Hay marcas que cumplen años y hacen lo típico: una pegatina dorada, un “anniversary edition” y a dormir. Ruark ha ido por otro camino, mucho más de “me da igual, yo vengo a lucirme”: ha sacado dos ediciones súper limitadas del R810 MiE, que básicamente son unos altavoces inalámbricos premium metidos dentro de un mueble que podría estar en una casa de revista.
Y aquí quiero dejarlo clarísimo desde el principio, porque si no parece otra cosa: esto no es un aparador con música de fondo. Es al revés. Es un sistema de sonido “todo en uno” (de los de streaming a saco, tele por HDMI y hasta tocadiscos) y Ruark lo ha vestido como radiograma moderno para que no lo escondas. Lo pones en el salón y punto. Que se vea.
Encima, lo han hecho con el rollo coleccionista de verdad: solo 50 unidades de cada acabado para todo el planeta. O sea, que esto no es “ya lo miraré cuando cobre”. Esto es más bien “como te cuadre y te lo puedas permitir, corre”. Porque luego vienen los lloros.
Un mueble de artesano… pero la gracia es que por dentro va con todo

Lo de MiE viene de Made in England, y aquí Ruark se ha puesto fino con ganas. Dos acabados: Penta-Chord Walnut y Leaf-Line Oak, con un trabajo de marquetería que no es “pintura bonita”, es curro real: chapas seleccionadas, cortes precisos, pegado, curado y capas de laca con lijado a mano entre medias. Vamos, de esos procesos que suenan a “esto no lo haces a toda pastilla en una fábrica gigante”.
Y no lo han resuelto con un “mueble genérico” y ya. Han tirado de gente que sabe de madera de verdad, y luego lo ensamblan en Inglaterra. Se nota que aquí el mueble no es el envoltorio: es parte del producto. Es el típico cacharro que, si te gusta el rollo diseño, te lo compras casi con la misma mentalidad que un mueble bueno: para que te dure, para que encaje, para que no te canses a los seis meses.
A mí este concepto me hace gracia porque es muy de “quiero audio serio, pero no quiero que el salón parezca el cuarto del friki del Hi-Fi con torres, racks y cables por todos lados”. Esto te lo deja más limpio: una pieza grande, bonita, y con el equipo integrado.
“Radiograma” por fuera, 2026 por dentro: streaming, tele y vinilo

Vale, por fuera te guiña el ojo con el look retro, pero por dentro esto va totalmente al día. Lo importante: esto es un altavoz inalámbrico completo, de los que pueden ser el centro de tu música en casa sin depender del móvil todo el rato.
Tienes AirPlay y Google Cast, que ya con eso cubres a medio planeta. Y luego lo que la gente usa: Spotify Connect, Qobuz Connect y TIDAL Connect. O sea: que tú eliges la app y listo, sin inventos raros. Y si eres más de Apple Music, Deezer y compañía, también está pensado para que no te quedes colgado.
Y ahora la parte que a mí me parece clave para justificarlo como “equipo del salón”: HDMI ARC/eARC. Esto es oro. Porque te permite conectarlo a la tele y usarlo como sistema principal para pelis/series sin complicarte la vida. No es una barra de sonido tal cual, pero la idea es parecida: que la tele suene como toca sin montar un tinglado aparte.
Además, viene con cosas muy “del mundo real”: radio por internet, DAB/DAB+ y FM (sí, todavía hay gente que usa radio, y en UK más), Bluetooth para auriculares para cuando quieres escuchar de noche sin molestar, y entrada phono para tocadiscos. A mí esto me encanta porque es como: “mira, tengo streaming moderno, pero también me acuerdo de tu vinilo y tus manías”. Todo en el mismo bicho.
Ruark R810 MiE: precio

El precio oficial que se está moviendo para el R810 MiE es de 6,495 libras. Y sí, duele solo de leerlo. En euros, para que te hagas una idea rápida (sin pillarnos los dedos con el cambio del día), eso viene a ser aprox. 7.500 euros arriba o abajo.
Y para entender por qué se va tanto, la marca lo deja caer bastante claro: no es viable producir esto en masa porque cada unidad lleva una cantidad de horas y trabajo brutal. Vamos, que no es “edición limitada porque mola decirlo”. Es que, si lo conviertes en producto de volumen, o subes aún más el precio o no te salen las cuentas.
En mi opinión, esto es para el que quiere un objeto bonito + un equipo serio en el salón, y le encaja pagar por artesanía y exclusividad. Si tú eres de “yo quiero el mejor sonido por euro gastado”, vas a encontrar alternativas más racionales. Pero si eres de los que valora que el equipo no solo suene, sino que también quede espectacular, Ruark te está vendiendo justo ese paquete completo.




