Pro-Ject se ha sacado de la manga un tocadiscos que, sinceramente, es de esos que ves y te arrancan una sonrisa. Se llama Scorpions Turntable (edición especial), y sí, viene con la mítica portada de Blackout (1982) impresa en el plinto. Es puro “rock visual” encima del mueble del salón. Pero lo interesante es que no se queda en el envoltorio: Pro-Ject lo ha montado sobre una base muy conocida y bastante seria, la plataforma del Pro-Ject T2, así que no hablamos de un juguete para posturear.
Este tipo de ediciones “artistas” suelen dividir al personal: el que lo quiere por coleccionismo y el que dice “yo quiero sonido, no dibujitos”. Pues aquí Pro-Ject ha intentado que no tengas que elegir. Entra por los ojos, sí, pero también viene con lo que hace falta para que el conjunto sea estable, silencioso y disfrutón, que es lo que de verdad importa cuando te pones un vinilo y te olvidas del mundo.
Además, llega como primera entrega de 2026 dentro de la Artist Collection y, por lo que se está publicando, se puede pedir ya con un precio oficial de 649 euros. O sea, si te encaja, no es de esas cosas que “ya veremos en seis meses”: esto ya está en el escaparate.
Un tocadiscos para fans, sí… pero con una base muy seria

Es un tocadiscos de correa (belt drive) basado en el T2, que es una plataforma bastante agradecida por estabilidad y enfoque audiófilo “sensato”. Aquí Pro-Ject no se ha vuelto loca con inventos raros: mantiene el concepto, lo viste con el arte de Scorpions y te lo sirve como una edición especial que, por fin, no parece un simple “cambio de pegatina”.
Y lo segundo (y esto es clave): el plinto está mecanizado por CNC, se ha agrandado para ganar estabilidad y, según Pro-Ject, la construcción ayuda a minimizar vibraciones no deseadas. Menos resonancias tontas y más sensación de bloque sólido, que es justo lo que quieres cuando subes el volumen y la aguja tiene que ir tranquila, sin que el mueble meta mano.
Aquí la gracia es esa, te llevas el capricho visual, pero con una base que juega a favor de la música.
Construcción y aislamiento: el típico detalle que luego agradeces

Otro punto con toda la lógica del mundo: el plato es de cristal pesado. Pro-Ject lleva años apostando por esto porque el vidrio ayuda a controlar resonancias frente a platos más ligeros. Y aquí no hablamos “en plan marketing”, hablamos en números: plato de cristal de 10 mm y 1,7 kg. Eso te da inercia, aplomo y ese rollo de “esto gira como debe”.
A eso súmale los pies, que están ahí para aislar el conjunto de vibraciones externas. Y esto es más importante de lo que parece: si tu suelo transmite pisadas, el mueble no es precisamente una roca o tienes los altavoces relativamente cerca, cualquier ayuda para desacoplar se nota.
Y ya que estamos en modo “detalle que suma”: el rodamiento principal va con acero inoxidable y latón. Es una de esas cosas que no se ven en una foto, pero que ayudan a que el giro sea más suave y consistente, que al final es lo que quieres.
Brazo, anti-skating y cápsula: aquí está el corazón de la jugada
Vamos a lo que manda, brazo recto de 9 pulgadas en aluminio, con rodamientos de baja fricción y headshell integrado (una sola pieza), para reducir vibraciones frente a diseños con piezas desmontables. Es el tipo de solución práctica que suele salir bien: menos uniones, menos “cosas que se mueven”, más rigidez.
También viene con anti-skating por muelle ajustable. Lo típico para afinar el apoyo lateral de la aguja sin volverte loco. Y para rematar, Pro-Ject lo entrega con cápsula Pick it 25A Moving Magnet ya preajustada, lista para sacar el tocadiscos de la caja y ponerte un vinilo sin convertirlo en un proyecto de fin de semana. Detalle curioso, Pro-Ject presume de que esta cápsula usa bobinados de plata.
Y mucha atención con esto: al ser cápsula MM, necesitas entrada phono MM en el ampli o un previo de phono externo si tu equipo no la tiene. No es un drama, pero mejor saberlo antes de montar la fiesta.
Aquí van los datos del brazo, que también dicen mucho del enfoque: longitud efectiva 230 mm, overhang 22 mm y masa efectiva 9,5 g.
The Scorpions Turntable: especificaciones clave

Para el que quiere los datos a tiro hecho, aquí va lo importante, sin marear:
- Tracción: correa (belt drive)
- Velocidades: 33 / 45 rpm con cambio electrónico
- Wow & flutter: 0,19% (33 rpm) / 0,17% (45 rpm)
- Variación de velocidad (speed variance): 0,6% (33 rpm) / 0,5% (45 rpm)
- Relación señal/ruido: 67 dB
- Plato: cristal 10 mm, 1,7 kg
- Rodamiento principal: acero inoxidable / latón
- Brazo: aluminio 9 pulgadas
- Longitud efectiva: 230 mm
- Overhang: 22 mm
- Masa efectiva: 9,5 g
- Anti-skating: por muelle
- Cápsula incluida (preajustada): Pick it 25A MM
- Salida: 5,5 mV
- Fuerza recomendada: 1,5 g (rango 1,25–1,75 g)
- Aguja: elíptica 8×18 µm
- Respuesta en frecuencia: 20–24.000 Hz
- Dimensiones: 465 × 135 × 347 mm (con tapa cerrada)
- Peso: 5,5 kg
- Incluye: tapa, alfombrilla de fieltro, adaptador para singles, fuente de alimentación y cable RCA
Precio y para quién tiene sentido (y para quién no)
En Europa el precio oficial de este Pro-Ject es 649 euros. No es barato, claro, pero tampoco está en la liga del capricho absurdo: está en esa zona donde pagas por una base competente (tipo T2) y por el factor coleccionista/diseño, y aquí ese combo tiene bastante sentido.
¿Para quién lo veo clarísimo? Para el que ama Scorpions, tiene vinilos y quiere una pieza con presencia, pero sin renunciar a una construcción decente. Y también para el que buscaba un “salto” desde tocadiscos muy básicos y le apetece algo más serio… con el extra de que cada vez que lo mires te va a dar ese puntito de “esto es mío y se nota”.
¿Para quién no? Si te da igual el diseño y solo quieres el mejor euro invertido en sonido puro, seguramente encuentres opciones más “neutras” por precio parecido. Pero si el concepto te encaja, este Pro-Ject tiene una cosa que no se compra con especificaciones: personalidad a raudales.




