Lo del audio en una consola parece una tontería… hasta que deja de serlo. Te sientas con la Switch 2, te pones a darle al vicio y lo único que te importa es que el sonido vaya fino, que el chat se escuche bien y que no haya historias raras. Y justo ahí es donde el Bluetooth, cuando le da por ponerse exquisito, te puede fastidiar la partida sin avisar ni pedir permiso.
Porque el problema no es solo “que no enlace”. Es que a veces se conecta y te cuela un retardo mínimo pero suficiente para descentrarte, o decide que el micro vaya por un sitio y el juego por otro, o te pega un corte absurdo a mitad de una ranked. Y claro, tú no estás para hacer pruebas, reiniciar el bicho, borrar dispositivos y rezar un padrenuestro. Estás para jugar y punto.
Así que, si estás hasta el gorro del inalámbrico o simplemente quieres ir sobre seguro, yo aquí no me complico la vida. Cable y al lío. Jack de 3,5 mm, enchufar y listo. Cero latencia, cero emparejamientos, cero batería y, lo mejor, esa sensación de “vale, ya está, funciona”. Dicho de otra manera, dejas de pelearte con trastos y vuelves a jugar.
Cable y a jugar

La gracia del cable es que lo que sale de la consola llega a tus oídos tal cual, sin compresiones raras, sin microcortes de “uy, se ha quedado pillado”. Y en juegos donde el audio forma parte de la jugabilidad, esto se nota más de lo que parece. Un paso, una recarga, un disparo lejano. Si la información llega tarde, tú también llegarás tarde.
Además, siendo prácticos, el cableado es compatible con todo. Hoy Switch 2, mañana el portátil, pasado mañana la tablet. El jack de 3,5 mm sigue siendo el comodín universal. Y si encima el micro es decente, ya tienes el pack completo para Discord o el chat de la consola sin montar un tinglado.
Y ojo, que no hace falta dejar un riñón para ir bien servido. En el rango “sensato” hay tres modelos que me parecen muy buena opción para esto, cada uno con su estilo, pero con algo en común: enchufar y olvidarte.
HyperX Cloud III, el “para todo” que no falla

El HyperX Cloud III es de esos auriculares que no intentan reinventar la rueda, y casi mejor. Va a lo seguro con drivers dinámicos de 53 mm, que es un tamaño generoso, y apuesta por un sonido con graves contundentes y medios claros. Explosiones con cuerpo, pero sin que las voces se queden enterradas cuando la pantalla es un caos.
Otro punto que me gusta de la familia Cloud es el enfoque “me lo pongo y me olvido”. Diadema acolchada, almohadillas pensadas para sesiones largas y ese toque de construcción que da sensación de aguantar trote. No es el típico casco que te obliga a ir con cuidado. Y en una consola, eso es oro, porque lo normal es que acaben en la mesa, en el sofá, en una mochila… y ya.
En conectividad suele vienen bien armados, con opción cableada y, en algunos packs, también USB para PC y acceso a cosas tipo DTS Headphone:X (según plataforma y uso). El micro también es parte del atractivo, con micrófono desmontable y una voz bastante limpia para el chat. Vamos, sonido potente, micro apañado y compatibilidad fácil, sin darle más vueltas.
SteelSeries Arctis Nova 1

El SteelSeries Arctis Nova 1 va por otro camino, más de “quiero algo cómodo y equilibrado”. Monta drivers dinámicos de 40 mm y está pensado para que la claridad esté bien ajustada. Pasos, diálogos, detalles. No es el típico festival de graves que al final cansa o tapa información cuando estás en modo competitivo.
A nivel de diseño, la familia Arctis siempre ha tenido ese sistema tipo “gafas de esquí” para repartir peso, y aquí la idea se mantiene. Que no te apriete la cabeza como un tornillo es más importante de lo que la gente cree… hasta que te pasas dos horas seguidas. Las copas suelen ser ligeras, el acolchado cumple, y eso hace que sea un casco muy llevadero para el día a día.
Lo mejor es que en conectividad va a lo simple y directo. Jack de 3,5 mm y a funcionar en casi todo: PC, PlayStation, Xbox, Switch, móvil. El micro es ClearCast, que para el precio da una voz bastante clara, y tienes controles básicos en el auricular. Si quieres algo barato, compatible y cómodo, el Nova 1 suele dar justo en el clavo.
Razer BlackShark V2 X

El Razer BlackShark V2 X es el típico auricular que va directo al grano para multijugador, por afinación y por diseño. Aquí no hay misterio: monta drivers Razer TriForce de 50 mm, con ese enfoque de separar mejor graves, medios y agudos para que el sonido tenga buena separación y te sea útil en partida. Si juegas competitivo, esto se traduce en lo que buscas de verdad, información. Pasos, tiros, recargas y “de dónde viene el lío” sin que todo suene apelotonado.
En comodidad también va con el uniforme puesto. Es un casco ligero (240 g), con copas cerradas para reforzar la cancelación pasiva y almohadillas de memory foam transpirable para aguantar sesiones largas sin acabar con la cabeza en modo “me lo quito ya”. No es el típico auricular que te aplasta, y el sellado ayuda a aislar bastante del ruido de alrededor sin necesidad de electrónica.
Y aquí manda la sencillez, tal cual. Conexión analógica por jack de 3,5 mm y cable de 1,3 metros, compatibilidad amplia y cero complicaciones. El micro es el Razer HyperClear cardioide, flexible, pensado para captar tu voz con claridad y recortar lo que viene de lados y de atrás. Si lo tuyo es jugar online y quieres sonido resultón, micro digno y comodidad, este BlackShark V2 X no está aquí por casualidad.
Mi consejo si estás harto del Bluetooth
Si tu Switch 2 te está dando guerra con el inalámbrico, yo no me complicaría. Píllate unos buenos auriculares cableados y a correr. El HyperX si quieres el “para todo” con pegada, el SteelSeries si priorizas equilibrio y comodidad, y el Razer si te apetece ese punto más “competitivo” donde el sonido te da pistas.
Y lo mejor de todo es que, cuando vuelvas a enchufar un jack y veas que todo funciona a la primera, te va a salir la sonrisa tonta. No por nostalgia, sino por puro sentido común. Porque a veces lo que necesitas no es más tecnología, es menos tonterías y más jugar.




