Si te suelto “polarizador” así, en frío, suena a pieza aburrida de laboratorio. Pero ojo, porque sin polarizador no hay LCD tal y como lo entendemos en casa. Y cuando hablamos de televisores con tamaños bestias tipo 115, 130 pulgadas o más, esa lámina “tonta” se convierte en uno de los cuellos de botella más grandes de toda la cadena.
La noticia, resumida, es que Haosheng (vía su negocio de polarizadores, Hengmei Optoelectronics) ha presentado un polarizador ultra ancho pensado para paneles LCD de 130 pulgadas, y lo han hecho con un mensaje bastante claro: “hasta aquí llegaba la industria con tamaños tipo 115… y nosotros queremos empujar más allá”. Y sí, esto viene con promesas de mejor uniformidad, menos historias raras en bordes y ángulos, y de paso más eficiencia.
Ahora tu me dirás: “pero si ya existen teles de 130 y más… ¿qué me estás contando?”. Y ahí está el matiz importante: una cosa es que existan pantallas de 130+ (sobre todo modulares tipo The Wall/Direct View LED), y otra muy distinta es fabricar un LCD enorme, de una pieza, con costes y yields más o menos razonables. Y ahí es donde un polarizador de este tipo puede cambiar el partido.
Qué es un polarizador y por qué, en tamaños enormes, se vuelve el “jefe final”

En un LCD, el polarizador es esa película que controla cómo pasa la luz para que el panel pueda “dibujar” la imagen correctamente. No es un extra, no es un accesorio: es parte del “sándwich” básico. Y cuando subes a diagonales monstruosas, fabricar polarizadores tan grandes y con calidad uniforme se complica una barbaridad.
Lo interesante de este anuncio es que no van en plan “mira qué grande la hemos hecho” y ya. El rollo es: “vale, sí, es enorme, pero además queremos que se vea bien”. Y ahí entran los típicos dramas de las pantallas gigantes: que por las esquinas se escape luz, que los colores cambien cuando te mueves un poco del sofá, y esa sensación de “en el centro se ve de lujo, pero en los bordes parece otra tele”… que en 130 pulgadas se nota el doble porque no puedes disimular nada.
Y luego está la parte de “esto también tiene lógica a nivel de factura de la luz”: si el polarizador deja pasar más luz, la tele no tiene que ir a lo bestia con la retroiluminación para darte el mismo brillo. O consumes menos para lo mismo, o con el mismo consumo puedes apretar más (más brillo, más punch en HDR, etc.). ¿Que eso luego se traduzca en una rebaja de precio? Ya veremos, porque ahí mandan muchas cosas… pero como idea sí tiene bastante sentido.
El salto a 130 pulgadas en LCD no es solo “hacerlo grande”: es hacerlo fabricable sin tirar dinero

Aquí es donde a mí me parece que está la chicha real. Hengmei lleva tiempo metida en líneas ultra anchas, y su discurso es muy de fábrica: con líneas tradicionales, cuando cortas formatos grandes (por ejemplo 75 pulgadas), te quedan “sobras” de material que no te encajan bien para otros tamaños y acabas con un aprovechamiento bastante meh.
Con una línea de 3.000 mm (3 metros) de ancho, lo que buscan es mejorar el aprovechamiento de anchura y poder coordinar producción de varios tamaños (tipo 75 y 55) reduciendo desperdicio. Y esto, aunque suene poco sexy, es de lo más importante: menos desperdicio = menos coste por unidad. Y cuando hablas de tamaños enormes, cualquier mejora porcentual en material y procesos es dinero de verdad.
Además, esta gente no va en plan “prototipo para la feria y ya”. Tienen un plan industrial detrás (bases, líneas, ampliación de capacidad) y eso normalmente es lo que marca la diferencia entre “mira qué demo” y “esto llega al mercado”.
¿Esto puede hacer que los televisores gigantes sean más económicas?
Sí… pero no esperes milagros de un día para otro.
Por un lado, sí puede empujar precios a la baja (o evitar que se disparen) en LCD gigantes, porque ataca tres cosas que inflan costes: material, eficiencia y estabilidad de producción. Si consigues fabricar polarizadores de 130 pulgadas de forma más consistente, con menos desperdicio y mejor rendimiento, tienes más papeletas de que el producto final sea más “industrial” y menos “capricho”.
Pero por otro lado, una tele de 130 pulgadas no es cara solo por el polarizador. Tienes: el panel en sí, el rendimiento de fabricación (los famosos yields), la retroiluminación (y si encima es Mini LED con miles de zonas, ya ni te cuento), el chasis, la logística (transportar esto es una película), instalación… y luego está el factor “halo product”: si la marca quiere que sea el Ferrari del catálogo, no te lo va a regalar aunque le cueste menos hacerlo.
“Pero ya hay teles de 130 y más”: sí, pero muchas no juegan el mismo juego

Existen pantallas de 130+ desde hace tiempo, sí, pero muchas de las más grandes que se ven en titulares son Direct View LED/MicroLED modulares. Eso es otra liga: no es un panel LCD tradicional, y no depende del mismo cuello de botella de fabricar un polarizador enorme para un LCD.
En LCD “de consumo”, lo que más se ha visto en el mercado en plan bestia y “real” suele moverse alrededor de 110–115 pulgadas, con modelos QD-MiniLED gigantes. Por eso este anuncio de 130 pulgadas en polarizadores tiene sentido.
Esto no es “ya puedes comprar un LCD de 130 barato mañana”, pero sí es el tipo de movimiento que, cuando se consolida, hace que dentro de un tiempo veamos 130 pulgadas como algo menos exótico. Vamos, que el mercado del “cine en casa pero sin irte a un proyector” está calentando motores… y no precisamente con una piedrecita.




