Google dejó morir el Chromecast tal y como lo conocíamos, y la verdad, era cuestión de tiempo que otras marcas vieran ahí un hueco bastante claro. Porque sí, vale, ahora está el Google TV Streamer y todo eso, pero muchísima gente seguía buscando justo lo de siempre: un dongle pequeño, fácil de enchufar y que convierta cualquier tele en una Smart TV decente sin volverse loco ni gastarse un dineral.
Y ahí es donde entra Thomson con su nuevo GoCast 152, que viene a hacer precisamente eso. No hay misterio ni inventos raros. Lo conectas por HDMI, le metes tu cuenta de Google, y ya tienes Google TV con Netflix, Disney+, Apple TV, HBO Max, YouTube, Prime Video y compañía. Vamos, lo que antes mucha gente hacía con un Chromecast, pero ahora con un aparato que va un poco más allá.


Thomson Go Cast 152
Lo bueno de este nuevo modelo es que no se queda solo en “otro pinchito más”. Thomson ha tocado justo donde más flojeaba el GoCast 150 del año pasado. Y eso, siendo sinceros, era bastante necesario. Porque si algo echaba para atrás en aquel modelo era que venía con solo 8 GB de almacenamiento, que hoy en día se quedan cortísimos en cuanto instalas cuatro apps y empiezas a usarlo con normalidad.
Thomson por fin arregla lo que más molestaba del modelo anterior

Aquí está el cambio importante de verdad. El nuevo Thomson GoCast 152 sube hasta los 32 GB de almacenamiento, o lo que es lo mismo, cuadruplica la memoria interna del GoCast 150. Y esto no es la típica mejora que queda muy bonita en la ficha técnica pero luego no notas. No, aquí sí se nota. Tener más espacio significa instalar más apps, tener menos avisos de memoria llena y no ir con el agua al cuello a los pocos días.
Además, Thomson también ha cambiado el procesador. Este nuevo modelo monta un Amlogic Y5, un chip algo más moderno que el Amlogic Y4 del modelo anterior. Tampoco esperes aquí una revolución ni una bestia de aparato, pero sí debería ir un poco más suelto en los menús, al abrir aplicaciones y al moverte por el sistema. En este tipo de dispositivos, cualquier mejora en fluidez siempre se agradece.
Eso sí, tampoco hay que venderlo como si fuera un pepino, porque la RAM sigue siendo de 2 GB. Eso ya te deja claro que estamos ante un producto sencillo, pensado para quien quiere algo práctico, compacto y sin historias. No busca competir con cajas Android TV más potentes ni con dispositivos bastante más caros, sino cumplir bien en lo básico, que al final es lo que mucha gente necesita en el salón, en una segunda tele o incluso en una tele antigua que aún se ve perfectamente.
4K, HDR10 y Atmos, pero con una ausencia bastante clara

En especificaciones va bastante bien encaminado para el tipo de producto que es. El Thomson GoCast 152 es compatible con resolución 4K, con HDR10 y también con Dolby Atmos en sonido. O sea, que para ver series, pelis y plataformas de streaming va bien servido, al menos sobre el papel. También lleva Google TV, claro, que aquí es una parte clave del asunto, porque al final es lo que marca la experiencia de uso.
Y luego están esos detalles que hoy ya damos casi por hechos pero que siguen siendo importantes, como el Google Assistant, el control por voz, el mando a distancia incluido y la posibilidad de usarlo prácticamente en cualquier tele que tenga HDMI. Es decir, que no hace falta cambiar de tele para tener una experiencia mucho más actual. Ese sigue siendo el gran punto fuerte de estos cacharros.
La pega más clara está en que no tiene Dolby Vision. Y esto ya depende un poco de cómo lo mire cada uno. Para mucha gente no va a ser un drama, porque HDR10 sigue estando ahí y el aparato cumple. Pero si buscas algo más completo en formatos HDR, aquí ya se queda un paso por detrás. Thomson, de hecho, reserva Dolby Vision para un modelo más caro dentro de su catálogo, así que está claro que este GoCast 152 juega en una liga más modesta.
Un relevo lógico para el Chromecast de toda la vida

A mí este tipo de dispositivos me siguen pareciendo súper útiles. Porque muchas veces tenemos una tele que se ve bien, que cumple de sobra en imagen, pero cuyo sistema Smart TV ya va lento, está desactualizado o directamente da pereza usarlo. En ese caso, meterle un dongle como este es muchísimo más inteligente que cambiar toda la tele por puro aburrimiento del sistema.
Y justo por eso creo que este Thomson tiene bastante sentido ahora mismo. Llega en un momento en el que el Chromecast ha desaparecido, mejora justo los puntos donde más fallaba el modelo anterior y sigue apostando por una fórmula que todo el mundo entiende. Nada complicado, nada raro, nada de volverse loco. Lo enchufas y listo.
El precio oficial de este Thomson es de 79,90 euros, aunque en Reino Unido ya ha aparecido rebajado, así que no sería raro verlo en oferta más pronto que tarde. Y sinceramente, si acaba moviéndose en un buen rango de precio, puede convertirse en una de esas compras muy apañadas para darle una segunda vida a cualquier tele. No promete la luna, pero tampoco la necesita. A veces con hacer bien lo básico ya vas sobrado.




