Si había un CES en el que se notaba que las marcas venían con el cuchillo entre los dientes, era este. Porque sí, hemos tenido teles gigantes (de esas que ya no sabes si compras una tele o una pared nueva), hemos tenido OLED ultrafinos que parecen un panel decorativo, y hemos tenido promesas de brillo que ya suenan a “modo superhéroe”. Pero la clave de 2026 no ha sido solo “más nits”: ha sido quién consigue el color más bestia, más estable y más creíble sin cargarse la precisión por el camino.
Y aquí es donde se ha puesto interesante de verdad. Samsung ha sacado músculo con su Micro RGB (LCD ultra premium con retroiluminación RGB, no MicroLED), LG ha vuelto a sacar del cajón su concepto más “wow” con la Wallpaper TV, y TCL e Hisense han dicho: “vale, pues si esto va de color… nosotros también jugamos”. El resultado es un CES que, por primera vez en años, no se resume en dos frases.
Lo mejor (y lo más divertido) es que, aunque cada marca lo cuente a su manera, todas están intentando resolver lo mismo: más volumen de color real, mejor control de luz, menos reflejos y, ya de paso, “si te gusta el gaming, aquí tienes 4K a 144/165 Hz y a correr”. Y encima, en paralelo, se nos abre otro melón: nuevos formatos HDR (hola Dolby Vision 2 y HDR10+ Advanced) y el empujón de Samsung con Eclipsa Audio como alternativa “abierta” al sonido espacial clásico.
La gran foto del CES 2026: más color, mejor control y menos postureo

Lo primero que me ha quedado clarísimo es que el listón ya no está en “a ver quién llega a X nits”. Eso sigue, obviamente, pero este CES en 2026 va de otra cosa: cómo llegas a un color brutal (BT.2020 como obsesión) sin que la imagen se vuelva rara, sin gradaciones raras, sin banding, sin ese look “demo” que queda espectacular en feria… y luego en casa te deja cara de “¿qué me estás contando?”.
Por eso han entrado con fuerza dos caminos. Por un lado, el de OLED evolucionando (paneles tipo Tandem, mejor gestión de reflejos, más eficiencia y más brillo útil). Por otro, el de LCD/MiniLED pegando un salto con paneles más avanzados, muchas más zonas y, sobre todo, retroiluminaciones que juegan con primarias (RGB o variaciones tipo “meto un cuarto color para afinar transiciones”).
Y luego está la tercera pata, que cada año pesa más aunque no siempre sea la más “sexy”: la tele como plataforma. IA para ajustar imagen, para mejorar sonido, para recomendar, para reescalar, para “adivinar” lo que estás viendo… e incluso para cosas muy de 2026 como traducción en directo o fondos generados con IA. No es lo que más luce en el stand, pero es lo que luego usas cada día, y este CES lo ha dejado clarísimo.
Samsung: Micro RGB, teles gigantes y una ofensiva de IA que va a dar guerra
Samsung en este CES ha hecho lo que mejor se le da: montar un escaparate que te deja con la boca abierta. El ejemplo perfecto es la Micro RGB R95H de 130 pulgadas, que han presentado como la Micro RGB más grande y como una pieza casi “galería”, con ese enfoque de tele-ventana que pretende integrarse como si fuera parte de la sala, no un aparato más. Y sí, el mensaje es clarísimo: esto no es “una tele grande”, esto es una declaración de intenciones.
Lo importante aquí no es solo el tamaño. Es el concepto: Micro RGB como LCD ultra premium que busca más volumen de color y un control más fino desde la retroiluminación, apoyado por procesado tipo Micro RGB AI Engine Pro, y acompañado de nombres que este año se han repetido hasta la saciedad: Glare Free (antirreflejos), HDR10+ ADVANCED y Eclipsa Audio. Vamos, que Samsung está intentando que su gama alta tenga historia completa: imagen + formato + audio + “cerebro”.

Y aquí viene el matiz importante para que el recopilatorio quede redondo: Samsung no ha ido solo con “la de 130”. La narrativa de 2026 es que Micro RGB no quiere quedarse como prototipo bonito, sino que se plantea como familia con más tamaños (en coberturas se habla de rangos que bajarían incluso a tamaños “más normales” dentro de lo premium). Esto encaja con la idea de que 2026 puede ser el año en el que el RGB (o sus variantes) deje de ser “concepto” y empiece a ser “producto”.
Ahora, lo que mucha gente se va a llevar de este CES no es solo el panel: es la ofensiva de funciones IA. Samsung ha empujado su concepto de Vision AI Companion, con cosas que en la práctica son súper “de salón”: Live Translate (traducción en directo), Generative Wallpaper (fondos generados), mejoras de imagen como AI Upscaling, remasterización HDR automática en ciertos escenarios, y hasta compatibilidad con asistentes/servicios tipo Copilot o integraciones con buscadores tipo Perplexity en su discurso.
Y ya que estamos con “la foto completa” de Samsung: en OLED también han hecho movimiento serio. La gama se ordena en S85H / S90H / S95H, y además aparece el S99H como modelo tope en ciertos mercados (aquí hay matiz de regiones, porque Samsung está jugando con nombres y posicionamiento). En lo tangible: marco metálico en el flagship, más brillo (se habla de hasta un 35% más), y un punto que a muchos les interesa de verdad: la opción de Wireless One Connect que puede ampliar la conectividad (en algunas coberturas se habla de pasar de cuatro a hasta ocho HDMI 2.1 combinando conexiones). Y, además, el S90H también se “pone serio” con tratamiento antirreflejos en 2026.
Para rematar, Samsung también ha querido dejar claro que 2026 es el año de los tamaños XXL “normalizados” en su catálogo, con Neo QLED enormes (tipo 115 pulgadas y 100 pulgadas en series concretas) y una ampliación bestia de The Frame llegando a tamaños que hace nada eran impensables en una tele “de diseño”.
LG: vuelve la Wallpaper TV y el OLED 2026 se pone muy serio con 4K 165 Hz

LG ha tenido uno de esos momentos CES que son puro marketing… pero del bueno. Porque han resucitado la OLED evo W6, o lo que es lo mismo: la Wallpaper TV de toda la vida, con esa filosofía de tele pegada a la pared que parece más un panel decorativo que un televisor. El dato que se ha repetido en todas partes: clase 9 mm (en varias coberturas se habla de 9 mm y también de 9,9 mm), con montaje para quedar completamente a ras.
Ahora bien, lo interesante es que LG no ha querido que esto sea solo diseño. La W6 llega con specs muy de 2026: 4K a 165 Hz, soporte de NVIDIA G-SYNC Compatible y AMD FreeSync Premium, y el típico mensaje de “gaming top” con respuesta ultra rápida. Y aquí hay un punto clave que conviene dejar clarísimo para no generar confusión: es “wireless” para vídeo/entradas gracias a la Zero Connect Box, pero sigue necesitando cable de corriente. O sea: instalación limpísima, sí… pero magia, la justa.
Y hablando de Zero Connect: este CES se ha insistido en que la caja externa viene rediseñada y un 35% más pequeña, y que puede colocarse a unos 10 metros del televisor. Vaya, que supuestamente puedes esconder la caja donde te dé la gana (mueble, estantería, lateral del salón) y dejar la pared “limpia” de cables visibles.
A nivel de “imagen”, LG ha empujado este CES un nombre que va a dar juego en titulares: Hyper Radiant Color. ¿Qué promete? Mejoras en brillo, color y negros, y lo han ligado también a un enfoque agresivo en reducción de reflejos. De hecho, la W6 ha presumido de certificaciones específicas de reflectancia muy baja (esto es de esas cosas que, cuando lo pruebas en un salón luminoso, entiendes por qué importa tanto).
Y fuera del modelo “poster”, lo que de verdad importa para el grueso de la gente es que G6 y C6 suben escalón con paneles Tandem, procesado alpha 11 (Gen 3) y esa obsesión creciente por mejorar el control de reflejos. Aquí el mensaje es claro, LG no solo quiere “más brillo”, quiere brillo usable en salón real.
Además, hay un matiz muy importante que le da chicha al recopilatorio: el C6 se ha presentado con una especie de “doble lectura” según tamaños. En algunas coberturas se menciona que los tamaños grandes (por ejemplo 77 y 83) pasan a una variante más potente (incluso con denominaciones diferentes en ciertos mercados), mientras tamaños más pequeños se quedan en un panel más “normal”. Traducción: por primera vez, subir de pulgadas puede ser también subir de panel, no solo de tamaño.
Y como extra muy CES, LG también ha querido recordar que no vive solo de OLED. En LCD, se ha hablado de su salto a 115 pulgadas en la gama QNED (sí, 115 pulgadas), lo cual es una manera muy directa de decir: “si quieres pared-pantalla y no quieres OLED, también tengo armas”.
TCL: SQD-miniLED como bandera… pero sin renunciar al RGB cuando toca

TCL ha hecho una jugada muy inteligente: en vez de meterse de lleno en el barro del “RGB sí o sí”, ha dicho “mi bandera es SQD-miniLED (Super Quantum Dots miniLED)” y a correr. O sea que TCL se apoya en una base de miniLED y un sistema de quantum dots mejorados para atacar el gran objetivo: mucho volumen de color y mucha estabilidad, sin depender de una retroiluminación RGB “pura” como único camino.
La estrella es la TCL X11L, y aquí TCL ha tirado la casa por la ventana con cifras que suenan a “modo demo CES”: hasta 10.000 nits, hasta ~20.000 zonas de atenuación (en algunas fichas se habla de 20.736 zonas en el modelo grande), y el claim más agresivo de todos: cobertura BT.2020 completa según la marca. Esto, en términos de marketing, es literalmente plantar una bandera en el terreno “color premium”.
Pero TCL no se ha quedado solo en el numerito. También ha hablado de paneles y filtros para mejorar la percepción en contenido real, de procesador propio (en algunas coberturas se menciona TSR AI Processor) y de “control de halo” para refinar blooming. Porque claro: puedes tener 10.000 nits… pero si alrededor de un objeto brillante ves un aura que parece la lámpara del vecino, la magia se rompe.
Y aquí viene el matiz que te faltaba y que deja el recopilatorio redondo: TCL ha repetido que SQD-miniLED es su apuesta estrella en el CES, sí… pero no está “tirando” RGB MiniLED a la basura. De hecho, se ha mencionado una línea como la RM9L que entraría precisamente en ese terreno RGB. O sea, TCL está jugando a dos bandas: por un lado, “SQD es mi flagship”, y por el otro, “si el mercado quiere RGB, yo también tengo mi bala”.
Y ya que estamos: TCL también ha estado asociada a la conversación de Dolby Vision 2, incluso con menciones tipo “DV2 Max” en ciertas coberturas. Esto todavía hay que ver cómo aterriza exactamente (y en qué modelos/mercados), pero como “tendencia CES” forma parte del tablero de 2026.
Hisense: el “cuarto color” llega al MiniLED premium… y el MicroLED se va a RGBY

Hisense ha venido al CES 2026 con mentalidad de “vamos a hablar de color en serio”. Su gran titular ha sido el 116UXS, un monstruo de 116 pulgadas que presume de una idea que, dicho rápido, suena simple, pero tiene mucha miga: usar RGCB (Red, Green, Cyan, Blue), es decir, añadir cian como “cuarto” canal de luz en la retroiluminación para que los colores intermedios se vean más naturales y las transiciones sean más limpias. Y sí: también lo han ligado a cosas como reducción de fatiga visual.
Aquí lo interesante es el efecto dominó: si mejoras cómo “nace” el color desde la luz, puedes conseguir mezclas más finas antes incluso de que el panel haga el resto del trabajo. En algunas coberturas se habla incluso de alcanzar 110% BT.2020 (en términos de claim/medición de cobertura), que es exactamente el tipo de frase que te deja claro por dónde va el tiro en 2026: guerra del color, sin complejos.
A esto Hisense le suma su procesado, con el Hi-View AI Engine RGB en el discurso, y el mensaje de “esto no es solo un panel enorme, es un sistema completo”. Y aquí meto el matiz que te comenté para dejarlo blindado: Hisense lleva tiempo empujando audio más “serio” con colaboraciones del estilo “tuned by” (por ejemplo con Devialet en otras gamas), pero en CES lo relevante es que están intentando que el ultra premium no sea solo “imagen”, sino “experiencia” de salón.
Además, este año Hisense no se ha quedado en el MiniLED. También ha enseñado músculo con RGBY MicroLED, con subpíxel amarillo como extra para afinar mezcla de color y eficiencia. Esto, obviamente, es “territorio lujo”, pero como señal de futuro es clarísima: Hisense apuesta por arquitecturas con más primarias, tanto en LCD premium como en MicroLED.
Y para rematar el pack de 2026: en coberturas técnicas se menciona que el 116UXS añade Dolby Vision 2 además del nuevo procesado y el salto RGCB. Es decir: Hisense no quiere que su flagship sea solo “mira qué grande”, quiere que sea “mira qué completo”.
Dolby Vision 2 vs HDR10+ Advanced: la guerra del HDR se pone calentita (y ya no es teoría)

Este CES ha tenido un “subtexto” muy claro: el HDR se está partiendo en dos grandes caminos premium, y 2026 puede ser el año en el que empecemos a notarlo de verdad. Por un lado, Dolby Vision 2, que Dolby ha empujado con fuerza y que aparece ligado a marcas como Hisense y TCL (y también Philips en OLED, aunque aquí estamos centrados en las cuatro grandes del recopilatorio). La promesa va de un motor más avanzado, inteligencia de contenido y ajustes más adaptativos.
Por el otro, Samsung ha sacado pecho con HDR10+ ADVANCED, que es su forma de decir: “vale, Dolby, muy bien… pero yo voy por mi carril”. La narrativa oficial lo pinta como una evolución con mejoras en mapeo de tono, optimización por tipo de contenido y una implementación más ambiciosa dentro del ecosistema Samsung 2026.
¿Y qué significa esto para el usuario normal? Que estamos entrando en esa fase en la que, cuando te compres una tele premium, vas a tener que pensar no solo en nits y pulgadas, sino en qué HDR te interesa según lo que veas y cómo lo veas. Porque el formato importa… pero la implementación real, el soporte en apps y el contenido disponible importan todavía más.
Y en paralelo a HDR, otra batalla silenciosa se está cocinando: el audio. Samsung empuja Eclipsa Audio como alternativa “abierta” para sonido espacial (basada en estándares), y esto puede convertirse en un “tema” real si empieza a aterrizar en plataformas y en catálogo. Hoy todavía estamos en fase de “narrativa CES”, sí, pero la intención ya está encima de la mesa.
Lo que de verdad importa ahora: cuándo llega, cuánto cuesta y cómo se ve en un salón normal

Y cierro con lo más importante, porque el CES es el CES: mucha luz, mucha alfombra, mucho stand… y luego llega la vida real. El gran titular de 2026 es este: hemos pasado del “más brillo” al “más color con más control”, con OLED afinándose (Tandem, antirreflejos, eficiencia) y con MiniLED/LCD pegando un salto brutal gracias a retroiluminaciones nuevas (RGB, RGCB) y paneles cada vez más bestias.
Pero para que todo esto sea “real”, faltan tres cosas: precios, disponibilidad (y en qué modelos exactos aterriza cada tecnología) y, sobre todo, pruebas en entorno doméstico. Porque una cosa es ver un 130 pulgadas en feria, y otra es ver cómo se comporta con una peli HDR en tu salón, con tu luz, con tus reflejos y con tus hábitos.
Y si me preguntas “¿cuál es el punto que más me apetece ver en pruebas?”, te diría dos: primero, si estos sistemas “multi-primarios” (Micro RGB, RGCB) consiguen ese color brutal sin efectos secundarios raros (blooming, gradaciones extrañas, dominantes). Y segundo, si el salto de LG con W6 y sus mejoras antirreflejos se nota tanto como promete en salas luminosas, porque ahí es donde el OLED puede ganar batallas que antes se le atragantaban.
Así que sí: como recopilatorio, el CES 2026 ha sido una locura. No solo por el tamaño, sino porque por fin el discurso premium se ha movido a algo que llevamos años pidiendo: color de verdad, control de verdad y menos marketing vacío. Ahora, a esperar lo bueno: que bajen del escenario… y entren en casas reales.




