No es ningún secreto que TCL y Hisense, las principales marcas chinas del sector, están apostándolo todo a los televisores de gama alta y además lo hacen con todo un aluvión de tecnologías de primerísimo nivel, desde las SQD-Mini LED de TCL hasta las nuevas RGB Mini LED de Hisense y ambas tienen un objetivo: arrebatar a Samsung la posición líder en el mercado de televisores. Aunque esta última guarda un as bajo la manga o una jugada secreta para intentar evitarlo…aunque con las mismas cartas que los chinos.
Y es que esta situación se está dando especialmente en Estados Unidos, donde las firmas chinas están lanzando algunos modelos generalmente algo más punteros que los equivalentes europeos para intentar captar primero el jugoso mercado norteamericano…y luego hacer lo propio en Europa, aunque es cierto que en los últimos 2 años los modelos lanzados vienen a ser ya equivalentes.
El mercado de televisores demanda modelos más grandes y brillantes

En 2025, Hisense lanzó el primer televisor Mini LED RGB del mundo, y posteriormente TCL mostró varios productos prototipo con la misma tecnología. Eso si, TCL sigue pensando que es netamente mejor la tecnología SQD-Mini LED, que usa los nuevos Super Quantum Dots para conseguir una cobertura cromática del 100% del espacio BT2020 y picos de brillo altísimos.
En cualquier caso, ambas marcas usan caminos diferentes para llegar a un mismo fin y es que las dos tecnologías, en comparación con el MiniLED tradicional, mejoran significativamente el brillo, el rendimiento del color (una gracias al uso de diodos RGB y la otra con los Super Quantum Dots) y la eficiencia energética, al mismo tiempo que evita los tan temiods problemas de quemado y desgaste a los que mucha gente teme de la tecnologiá OLED.
Es cierto que los televisores OLED ofrecen píxeles autoemisores y niveles de negro y contraste perfectos, pero a los problemas que hemos citado anteriormenter y a los que una gran parte de la población teme se le suman limitaciones físicas inherentes en los dos indicadores clave para ser el número 1 en el sector de los televisores: «tamaño grande» y «alto brillo». Y es que no existen televisores OLED comprables superiores a las 83 pulgadas desde hace más de una década. Y el que hay es carísimo y…con un pico de brillo que no llega a los 1000 nits.
Los televisores Mini LED son la llave…aunque Samsung guarda un as bajo la manga

Y si, ya hemos visto como los nuevos televisores Mini LED tienen mayor brillo, mayor tamaño y precios relativamente más asequibles. Para la mayoría de los consumidores, estos factores suelen ser más atractivos que los propios conceptos técnicos. Puede que los usuarios no comprendan las complejas diferencias entre las tecnologías de visualización, pero por lo general pueden determinar intuitivamente qué producto es más adecuado para su salón.
El problema es que las marcas chinas están en una posición extremadamente competitiva en estos modelos de televisores, ya que han invertido continuamente durante la última década mejorando el producto y los precios, además de los ya citados avances en todos los campos. Ante ese avance imparable de los fabricantes chinos, Samsung tiene una estrategia de doble vía.
Por un lado…si, OLED, bueno si variante QD-OLED que le ha dado una ventaja importante al fabricante coreano, es más vende más OLED que el resto de sus tecnologías juntas, además de haber roto todos los récords de ventas de paneles OLED (2 millones en 2025), por lo que como comenté hace unas semanas, su apuesta por este tipo de televisores es total.
Pero a la vez Samsung es consciente de que existe otro cliente que no quiere OLED, si no modelos RGB Mini LED con sus ventajas en brillo, estabilidad de color y precio. Para ello ha apostado por una estrategia premium ante la caída masiva en ventas (según Omidia fue sobrepasada en ventas por TCL en el último cuatrimestre del 2025): ofrecer televisores muy grandes y muy premium para conseguir parar al monstruo chino, además de aumentar las exhibiciones de sus modelos en tienda. ¿Será suficiente?




