Los más jóvenes no lo recordaréis, pero no hace tantos años se decía que con un televisor de 40 o 50 pulgadas teníamos más que suficiente para un salón típico. Hoy en día esto es completamente diferente. Los fabricantes, los estándares profesionales, los usuarios, el mercado e incluso la ciencia apuntan todos en la misma dirección: deberías comprar un televisor bastante más grande de lo que crees.
Aclaremos un poco esta afirmación tan contundente. Veréis, los que estamos en este mundillo y los que nos seguís habitualmente, se podría decir que somos unos «locos» de las teles y siempre vamos a intentar optar por el televisor más grande que nuestra cartera nos permita comprar, ¿a qué sí? Pero lo cierto es que somos una minoría. La gran mayoría de usuarios siguen pensando que un tamaño de 55 pulgadas ya es gigantesco.
¿Por qué pasa esto? Muy probablemente por la «forma» en la que la mayoría de usuarios compran un televisor. Lo más habitual, y estaréis de acuerdo conmigo, es acercarse a una gran superficie y echar un vistazo a los televisores que allí tienen. Claro, si haces esto, lo lógico es que te pongas a ver el televisor a más o menos un metro de distancia, en una superficie enorme y con decenas de modelos rodeándote. A esa distancia, y a no ser que tengas otro modelo mucho más grande al lado, el televisor de 55 pulgadas te parecerá grande.

Pero luego llegas a casa, lo sacas de la caja y lo colocas sobre tu mueble. Te sientas en tu sillón, el cual tienes colocado a tres metros del mueble de la tele y, ¡sorpresa! El televisor que acabas de comprar parece prácticamente una tablet (permitidme la exageración). ¿Qué ha pasado? Que has descubierto, de golpe, el concepto de distancia de visionado.
Lo cierto es que, aún hoy en día, la mayoría de las personas ven la televisión desde demasiado lejos para el tamaño de pantalla que tienen en casa. Y como consecuencia directa de ello se están perdiendo exactamente aquello por lo que han pagado: la resolución 4K, el HDR, los detalles finos de la imagen y mucho más. Si estás demasiado lejos todo se difumina y no consigues una imagen clara.
Qué dicen los estándares profesionales: SMPTE, THX y la visión humana
Entonces, ¿cuál es el tamaño ideal para mi salón? Es la eterna pregunta. Y como decíamos, aunque sabemos que muchos de vosotros sí consultáis antes de comprar, muchas otras personas no lo hacen. Aún así, aquí tenéis algunos consejos. Y no, no están basados en simple opinión, sino en estándares técnicos muy serios que llevan décadas estudiando cuál es la relación óptima entre tamaño de pantalla y distancia de visionado. Los más importantes son los de la SMPTE (Society of Motion Picture and Television Engineers) y los de THX.

El SMPTE es un organismo que regula los estándares de la industria cinematográfica y televisiva desde hace muchos años. Ellos establecen que el espectador debería ocupar al menos 30 grados de su campo visual horizontal con la pantalla. Esto equivale a una distancia de visionado de aproximadamente 1,6 veces la diagonal del televisor. Dicho de otra forma: para una distancia de visionado de 2,5 metros, la SMPTE recomienda una diagonal mínima de unos 97 cm, que vendrían a ser unas 38 pulgadas. Ojo, diagonal mínima.
THX es una compañía estadounidense fundada en 1983 por George Lucas que proporciona certificaciones de alta fidelidad para audio y video en todo tipo de dispositivos. Ellos van un paso más allá y su recomendación, para lograr una experiencia más inmersiva, es un ángulo de visión de 40 grados, lo que implica sentarse considerablemente más cerca o tener una pantalla mucho más grande. Volviendo al ejemplo anterior, para una distancia de 2,5 metros, THX recomendaría un televisor de alrededor de 55 a 65 pulgadas como mínimo.
A todo esto hay que añadir el factor de la resolución y la agudeza visual. Un ojo con visión 20/20 puede percibir detalles de hasta 1/60 de grado de arco. Esto significa que, a 2,5 metros de distancia, necesitarías una pantalla 4K de al menos 65 pulgadas para aprovechar plenamente toda la resolución que ofrece. Si tienes un televisor 4K de 50 pulgadas y te sientas a 3 metros, estás tirando literalmente la mitad de los píxeles.

Os dejamos por aquí una breve tabla en la que podéis ver valores aproximados de tamaños recomendados de televisor basados en los estándares SMPTE (30°) y THX (40°), así como en la agudeza visual 20/20, para contenido 4K.
| Distancia (metros) | Mínimo SMPTE (30°) | Óptimo THX (40°) | 4K aprovechado al 100% |
| 2,0 m | ~47″ (119 cm) | ~55″ (140 cm) | ~52″ (132 cm) |
| 2,5 m | ~55″ (140 cm) | ~65″ (165 cm) | ~65″ (165 cm) |
| 3,0 m | ~65″ (165 cm) | ~77″ (196 cm) | ~77″ (196 cm) |
| 3,5 m | ~75″ (190 cm) | ~90″ (228 cm) | ~90″ (228 cm) |
| 4,0 m | ~86″ (218 cm) | ~100″ (254 cm) | ~100″ (254 cm) |
La regla práctica que todo el mundo debería conocer
Existe una regla muy sencilla que han popularizado los entusiastas del cine en casa y que cuadra bastante bien con los estándares de los que hemos hablado. Funciona así: multiplica tu distancia de visionado en pulgadas por 0,835 para obtener el tamaño de pantalla ideal para una experiencia inmersiva (ángulo de 40°, como indican desde THX). Y para una experiencia más convencional de salón mixto, haz la misma operación pero multiplica por 0,65 (ángulo de 30°, como indica la SMPTE).
Veamos un ejemplo. Volviendo a los señores que iban a comprar su televisor al hipermercado. Su sofá está a 3 metros del televisor, que si lo convertimos son unas 118 pulgadas aproximadamente. Aplicando las operaciones anteriores el tamaño ideal del televisor que tendrían que comprar sería de unas 98 pulgadas para conseguir una experiencia más inmersiva y de unas 77 pulgadas para un visionado mixto. La mayoría de familias con esa distancia tiene un televisor de 55 o 65 pulgadas, así que están viendo la televisión en modo reducido sin saberlo.
Por qué esto está cambiando ahora: el mercado ha hecho su trabajo

Pero sí, es cierto, reconozco que la tendencia sobre el tamaño mínimo del televisor está cambiando. Y lo está haciendo por varios motivos. Uno de los más importantes es que, hasta hace relativamente poco, los televisores grandes eran prohibitivamente caros. Un televisor de 75 pulgadas costaba varios miles de euros. Comprar uno de 65 pulgadas era ya un desembolso considerable. Las marcas recomendaban distancias mayores, en parte, porque les resultaba más fácil vender pantallas más pequeñas.
Pero el mercado ha cambiado radicalmente en los últimos tres o cuatro años. La competencia feroz entre fabricantes asiáticos ha provocado una caída de precios sin precedentes en los televisores de gran formato. Hoy en día podemos encontrar televisores con tecnología MiniLED de 65 pulgadas por 600 euros (o incluso menos) fácilmente. Pero es que los televisores de 85 y más pulgadas también se han puesto al alcance de muchos. Así que el argumento económico para quedarse en las 50 o 55 pulgadas ha desaparecido casi por completo.
Hay otro factor en el que generalmente no pensamos, pero que también tiene su impacto. Y es la reducción tan bestial que han sufrido los marcos en los televisores modernos. Un televisor actual de 75 pulgadas ocupa físicamente menos espacio en la pared que un modelo de hace diez años de 65 pulgadas, gracias a los marcos casi inexistentes. Esto significa que el salto de tamaño no tiene el impacto físico que muchos temen. Es decir, comprar un televisor más grande ya no implica necesariamente tener que reorganizar el salón, ampliar el mueble o colgar un «cuadro negro» de proporciones desproporcionadas.
Cuándo sí tiene sentido un televisor más pequeño

No siempre será cuanto más grande mejor. Existen escenarios completamente válidos para elegir un televisor de menor tamaño:
- Habitaciones pequeñas donde la distancia de visionado es de 1,5 metros o menos. En ese caso, una pantalla de 48 o 55 pulgadas es perfectamente adecuada.
- Cocinas, despachos o espacios secundarios donde el televisor es solo un elemento de fondo.
- Cuando priorizamos la calidad de imagen por encima del tamaño, como por ejemplo los que prefieren un OLED de 55 pulgadas frente a un LCD de 75 pulgadas de precio similar.
- Personas con problemas de visión graves o sensibilidad visual que se sientan cerca de la pantalla.
Así que ya ves, si tienes un salón «estándar» con el sofá a unos 2,5 o 3 metros de la pantalla (distancia más común en los hogares españoles, aunque sabemos que los pisos son cada vez más pequeños), olvídate de los televisores de 50 o 55 pulgadas. Según todos los estándares profesionales, y teniendo en cuenta la bajada de precios del mercado, el nuevo punto de partida sensato es de 65 pulgadas, y lo ideal para una experiencia verdaderamente inmersiva ronda las 75 pulgadas. ¿Qué os parece?




