Si hace unos años me dicen que iba a plantearme cambiar mi tele de 75 pulgadas por un proyector, me habría reído. Los proyectores eran esos bichos que veías en cines o en oficinas, con una calidad que dejaba bastante que desear y un sonido que… bueno, mejor no hablar. Pero la cosa ha cambiado. Los proyectores UST (Ultra Short Throw) han pegado un salto brutal en los últimos años y cada vez tienen más sentido para los que queremos una experiencia de cine en casa sin hipotecarnos para comprar un televisor gigantesco.
La clave está en que, con estos proyectores, no necesitas colocarlos a cinco metros de la pared ni montar un salón de 30 metros cuadrados. Los pones pegados a la pared o a la pantalla, ocupan poco espacio y, en cuestión de segundos, tienes una imagen de 100, 120 o incluso 150 pulgadas delante de ti. Y no hablo de esa calidad lavada y sin contraste que recordamos de hace tiempo; los UST actuales llegan con resolución 4K real, compatibilidad HDR10, Dolby Vision y hasta Dolby Atmos en algunos modelos. Básicamente, es como tener una tele OLED gigante, pero por mucho menos dinero.
Eso sí, que no te engañen: los proyectores UST no son perfectos. Hay cosas que siguen siendo mejores en un televisor tope de gama, sobre todo si hablamos de brillo y negros profundos. Pero es que estamos hablando de pagar 3.000 o 4.000 euros por una tele de 85 pulgadas… o gastarte menos de la mitad y tener una pantalla de 120 pulgadas con un proyector que puedes poner y quitar cuando quieras. Ver pelis, series o jugar en 120 pulgadas no tiene nada que ver con hacerlo en una tele, aunque sea enorme.
Ventajas e inconvenientes de los proyectores UST frente a las teles gigantes
Lo primero que hay que entender es que un proyector UST no es como los de antes. Aquí no hablamos de esos modelos antiguos que necesitaban la sala completamente a oscuras para ver algo decente. Los nuevos UST vienen con tecnología láser o triple láser, alcanzando picos de brillo de hasta 3.000 lúmenes ANSI, lo que significa que puedes ver perfectamente incluso con algo de luz ambiental. No es lo mismo que una tele MiniLED de gama alta, pero, créeme, ya no necesitas tener la habitación como una cueva para disfrutar de la imagen.
La segunda gran ventaja es el tamaño de pantalla. Aquí, directamente, los proyectores ganan de calle. Si te compras una tele de 85 pulgadas, prepárate para dejarte entre 2.500 y 5.000 euros en modelos decentes. En cambio, un buen proyector UST por unos 1.500 o 2.000 euros te da 120 o 130 pulgadas reales, y con una calidad que sorprende. Para mí, aquí está la gran gracia: por menos dinero, tienes más cine en casa. Además, son muy fáciles de instalar: nada de taladrar paredes ni colgar bichos enormes; literalmente lo pones en el mueble, enchufas y listo.
Ahora, no todo son ventajas, y aquí es donde entran los peros. Si eres muy exigente con los negros profundos, los proyectores todavía están un paso por detrás de los televisores OLED. En escenas oscuras, un televisor tope de gama va a dar más punch. Y también hay que tener en cuenta que, para sacarles el máximo partido, casi siempre vas a necesitar una pantalla ALR (Ambient Light Rejection), que mejora muchísimo el contraste en entornos iluminados… pero, claro, eso suma un coste extra que no siempre se tiene en cuenta al principio.
Por último, está el tema del sonido. Algunos UST traen altavoces integrados bastante decentes, incluso compatibles con Dolby Atmos, pero si quieres un auténtico cine en casa, lo ideal es acompañarlos de una barra de sonido o un sistema 5.1. No es obligatorio, pero sí marca la diferencia. Es la típica inversión que haces una vez y luego te preguntas cómo vivías sin ello.
Entonces… ¿merecen la pena los proyectores UST?
Depende de lo que busques. Si eres de los que quiere la mejor calidad de imagen absoluta, negros perfectos y mucho brillo, probablemente sigas prefiriendo un televisor OLED o MiniLED tope de gama. Pero si eres de los que valora tener una pantalla enorme, ahorrar algo de dinero y vivir una experiencia más “cine” que “tele”, los proyectores UST son, ahora mismo, una de las mejores alternativas que existen.
Yo, personalmente, creo que estamos en un punto muy interesante. Hace tres o cuatro años, recomendar un proyector UST era complicado: eran caros, se veían regular y daban más dolores de cabeza que alegrías. Pero ahora… las marcas están apostando fuerte, los precios han bajado y la calidad ha subido muchísimo. Samsung, Hisense, Xiaomi, Epson… todos tienen modelos muy competitivos, con Android TV o Google TV integrados y hasta soporte para juegos a 120 Hz.
Si tuviera que resumirlo en una frase, sería esta: los proyectores UST han dejado de ser un capricho de frikis para convertirse en una alternativa real a las teles gigantes. No es la opción perfecta para todos, pero si tienes espacio, quieres una experiencia inmersiva y no te importa hacer un par de ajustes, te diría que te animes a probar uno. Puede que no haya vuelta atrás.