Spotify por fin ha hecho algo que muchos llevaban años esperando, aunque tampoco hace falta volverse loco antes de tiempo. La plataforma ha añadido Exclusive Mode en su app de escritorio para Windows, una función con la que quiere ponerse un poco más seria en esto del sonido y acercarse al terreno en el que llevan tiempo moviéndose TIDAL, Qobuz o incluso Apple Music. Y sí, sobre el papel pinta bien, porque era una de esas cosas que se le echaban mucho en cara cuando la comparabas con servicios más finos en audio.
La idea, en realidad, se entiende bastante rápido. Hasta ahora, cuando escuchabas música en el ordenador, Windows podía trastear por medio, tocar el audio, mezclarlo con avisos del sistema o aplicar sus propios ajustes antes de que la señal llegara al DAC. Con este nuevo modo, Spotify se salta todo eso y toma el control directo de la salida de audio. Dicho de otra manera, la música sale más limpia y más fiel a lo que realmente entrega Spotify, sin que el sistema operativo meta la cuchara por el camino.
Ahora bien, tampoco hay que vender esto como si Spotify hubiera descubierto la pólvora. Exclusive Mode no sube la calidad del archivo ni convierte de golpe el servicio en alta resolución. Lo que hace —y no está nada mal— es asegurarse de que el flujo digital llegue al DAC sin manoseos extra. Vamos, que si esperabas una revolución total en cuanto activaras esta opción, mejor bajar un poco las expectativas.
Spotify mejora una parte importante del sonido, pero sigue teniendo un techo claro

Aquí está el matiz que no conviene perder de vista. Spotify Lossless sigue siendo calidad CD, es decir, 16 bit y 44,1 kHz. Eso está muy bien, no nos engañemos. Para muchísima gente ya es más que suficiente. Pero si te pones a mirar lo que ofrecen otros, la realidad sigue siendo la misma. Apple Music, TIDAL y Qobuz continúan por delante cuando hablamos de audio en alta resolución, con archivos de 24 bit y frecuencias más altas, así que Spotify todavía no les ha recortado esa distancia de verdad.
Lo que sí hace esta novedad es arreglar una de esas cosas que no tenían demasiado sentido. Porque quedaba un poco raro presumir de audio Lossless y luego no ofrecer una forma seria de evitar que el mezclador del sistema tocara la señal antes de salir del ordenador. Si usas un DAC externo, unos buenos altavoces activos o un ampli de auriculares conectado al PC, esta función sí tiene bastante lógica.
Eso sí, también hay una pequeña pega. Cuando activas Exclusive Mode, Spotify se queda con el control exclusivo del dispositivo de salida. Traducido al lenguaje de andar por casa, mientras está sonando la música no vas a escuchar por esa misma salida otras cosas como vídeos, notificaciones o llamadas del sistema. Para quien usa el PC solo para escuchar música, perfecto. Para quien está con mil cosas abiertas todo el rato, igual no resulta tan cómodo.
La parte mala es que, de momento, llega a medias

Y aquí es donde Spotify vuelve a hacer eso que hace tan a menudo de dar un paso bueno, pero no rematarlo del todo. La función está disponible solo en Windows, así que los usuarios de macOS siguen esperando y en móviles no hay nada parecido por ahora. O sea, que la mejora está bien, sí, pero llega a medias y deja fuera a bastante gente.
A mí esto me parece una novedad necesaria y hasta lógica, porque era una carencia bastante evidente. Spotify por fin permite una salida de audio más limpia, más directa y más seria en escritorio, que ya tocaba. Pero no cambia por completo las reglas del juego. No sube la resolución, no amplía la calidad del catálogo y no coloca automáticamente a Spotify por delante de sus rivales más audiófilos.
En resumen, muy buena noticia para quien usa Spotify en Windows con un equipo de audio decente, pero poco más que eso de momento. Está bien, sí. Era algo que hacía falta, también. Pero todavía no es ese golpe encima de la mesa con el que Spotify pueda mirar de tú a tú a TIDAL o Qobuz y decir “ahora sí”. Ha mejorado, claro. Pero la pelea de verdad todavía sigue ahí.




