Cada vez veo más gente con la misma idea en la cabeza: “quiero una pantalla enorme en el salón, pero no me quiero dejar un riñón ni montar un tinglado”. Y ahí es donde los proyectores compactos se han puesto muy pesados últimamente, porque han pasado de ser un capricho raro a algo que mucha gente ya contempla como plan B (o incluso plan A) para pelis, series y alguna partidita.
El caso es que Wanbo acaba de sacar el Cube 2 Pro, y tiene cositas que llaman la atención. Pequeño, fácil de mover, con pinta resultona y con lo típico que hoy ya casi exigimos a gritos en este rango, Android TV integrado para que lo enchufes y empieces a tirar de apps sin montar un pollo.
Ahora, también te digo una cosa desde el minuto uno para no vender humo. Esto es un proyector de 199 dólares de precio oficial, compacto y de batalla. Con esto te quiero decir que hay que entenderlo por lo que es. Y si lo encajas bien, puede ser un juguete muy apañado. Pero si te montas la película de “me va a sustituir una tele grande en pleno día con el sol pegando”, pues te vas a llevar el chasco.
Wanbo Cube 2 Pro: diseño compacto y soporte tipo gimbal para apuntar donde quieras

Lo más llamativo del Cube 2 Pro, sin darle muchas vueltas, es el formato. Se pliega dentro del propio soporte, así que te lo puedes llevar de una habitación a otra sin ir como si estuvieras transportando un microondas. Y esto, en la vida real, vale oro. Porque el proyector “portátil” que pesa un muerto y necesita trípode acaba viviendo siempre en el mismo sitio, y ya.
El soporte no es el típico pie fijo que te obliga a calzar libros para ajustar la altura. Aquí hablamos de un gimbal, que básicamente te deja orientar la proyección con más libertad, incluso tirar al techo si te apetece montar una sesión de peli tumbado. Es el tipo de detalle que parece una chorrada hasta que lo pruebas y dices “vale, esto sí”.
En tamaño mide 4,4 × 4,4 × 8,3 pulgadas y pesa menos de 3,3 libras, así que no es el clásico ladrillo. Además, se vende en varios colores, que no te cambia la vida, pero oye, se agradece que no todo sea “blanco electrodoméstico” o “negro aburrido”.
Imagen 1080p, 120 pulgadas y el “pero” de siempre: el brillo

A nivel de resolución, va con 1080p, que en esta gama es lo razonable si quieres algo decente sin que el precio se te vaya a Cuenca. Y sobre el tamaño, la marca habla de hasta 120 pulgadas, con una relación de tiro de 1,2:1. Dicho de otra forma, que no necesitas ponerlo a kilómetros para sacar una imagen grande, pero tampoco es un ultra corto tiro ni nada parecido.
Lo que marca el carácter de este proyector es el brillo. El Cube 2 Pro se queda en 500 ANSI lúmenes, y eso tiene una lectura muy clara. Mejor en oscuridad o con luz controlada. Por la noche, con persiana bajada o luz tenue, puedes disfrutar bastante. A plena tarde, con el salón iluminado como un escaparate, lo normal es que la imagen pierda fuerza, contraste y “vida”.
Y aquí sí hay un punto que me gusta, porque al menos te quita trabajo. El proyector trae enfoque automático con sensor ToF y también corrección trapezoidal automática. Vamos, que lo apoyas, lo orientas, y él intenta dejar la imagen centrada y enfocada sin que te pongas a pelearte con menús infinitos. En un proyector pensado para moverlo y recolocarlo, esto es casi obligatorio.
Android TV 11, conectividad y sonido integrado para salir del paso

En la parte “Smart”, el Cube 2 Pro viene con Android TV 11, que al final es lo que mucha gente quiere para no depender de un stick externo desde el minuto uno. Apps, reproducción de contenido y, según comentan, también control de hogar inteligente. No es que esto vaya a sustituir un ecosistema domótico serio, pero tenerlo ahí suma.
En conectividad va servido para su enfoque. WiFi y Bluetooth, para que lo uses con auriculares, altavoz externo o lo que te dé la gana sin cables por el medio. Y si prefieres lo clásico, tienes un jack de auriculares para sacar el audio a un sistema externo sin inventos.
El altavoz integrado es de 8 W. Esto te puede sacar del apuro si estás en una habitación pequeña o si lo quieres para algo informal. Para cine en serio, ya sabes cómo va esta película: si metes una barra o un altavoz decente, todo sube de nivel. También hay conexiones físicas sencillas, con un HDMI para meter consola o reproductor, y un USB-A para tirar de archivos desde un pendrive o disco.
Si me preguntas a mí, el Wanbo Cube 2 Pro tiene sentido como “proyector fácil” para quien quiere pantallón grande sin complicarse y asume lo del brillo. Bien colocado, con luz controlada, y con expectativas realistas, puede ser el típico cacharro que usas más de lo que pensabas. Y eso, en este mundillo, ya es decir bastante.




