Cuando montamos un proyector en casa solemos mirar absolutamente de todo: cuántas pulgadas queremos, a qué distancia podemos colocarlo, si tenemos Lens Shift, cuánto brillo anuncia el fabricante o si vamos a usar una pantalla ALR. Lo que pasa es que hay una cosa que se nos suele escapar y que normalmente cambia una barbaridad el brillo que llega a la pantalla: la posición del zoom óptico.
Y es que no hablamos de una diferencia pequeña. En algunos modelos, pasar del extremo angular de la lente al extremo teleobjetivo puede hacer que el proyector pierda un 20, un 30, un 40% o incluso más de la mitad de su luminosidad. Mismo proyector, mismo modo de imagen, misma lámpara o fuente láser y exactamente los mismos ajustes.
El tema está en que una cosa es que el proyector pueda llenar una pantalla de 120 pulgadas desde diferentes distancias y otra muy distinta que entregue la misma cantidad de luz en todas ellas. Ahí entra en juego la óptica y, como veremos, puede tener bastante más importancia de la que parece.
Cuanto más lejos coloques el proyector, menos brillo puede llegar a la pantalla

Pongamos un ejemplo muy sencillo. Tenemos una pantalla de 120 pulgadas y nuestro proyector permite llenarla colocándolo tanto a cuatro como a seis metros. A cuatro metros tendremos que utilizar una posición más angular de la lente, mientras que si nos vamos hacia el fondo de la sala necesitaremos tirar cada vez más del teleobjetivo.
Pues bien, la cantidad de luz que atraviesa la óptica puede cambiar bastante entre ambas posiciones. Cuando utilizamos el extremo teleobjetivo, la apertura efectiva del sistema suele reducirse y una parte mayor de la luz se queda por el camino antes de salir de la lente.
Y ojo, porque hay casos realmente bestias. Algunos proyectores profesionales han llegado a mostrar diferencias cercanas al 58% de brillo entre el extremo angular y el extremo teleobjetivo. Dicho de otra forma: puedes tener exactamente el mismo aparato y acabar con poco más de un 40% de la luz simplemente por haberlo instalado mucho más atrás.
No todos los proyectores pierden lo mismo

Aquí tampoco podemos coger una cifra y aplicarla a todos los modelos. Cada óptica es un mundo y las diferencias son enormes dependiendo del diseño de la lente, el rango de zoom y la propia construcción del proyector.
Hay modelos con zoom óptico amplio que pierden alrededor de un 25-30% de luminosidad, otros se acercan al 35-40% y algunos casos extremos superan claramente el 50%. En cambio, también encontramos proyectores donde mover el zoom hasta el teleobjetivo apenas supone una pérdida del 5-15%.
Por ejemplo, un Epson Home Cinema 5050UBe ronda una caída cercana al 28%, mientras que otros modelos como el Optoma ZU720T pueden acercarse al 37%. En proyectores de cine en casa más recientes como el JVC DLA-NZ500, la diferencia es bastante más contenida, rondando aproximadamente el 15%.
El rango de zoom tampoco te cuenta toda la historia

Uno podría pensar que basta con mirar si el proyector tiene un zoom 1,6x, 2x o 2,1x para saber cuánto brillo va a perder, pero tampoco funciona exactamente así. Un zoom más grande puede complicar el diseño óptico, pero no determina por sí solo la pérdida de luz.
Y es que una lente tiene que hacer bastantes cosas a la vez: mantener el enfoque, controlar aberraciones, conservar la uniformidad, transmitir toda la luz posible y hacerlo además mientras movemos sus elementos internos para cambiar el tamaño de la imagen.
Incluso la uniformidad del brillo puede cambiar según la posición del zoom. Es decir, no solo podemos perder luminosidad total, sino que la forma en la que esa luz se reparte desde el centro hasta las esquinas también puede variar ligeramente.
Antes de instalarlo definitivamente, prueba dónde entrega más luz
Por eso, si tienes margen para colocar el proyector en varias posiciones dentro de su rango de tiro, no lo mandaría automáticamente al fondo de la sala porque quede más bonito o más escondido.
Si puedes acercarlo algo más y seguir llenando el mismo tamaño de pantalla, es muy posible que estés utilizando una parte más favorable de la óptica y recuperando una buena cantidad de brillo. Algo especialmente importante si tienes una pantalla grande, ves mucho HDR o simplemente vas algo justo de lúmenes.
Como digo, esos 2.500, 3.000 o 5.000 lúmenes que aparecen en la ficha técnica no cuentan toda la película. La óptica también tiene mucho que decir y, dependiendo de dónde coloquemos el proyector, puede decidir cuánta de toda esa luz termina realmente llegando hasta nuestra pantalla.




