambia para el usuario y por qué Netflix aprieta así el acelerador
Si lo bajamos al salón, al mando y al “¿qué vemos?”: lo que Netflix está comprando aquí es valor percibido de suscripción. Porque cuando una plataforma suma franquicias conocidas, el usuario siente que “paga por algo que realmente usa”.
Además, el movimiento encaja con una tendencia que se ve cada vez más clara: Netflix está metiendo más peso en contenido licenciado potente para complementar el músculo de los originales. Reuters también lo enmarca en un momento en el que Netflix está moviéndose a nivel corporativo de forma agresiva en el sector.
Así que sí, el titular se entiende, Netflix quiere ser el rey. Pero no es “ir a por Sony” en plan guerra frontal. Es más frío y más inteligente: tener a Sony dentro de tu castillo durante la ventana que más importa. Y cuando esto empiece a notarse en España y en el resto de mercados, me da que vamos a ver semanas en las que Netflix te ponga el plan de peli en bandeja… sin que tengas que salir a cazarla por otras apps.




