Yo no soy de ir por la vida recomendando televisores a la ligera, porque luego pasa lo de siempre: que te calientas, te lo compras, y a los dos días sale otro mejor o te das cuenta de que lo que querías era simplemente “algo decente”. Pero con la TCL C8K de 65 pulgadas me pasa una cosa: cuando baja a 999 euros en Worten, me cuesta callarme. Porque es una de esas teles que, por especificaciones, no está tirando una piedrecita… está lanzando una roca.
Y encima esta oferta es de las que aparecen “de vez en cuando”, como quien no quiere la cosa, y si te lo piensas demasiado se esfuma. No es la primera vez que la veo a ese precio y, precisamente por eso, sé lo que suele pasar: la gente duda, se lía con comparativas, y luego a llorar. Por 999 euros, una C8K de 65 pulgadas es un caramelito muy serio.

TCL C8K de 65 pulgadas
Lo bueno es que aquí no estamos hablando de una tele correcta, de “vale para el salón y ya”. Estamos hablando de un modelo que, sobre el papel, viene con músculo de verdad: brillo muy alto, Mini LED a lo bestia, muchísimas zonas, HDR completo, Google TV y un pack gaming que parece diseñado por alguien que juega. Y eso, en 65 pulgadas y por menos de mil euros, no es precisamente lo habitual.
La clave de la C8K: brillo bestial y HDR “con todo”

Pues como venía diciendo, aquí la primera bofetada te la da el brillo. Si eres de los que pone una peli de día con la persiana medio subida y no quiere ver la imagen “lavada”, esta tele va con el cuchillo entre los dientes: en 65 pulgadas puede llegar a picos de 3500 nits con el modo Boost. Ojo, que esto no es para estar siempre con el Boost puesto como si fuese el modo “turbo del coche”, pero es una demostración clara de por dónde van los tiros.
Y lo mejor es que si eres de los que prefiere una imagen más “como toca”, también tienes el modo correcto para eso: FILMMAKER MODE, que además está presente en esta C8K. A mí esto me parece importante, porque hay teles que te venden brillo y luego, cuando quieres una imagen más fiel, se desinflan o te obligan a estar trasteando como un loco. Aquí tienes potencia y tienes un modo pensado para ver cine sin maquillaje.
En HDR, TCL no se ha puesto exquisita ni selectiva. Nada de “sí, pero solo esto”. Aquí lo tienes todo: HDR10, Dolby Vision, HDR10+ y HLG. Y esto, aunque parezca una chorrada, en el día a día es comodidad pura: Netflix, Disney+, Prime Video, YouTube… lo que sea. No estás jugando a la ruleta del formato.
Mini LED “de verdad”: HVA, 1680 zonas y un blooming muy, muy controlado

Para empezar, monta panel HVA de gran contraste nativo. Y esto es clave: cuando el contraste nativo es bueno, el trabajo del sistema de atenuación local se nota más “limpio”, más natural, menos forzado. Luego viene lo gordo: un Full Array con 1680 zonas de atenuación. Y claro, cuando metes muchas zonas de verdad, la tele puede ser mucho más precisa: ilumina donde toca, apaga donde toca y no convierte los subtítulos en un foco de obra.
A eso súmale que TCL usa Mini LED más pequeños, una capa de Quantum Dots para el color, y además reduce la distancia entre emisores y panel con ese sistema OD (vamos, que lo tiene mejor “encajado”). ¿El resultado esperado? Una imagen muy potente, con un blooming reducidísimo para lo que suele ser habitual en este rango de precio. No te voy a decir que es magia negra, pero sí de las más bestias que hemos visto en su categoría.
Procesador AI, Google TV bien armado y un modo gaming para echarle de comer aparte

Los extras hoy en día importan, y mucho. Porque la tele no vive solo de “qué bien se ve”, también vive de “qué fácil es usarla”, “cómo escala” y “cómo se mueve”. Y aquí TCL ha querido que su ojito derecho venga con todo. Para empezar, mete el procesador TSR AiPQ, que según la marca mejora nitidez, movimiento y escalado. Esto, para TDT, deportes y contenido no-4K, suele marcar la diferencia entre “se deja ver” y “se ve sorprendentemente bien”.
En sonido también han querido darle un punto más serio, con altavoces firmados por Bang & Olufsen. Y ojo, que esto no es el típico “sello” y ya: al menos en compatibilidad va completa, porque es compatible con Dolby Atmos y DTS HD, sin restricciones. Que sí, que una barra de sonido sigue siendo la mejor jugada si te gusta el cine… pero si esta TCL ya viene bien armada, mejor que mejor.
Y luego está la parte Smart TV, que a mí me gusta cuando es simple y funciona. TCL repite con Google TV, que es totalmente normal porque es de lo más completo que hay en apps y compatibilidad. Y aquí, además, lo acompaña un hardware que suena muy bien: 3 GB de RAM y 64 GB de memoria interna.
Para rematar, si eres gamer, esta tele viene con ganas de pelea: cuatro puertos HDMI 2.1 completos y compatibilidad para jugar a 4K y 144 Hz con VRR, además de AMD FreeSync Premium o G-Sync, manteniendo HDR y croma completo con ALLM. Y sí, tiene ese extra que a más de uno le va a hacer ojitos: 288 Hz bajando a 1440p.

TCL C8K de 65 pulgadas
Si te estabas planteando una 65 pulgadas potente para cine y gaming sin dejarte un riñón, esta TCL C8K a 999 euros en Worten es de esas oportunidades que no aparecen todos los días. Y cuando aparecen… yo lo tengo claro: si la necesitas, no te duermas.




