Desde la introducción del estéreo en 1958, la tecnología de altavoces se ha mantenido, podríamos decir, estancada. Mientras que el resto de la industria del audio ha experimentado avances tecnológicos masivos, los altavoces se han visto limitados fundamentalmente por dos problemas inevitables: el filtrado y la proyección. Pero los William Eikos Aurigen han llegado para cambiar esto.
El altavoz moderno suele ser el eslabón más débil de la cadena de alta fidelidad. Para reproducir sonido es necesario modificar una señal y forzarla a través de filtros de cruce y múltiples transductores de diferentes materiales. Este proceso resulta en una pérdida exponencial de energía y el restrictivo efecto de «punto dulce» (o «asiento caliente»). Incluso en diseños de alta gama, el resultado suele ser una distorsión de fase: una presentación borrosa que enmascara sutilmente la música.
William Eikos Aurigen: los altavoces diseñados para cambiar la forma en la que escuchamos música
Vivimos en una era dominada por el 4K Ultra HD, pero el audio permanece atrapado. A pesar de la superior agudeza temporal del oído humano, nos hemos acostumbrado al «desplazamiento de fase a alta velocidad» que producen los altavoces tradicionales. Esta «sutileza» oscurece la experiencia en vivo; en cuanto el oyente mueve la cabeza, la imagen sonora se transforma y se desvanece.
Los nuevos y espectaculares William Eikos Aurigen rompen este límite. Al eliminar estos artefactos mediante tecnología de alto nivel, le dan al oyente acceso a la grabación auténtica y sin adulterar. Según el fabricante, estos altavoces no solo reproducen música, recrean un ambiente.

Tanto es así que tres ingenieros de grabación de renombre mundial, que tuvieron la oportunidad de escuchar su propio trabajo en los William Eikos Aurigen, destacaron su «inmediatez y coherencia sin precedentes», señalando: «Es como escuchar la música por primera vez».
Los profesionales destacaron una escucha tan natural que te lleva al lugar de la grabación, ya sea un concierto en vivo o un estudio. Uno de los músicos comentó: «siempre he sentido que la música en vivo me conmueve de una manera indescriptible, hasta que escuché el Aurigen. Al escuchar Oleo de Miles Davis, sentí como si Davis y Coltrane estuvieran en la sala. Escuché detalles que nunca había percibido a pesar de años de intenso estudio».
Para conseguir esto, el William Eikos Aurigen utiliza un enfoque radical, respaldado por tres patentes europeas que abarcan los graves, la suspensión y el uso de la unidad de control. Al eliminar los filtros de cruce en el 95 % de la señal, eliminan el efecto de cambio de fase.
El resultado es un entorno sonoro estable, realista, dinámico y coherente. Tanto si te mueves por la sala como si te sientas fuera de la posición de escucha tradicional, la imagen sonora permanece estática y fija en el espacio. Esto es audioarqueología: descubrir las capas ocultas de la música que han permanecido enterradas durante años.

Entre las características más destacadas de los William Eikos Aurigen tenemos las siguientes:
- Unidades de transductores isosonotácticas: transductores de aluminio diseñados para una velocidad de sonido uniforme y claridad.
- Aislamiento de seda pura: supera al PVC/teflón petroquímico para una pureza de señal superior.
- Ancho de banda de nueve octavas: cápsulas suspendidas sin filtro de cruce para un realismo impactante.
- Construcción del gabinete: Mecanizado CNC de 5 ejes a partir de bloques sólidos de bambú sostenible.
- Cableado ultra litz: cable Litz de 800 hilos y 30 micras para un flujo de electrones sin obstáculos.
- Aislamiento: aislamiento de graves no newtoniano y patas patentadas por Gaia.
Los William Eikos Aurigen están fabricados a mano en Inglaterra. Utilizan un diseño CAD de precisión de calidad marítima para lograr detalles interiores y exteriores impecables. Su aparejo adaptado proporciona un aislamiento acústico excepcional.
Además, gracias a sus técnicas de pintura de calidad náutica, el Aurigen está disponible en más de 17.000 colores, lo que le permite integrarse con nuestra decoración o destacar como un icono. Cada arco de suspensión es un trabajo artesanal que requiere más de 200 horas de trabajo manual por parte del galardonado fabricante de muebles Jason Heap.
Pero claro, todo lo comentado cuesta mucho dinero, así que no estamos ante unos altavoces precisamente económicos. Los William Eikos Aurigen ya están disponibles en Inglaterra con un precio oficial de 200.000 libras.




