Ya nos conocemos. Te pones a mirar teles y de repente te encuentras con dos que se llaman BRAVIA, las dos son MiniLED, las dos son Sony… y te quedas con la misma sensación de siempre: “¿y esta es la buena o la otra?”. Porque Sony tiene ese don de venderte cualquier cosa como si fuera lo más premium del mundo, aunque luego dentro de su propia casa haya diferencias.
El lío está servido. La BRAVIA 7 llega con aires de grande, la típica hermana mayor que quiere demostrar que puede, pero sin subirse al pedestal de los precios imposibles. La BRAVIA 5, en cambio, es la que te guiña un ojo desde la estantería y te dice: “oye, que tampoco hace falta dejarse un sueldo para ver bien tus cosas”. Las dos tienen 4K, las dos usan MiniLED, las dos llevan Google TV… y las dos te pueden servir. Pero la decisión no es la misma si ves la tele de día con la ventana abierta que si te pones cine con todo cerrado.
Así que vamos a darle al tema, que para eso estamos. BRAVIA 7 contra BRAVIA 5, pero con los pies en la tierra. No se trata de soltar la ficha técnica del tirón, sino de pillar de qué va cada una y, sobre todo, cuál te va a doler menos en el bolsillo a largo plazo.
Precio y tamaños

Para que te hagas una idea rápida del panorama, Sony te lo pone fácil de entender pero complicado de elegir. La BRAVIA 7 la encuentras en 55, 65, 75 y 85 pulgadas. La BRAVIA 5 también viene en esos tamaños, pero además se lanza a la piscina con una de 98 pulgadas, que ya es otra liga. Eso es para el que quiere llenar toda una pared y le sobra metraje.
En cuanto a lo que cuestan, ya sabemos que los precios bailan al son de las ofertas. Pero para que te hagas una composición de lugar, en España la Bravia 7 de 65 pulgadas ha rondado los 2.999 euros. La BRAVIA 5, en el mismo tamaño, la puedes encontrar más cerca de los 1.399 euros. La diferencia es considerable.
Con esto ya te haces una idea de por dónde van los tiros. La BRAVIA 5 es la entrada al club MiniLED de Sony sin tener que pedir un préstamo. La BRAVIA 7 es el siguiente escalón, para el que ya quiere notar que la tele responde de otra manera sin llegar a los modelos más bestias de la marca.
MiniLED, zonas y el “toque” de color

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Ambas son MiniLED, sí, pero no es el mismo tipo de MiniLED. Sony aplica la ley de la casa: te da la base en los dos modelos, pero en el más caro aprieta donde realmente importa si eres un poco maniático de la imagen.
Por ejemplo, en el modelo de 65 pulgadas, se habla de que la BRAVIA 7 tiene alrededor de 480 zonas de atenuación, mientras que la BRAVIA 5 se queda en 240. Vamos, que la 7 tiene el doble de capacidad para controlar la luz por zonas. ¿Y eso en qué se traduce? Pues en que los halos esos blancos alrededor de los objetos (lo que llaman blooming) se notan mucho menos y las escenas con mucho contraste se ven más limpias, sin que la luz se desparrame por donde no debe.
Luego está el color. La BRAVIA 7 incorpora Quantum Dot, o sea, es una QLED. La BRAVIA 5 es un LCD MiniLED convencional. La diferencia práctica es que la primera tiene más capacidad para sacar colores vivos sin que parezcan quemados, sobre todo en HDR, cuando la imagen lleva mucha información de color.
Mi manera de verlo es esta. Si eres de los que ven películas con la luz apagada y te fijas en los negros, el extra de zonas y la mejora de color de la BRAVIA 7 te van a hacer más feliz. Si tu uso es más variado, con mucha luz ambiental o contenido variado, la BRAVIA 5 te va a dar un buen puñetazo sobre la mesa sin tener que rascarte tanto el bolsillo.
HDR, procesador y funcionamiento: las dos al quite

En lo que toca a formatos de imagen, las dos siguen la senda de Sony. Tienes HDR10, HLG y Dolby Vision, pero te olvidas del HDR10+ porque aquí la marca va por libre. El sistema es Google TV en ambos casos, que es de lo más apañado que hay hoy en día si no quieres complicarte con mandos y menús.
Y luego está el procesado de imagen, que es donde Sony suele marcar la diferencia. Las dos montan su procesador XR y toda la parafernalia de modos de cine, IMAX Enhanced y modos específicos para plataformas.
Para series, películas y plataformas, las dos están más que servidas. La diferencia no está en lo que pueden hacer, sino en lo finas que son haciéndolo.
Gaming y HDMI 2.1, el mismo “pero” en las dos
Aquí conviene no llevarse a engaño para que luego no haya sorpresas. Tanto la BRAVIA 7 como la BRAVIA 5 suelen traer cuatro HDMIs, pero solo dos de ellos son HDMI 2.1 completos para 4K a 120 Hz, VRR y lo demás. Esto es una seña de identidad de Sony, para bien y para mal. Si solo tienes una consola, no te enteras. Si tienes dos consolas, un PC y un receptor de audio, te toca hacer malabares.
Lo bueno es que las dos están pensadas para funcionar de maravilla con la PS5, con modos específicos y soporte para Dolby Vision en juegos. El input lag, por lo que se ha visto, está en cifras más que aceptables para jugar sin notar retrasos.
Mi recomendación es simple. Si necesitas cuatro entradas HDMI 2.1 sí o sí, igual Sony no es tu mejor opción en esta gama. Si con dos te llega y lo que te importa es cómo se ve el HDR y la fluidez del movimiento, entonces aquí Sony suele tener ese punto de «todo bien atado» que se agradece.
La decisión final: ¿BRAVIA 7 o BRAVIA 5?

Si me preguntas con la cabeza fría, como haría cualquier persona normal, te diría lo siguiente:
La BRAVIA 7 está pensada para ti si buscas el MiniLED de Sony con el mayor control posible, si te saca de quicio ver halos en las letras de los títulos, si ves mucho HDR y quieres que la tele no se achante cuando la imagen se vuelve loca. La combinación de más zonas y Quantum Dot es el tipo de mejora que no es un abismo, pero que con el tiempo se convierte en ese «no puedo volver atrás».
La BRAVIA 5 es la opción sensata. La del que quiere un MiniLED de Sony sin desangrarse, la del que busca una pantalla enorme (y ojo a esa de 98 pulgadas), la del que necesita un rendimiento solvente y fiable, aunque no sea el más exquisito del catálogo.
Y al final, como siempre, todo se reduce al precio. Si encuentras una oferta y la distancia entre una y otra no es tan grande, vete a la BRAVIA 7. Ese extra en control de luz y color es lo que más se disfruta a la larga. Si la diferencia es la habitual (y suele serlo), la BRAVIA 5 gana por goleada. Te llevas la experiencia Sony con MiniLED a un precio mucho más razonable para el día a día.




