Roksan es de esas marcas que a muchos nos suenan a “hi-fi de verdad”. De las que no van a hacer el producto más viral de Instagram, pero sí el que te sienta en el sofá y te hace decir “aquí hay algo”. Y justo por eso me ha llamado la atención que hayan sacado un dúo nuevo dentro de su serie Caspian 4G.
La jugada es bastante clara. Roksan ha ampliado la familia con un previo con streaming (Caspian 4G Streaming Pre-Amplifier) y una etapa a juego (Caspian 4G Power Amplifier). Es decir, el combo clásico “previo + etapa”, pero actualizado para 2026, con plataformas modernas y sin renunciar a lo que siempre ha vendido esta gente: musicalidad, control y potencia con clase.
Los nuevos modelos se suman a los integrados Caspian 4G que Roksan lanzó en 2024 (uno de ellos con streaming). Ahora han querido ir un paso más arriba, y se nota que buscan ese punto “flagship” dentro de la gama.
Caspian 4G Streaming Pre-Amplifier: BluOS, Roon y un enfoque muy “de casa”

La estrella práctica del sistema es el previo con streaming, porque aquí es donde Roksan mete BluOS, que para mí es una de las decisiones más inteligentes. Es una plataforma súper asentada, con soporte para Spotify, Tidal y Qobuz (incluyendo sus modos Connect), además de radio por internet y más servicios dentro de la app.
También puedes tirar de tu música en red desde un NAS por Wi-Fi o Ethernet, con soporte de archivos hasta 24-bit/192 kHz en PCM, pero con una puntualización importante para el que es muy “friki” del tema: no hay DSD. Y sí, viene certificado como Roon Ready, que hoy en día es casi como decir “esto está pensado para gente que se toma el audio en serio”.
A nivel interno, Roksan incluye sección de previo totalmente balanceada, varias fuentes de alimentación dedicadas para mantener el ruido a raya, y un diseño de entradas con conmutación de masa para reducir diafonía entre fuentes. Y encima meten su DAC “de la casa”, llamado Rapture, con un planteamiento discreto, dual-mono y diferencial, orientado a sacar una escena estéreo bien colocada y con detalle fino.
Caspian 4G Power Amplifier: potencia con control, y opción de jugar a lo “mono-bloque”

La etapa es el otro medio pastel, porque Roksan promete “drive” sin remordimientos. En números, hablan de 105 W por canal a 8 ohmios y 200 W a 4 ohmios, que ya es potencia más que respetable para muchísimas cajas serias. Y además la puedes usar en configuración estéreo o mono-bloque, por si te da el venazo de escalar el sistema más adelante.
Aquí aparece su amplificación Euphoria en clase A/B, con el típico discurso de “señal limpia, transparencia y dinámica”, pero lo que me interesa de verdad es lo práctico: fuentes de alimentación separadas para etapas de corriente y voltaje, y más margen de voltaje para evitar clipping cuando aprietas el volumen. Vamos, que la idea es que no se venga abajo cuando la música se pone bruta.
Y sí, esto suena a producto pensado para durar, no a electrónica de usar y tirar. Roksan quiere que esto sea una base sólida, de esas que cambias altavoces, cambias fuentes, cambias lo que sea… y el corazón del equipo sigue ahí.
Conectividad, apps y precio, que al final es lo que te baja a la Tierra

En conexiones vienen bastante completos: entradas analógicas y digitales, con XLR balanceado, óptica y coaxial. Y detalle que me parece un puntazo: HDMI ARC para integrar el equipo con la tele sin líos, más entrada phono MM/MC para el que sigue a tope con el vinilo.
En el frontal, Roksan va a lo simple: una pantallita OLED monocroma, luces naranjas y una sola ruleta para todo (volumen y menú). El volumen, dicen, mezcla digital y analógico para mantener los canales bien clavados y que suene limpio. En el día a día, lo normal es que controles la música desde BluOS y te olvides del resto. Y si quieres afinar el equipo, con la app MaestroUnite tienes ajustes y algo de DSP para adaptarlo a tu sala y a cómo tengas colocadas las cajas.
Y ahora el golpe final, los euros. El Streaming Pre-Amplifier cuesta 4.000 euros, la Power Amplifier 3.500 euros, y el sistema completo se queda en 7.500 euros. Están disponibles ya en negro o plata y, detalle que mola, se montan a mano en Essex (Reino Unido) en la sede del grupo Monitor Audio. A mí esto me parece un equipo para quien quiere un sistema “definitivo” con streaming serio, sin depender de cacharros extra, y con esa sensación de estar comprando hi-fi de los de antes… pero con cerebro de ahora.




