Sony lleva un tiempo jugando bien la carta del tocadiscos Bluetooth para quien quiere vinilos sin tener que montarse un laboratorio Hi-Fi en casa. Y claro, después del tirón que tuvo el PS-LX310BT, era cuestión de tiempo que llegaran recambios más frescos. El tema es que Sony no ha sacado uno, ha sacado dos, y aquí empieza lo divertido… y también un poco el lío.
Porque sobre el papel, el Sony PS-LX3BT y el Sony PS-LX5BT comparten muchísimas cosas. De hecho, si los ves rápido en una foto, más de uno pensará que es el mismo modelo en dos colores. Y no, no lo son. Pero también te digo una cosa, la diferencia no va por donde mucha gente espera. No es una guerra de funciones gigantes, ni de “este sí y este no” en cosas básicas.
Aquí la gracia está en los detalles. Precio muy cercano, diseño casi calcado, misma filosofía plug and play y luego pequeños cambios en cápsula, cableado y algunos acabados que pueden hacer que uno tenga más sentido que otro según cómo lo vayas a usar. Dicho de otra manera, no estamos ante una comparativa de “blanco o negro”, sino de esas que se deciden por matices… y por cuánto te apetece afinar.
Precio y planteamiento, donde empieza la confusión

Aquí está una de las claves. El Sony PS-LX3BT ha salido con un precio oficial de 299 euros, mientras que el Sony PS-LX5BT sube a 399 euros. O sea, hay diferencia, sí pero no es una distancia enorme si pensamos en cómo suelen escalonarse los tocadiscos dentro de una misma marca.
Y precisamente por eso llaman la atención. Cuando ves dos modelos separados por poco más de cien euros, lo normal es esperar un salto bastante visible en construcción, brazo, materiales o funciones. Pero en este caso Sony ha ido por un camino bastante más fino. Hay mejoras en el PS-LX5BT, claro, pero no es de esos casos en los que uno deja al otro en ridículo a la primera mirada.
A mí, sinceramente, esto me parece interesante y un poco puñetero a la vez. Interesante porque te obliga a mirar qué estás comprando de verdad, no solo el nombre del modelo. Y puñetero porque mucha gente va a pensar “por un poco más me voy al superior” sin revisar si ese “superior” le aporta algo real en su equipo o en su forma de escuchar música.
Diseño y construcción, prácticamente calcados pero con matices
Si pones el PS-LX3BT y el PS-LX5BT uno al lado del otro, la sensación es clarísima. Sony ha mantenido una estética minimalista y muy limpia en ambos, con líneas rectas, controles sencillos y ese enfoque de “lo saco de la caja y no me complico la vida”. Para mucha gente, eso ya es media compra hecha, porque no todo el mundo quiere un tocadiscos que parezca un proyecto de bricolaje.

Los dos montan un esquema de controles muy parecido, con botón de encendido y una botonera para start, stop y subir/bajar. Además, los dos son automáticos, que esto para quien entra en vinilo por primera vez es una bendición. Pulsas start y el tocadiscos coloca el brazo, reproduce el disco y termina el proceso sin que tengas que andar tocando el brazo a mano. Menos tensión, menos errores y menos sustos.
Y ojo con esto porque no es un detalle menor. Ese funcionamiento automático hereda la filosofía del PS-LX310BT, que precisamente gustó tanto por eso, por ser fácil, cómodo y cero dramático. No es el enfoque purista de “hazlo todo tú”, pero para muchísima gente es justo lo que quiere. Si vienes del streaming y quieres vinilo por placer, esto encaja muchísimo más que un modelo que te obligue a aprender mil ajustes de entrada.
Cápsula, cableado y detalles técnicos. Las diferencias
Donde sí empieza a verse la separación entre ambos es en la parte fina. Sony ha confirmado que el PS-LX3BT monta una cápsula MM con una fuerza de apoyo de 3,5 g, mientras que el PS-LX5BT también va con MM, pero con una cápsula mejorada y una fuerza de apoyo de 2,0 g. Ese dato, sin escuchar todavía los dos cara a cara, ya apunta a una intención más audiófila en el LX5BT dentro de lo que sigue siendo una gama accesible.
Además, hay una diferencia práctica que me parece bastante importante. En el PS-LX3BT la cápsula es fija, mientras que en el PS-LX5BT es extraíble. Eso no significa barra libre para hacer upgrades locos, porque la propia información disponible deja claro que no se plantea como una ruta de mejora real a otra cápsula distinta, pero sí cambia la experiencia de mantenimiento y sustitución dentro del mismo tipo.
Luego está el tema del cableado, que parece una chorrada hasta que montas el equipo en casa. El PS-LX3BT lleva cable de audio fijo (captive cable), mientras que el PS-LX5BT permite usar tus propios interconectores o los que vienen en la caja. Y aquí ya depende del usuario. Si quieres enchufar y olvidarte, te da igual. Si te gusta ajustar la instalación, mover el tocadiscos de sitio o elegir cable por longitud o calidad, el LX5BT te da más margen.
Bluetooth, uso diario y sonido, lo que de verdad importa cuando te sientas a escuchar

En funciones, los dos van muy alineados. Ambos apuestan por esa idea de tocadiscos Bluetooth fácil de usar con configuración rápida, montaje básico (correa y plato) y listo para empezar a girar discos. También comparten selectores para tamaño de disco (7 y 12 pulgadas) y velocidad (33⅓ y 45 RPM), con adaptador para 45 RPM incluido. Vamos, lo normal, pero bien planteado.
La parte interesante es que los dos soportan aptX Adaptive, algo que les da un punto extra si vas a usarlos con altavoces Bluetooth compatibles o auriculares inalámbricos. Y además permiten emparejar hasta ocho dispositivos. Esto, en una casa normal, está genial, porque puedes tener memorizado el altavoz del salón, unos cascos, otro equipo y no andar emparejando cada dos por tres como en 2018.
También comparten previo de phono integrado con control de ganancia en tres niveles y opción de activarlo o desactivarlo. Traducido a lenguaje de casa, que es como hay que contarlo, significa que puedes conectarlos directamente a unos altavoces activos o saltarte ese previo y usar el de tu amplificador si ya tienes un equipo estéreo montado. Esa flexibilidad, siendo modelos de entrada o media, me parece un acierto total.
Sobre el sonido, no se puede dar un veredicto definitivo sin escucharlos en igualdad de condiciones. Eso es así. Ahora bien, mirando especificaciones, sí tiene sentido pensar que el PS-LX5BT pueda sonar mejor por la cápsula mejorada y esos pequeños ajustes. ¿Cuánto mejor? Esa es la gran pregunta. Porque si la diferencia es clara, el LX5BT se vuelve el candidato lógico. Pero si la mejora es sutil, el LX3BT puede quedar como el auténtico caramelito calidad-precio.
Al final, esta comparativa tiene un punto muy Sony. Dos productos muy parecidos, bien pensados para entrar en vinilo sin dolores de cabeza, y una decisión que no se resuelve con una ficha técnica leída por encima. Si buscas comodidad, Bluetooth y un tocadiscos bonito que no te complique la vida, los dos cumplen. Si además quieres un pelín más de margen en cápsula y cableado, el PS-LX5BT tiene argumentos. Si vas al grano y quieres gastar menos, el PS-LX3BT no pinta nada mal.
Y sí, aquí hay morbo del bueno. Porque están tan cerca en precio y concepto que la comparación real puede dejar a uno en una posición rarísima. Hasta que no haya pruebas serias, toca mirar los detalles y comprar con cabeza. Que en vinilo, como en casi todo en audio, no siempre gana el que tiene el número más alto en la caja.




