Lo de cambiar la tele por un proyector es una idea que a muchos nos ronda la cabeza cada cierto tiempo. Y luego llega la realidad, claro. Que si “necesito una sala dedicada”, que si “me voy a dejar un riñón”, que si “a ver dónde lo pongo”. Pues bien, Optoma acaba de presentar el Optoma UHZ36, y sobre el papel pinta como uno de esos proyectores que intentan ponértelo fácil en plan “enchufa y a disfrutar”.
La gracia aquí es que Optoma lo vende como un modelo de entretenimiento en casa, no como un bicho rarísimo solo para frikis de la calibración (que también, ojo). Hablan de un tamaño de proyección que va desde 50 pulgadas hasta 300 pulgadas, y eso, dicho así, suena a fantasía… pero es exactamente el tipo de promesa que hace que te imagines un partidazo o una maratón de pelis a lo bestia, sin tener que hipotecarte por una tele de 98 pulgadas.
Y luego está lo típico que todo el mundo pregunta primero, aunque no lo diga. El dinero. De momento en España no han soltado precio, así que aquí toca paciencia. En Estados Unidos, eso sí, hablan de un precio estimado de 1.299 dólares. Así que ya te puedes hacer una idea del posicionamiento, que no es precisamente “baratito”, pero tampoco suena a gama ultra premium imposible.
Optoma UHZ36: un proyector con 4K UHD real, 3.500 lúmenes y ganas de dar guerra en cine y deportes

Lo primero que me llama la atención del UHZ36 es que Optoma insiste en lo de “True 4K UHD”, con resolución 3840 x 2160. Y esto, para el que viene de ver proyectores “4K” de mil apellidos, importa. Porque una cosa es el 4K de marketing y otra el 4K de verdad, el que te deja el texto finito y el detalle más limpio cuando te sientas a una distancia normal.
Luego está el dato que suele separar los proyectores “solo para oscuridad total” de los que se defienden mejor en casa. Aquí hablan de 3.500 lúmenes. ¿Significa esto que vas a ponerlo con la persiana subida a pleno sol y tan feliz? No me fliparía. Pero sí sugiere que no vas tan justo, y que en un salón controlando un poco la luz puede tener sentido sin que la imagen se quede triste.
Y para rematar el pack, Optoma suelta un contraste de 1.500.000:1. Ya sabes cómo va esto, el contraste “de ficha” hay que cogerlo con pinzas. Aun así, el mensaje está claro. Quieren que el UHZ36 se perciba como un proyector con pegada, con negros más apañados y con ese punto de profundidad que hace que una peli no parezca “lavada”.
HDR, FILMMAKER MODE y la parte del procesado que puede marcar diferencias
Aquí hay dos cosas que, si funcionan bien, se notan rápido en uso real. La primera es el HDR. Optoma dice que el UHZ36 tiene soporte HDR para mejorar rango dinámico y precisión de color. Traducido a la vida real, la promesa es sencilla: más chispazo en luces, más detalle en sombras… y menos sensación de “todo plano” cuando pones una película moderna.
La segunda es el FILMMAKER MODE. A mí esto me gusta por la idea, porque es un modo pensado para respetar la intención del director, con temperatura de color, contraste y movimiento más “cinematográficos”. Ahora bien, como siempre, la clave es que venga bien implementado y que no sea solo el sello bonito para la nota de prensa. Si lo clavan, puede ser ese modo que pones y dices “vale, aquí hay algo serio”.
Y luego Optoma mete su propia artillería de procesado con PureEngine y PureMotion. El primero lo venden como un ajuste para mejorar saturación, luminancia, detalle y contraste. El segundo va directo a lo que más canta en deportes y acción: el movimiento, evitando blur y tirones. Si te gusta ver fútbol, MotoGP o cine con escenas rápidas, esto puede ser la diferencia entre “se ve bien” y “se ve fino”.
Láser DuraCore, hasta 30.000 horas y el factor “me olvido del mantenimiento”

Otro punto que me parece muy importante, y que a veces se pasa por alto, es el tipo de fuente de luz. Aquí hablamos de láser, con tecnología DuraCore, y una cifra que Optoma repite con alegría: hasta 30.000 horas en modo Eco. Esto, en la práctica, es comodidad. Menos historias con lámparas, menos gasto a medio plazo y menos estar con la calculadora pensando cuándo te toca cambiar nada.
Además, Optoma comenta que este sistema puede durar hasta seis veces más que una lámpara equivalente. Y aunque cada casa es un mundo, el concepto es el que interesa: es un proyector pensado para usarlo mucho, no para sacarlo solo “cuando viene gente” como si fuese una vajilla buena.
También mencionan que el diseño es compacto y fácil de instalar. En este tipo de producto eso es clave, porque hay proyectores que rinden genial… pero te piden una obra civil y una paciencia infinita para dejarlos perfectos. Si el UHZ36 va por el camino de “lo monto y a correr”, mejor para todos.
Sonido integrado y conectividad pensada para el salón
En audio, Optoma tira de solución práctica con un altavoz de 15 W. Aquí yo soy muy claro. Para salir del paso vale, para un dormitorio vale, para una noche casual vale. Pero si te vas a montar un pantallón de 100 pulgadas o más, lo normal es que acabes queriendo una barra de sonido o un AVR, porque la imagen te pide un audio a la altura.
La parte interesante es que incluye HDMI ARC y soporte para Dolby Digital 2.0, Dolby Digital 5.1 y TrueHD 5.1. Esto, para el usuario de salón, es oro. Con ARC puedes integrar mejor la tele o la barra sin complicarte, y si tienes equipo, al menos en formatos base de cine en casa no vas descalzo.
Y ojo al dato de la óptica, que también condiciona mucho el “dónde lo pongo”. Optoma indica una relación de tiro de 1.21 a 1.59:1 con zoom 1.3x. No es un ultra corto, así que aquí toca medir bien. Pero tampoco suena a “solo sirve si lo colocas en el punto exacto del universo”. En un salón medio, con un poco de cinta métrica y sentido común, debería ser manejable.
Entonces, ¿pinta bien el Optoma UHZ36?

Sobre el papel, sí. 4K UHD real, 3.500 lúmenes, HDR, FILMMAKER MODE, procesado para color y movimiento, y láser con vida útil larguísima. Es el tipo de proyector que puede encajarle a quien quiere un cine en casa grande, pero sin entrar en el territorio de instalaciones complicadas o productos de nicho extremo.
La única piedra en el zapato ahora mismo es la de siempre. En España aún no sabemos el precio, y eso es lo que termina de decidir si es un “me lo pienso” o un “me lanzo”. Si llega con una cifra razonable (dentro de lo que es un láser 4K serio), puede ser uno de esos modelos que acaban en muchas casas por una razón muy simple: te da un pantallón enorme y te quita problemas de mantenimiento. Y eso, hoy, vale su peso en oro.




