Apple ha tardado lo suyo en entrar en el mundo de los móviles plegables, pero finalmente lo ha hecho con el iPhone Duo, y lo curioso es que probablemente su parte más interesante no sea ni el procesador ni las cámaras. Está justo delante de nuestros ojos: una enorme pantalla OLED plegable de 7,6 pulgadas que obliga a Apple a construir el panel de una forma bastante diferente a la de un iPhone convencional.
Y es que hacer un OLED flexible no consiste simplemente en coger una pantalla normal y doblarla por la mitad, claro. El nuevo iPhone Duo utiliza una Super Retina XDR OLED de 1.878 x 2.670 píxeles y 430 ppp, con ProMotion hasta 120 Hz, Always-On Display, HDR y un contraste típico de 2.000.000:1. Hasta aquí podríamos estar hablando de cualquier iPhone moderno. El tema está en todo lo que Apple ha tenido que montar alrededor del panel para permitir que se abra y cierre continuamente.
Además, la pantalla llega hasta 1.600 nits de pico reproduciendo HDR y 3.000 nits en exteriores, una cifra especialmente llamativa teniendo en cuenta que hablamos de un OLED plegable. Pero Apple ha añadido otro ingrediente todavía más curioso: un acabado nanotexturizado diseñado no solo para reducir los reflejos, sino también para hacer mucho menos visible el pliegue central.
La nanotextura del iPhone Duo tiene una segunda misión: esconder el pliegue

Aquí está uno de los puntos más interesantes. La pantalla interior utiliza una superficie nanotexturizada con acabado mate que dispersa la luz incidente y reduce los reflejos, algo parecido en concepto a lo que Apple lleva tiempo haciendo con algunas de sus pantallas profesionales. Pero en un móvil plegable tiene una ventaja extra bastante evidente.
Al dispersar esos reflejos, la línea central donde se dobla el OLED queda mucho menos marcada visualmente. Apple no asegura que haya conseguido hacer desaparecer físicamente el pliegue —porque sigue existiendo—, sino que ha diseñado la superficie precisamente para que nuestros ojos lo perciban mucho menos.
Y ojo porque esta capa tampoco es simplemente una película mate pegada encima. Apple utiliza un polímero desarrollado específicamente para el Duo que, según la compañía, ofrece hasta un 40% más de rigidez que otros materiales empleados actualmente en este tipo de aplicaciones. Sobre él añade además un revestimiento resistente a arañazos.
Las capas de la pantalla pueden moverse entre sí cuando doblamos el iPhone

Por debajo viene probablemente la parte más curiosa de todo el invento. Apple ha colocado vidrio de alta resistencia tanto por encima como por debajo del panel OLED plegable, pero las diferentes capas no están completamente inmovilizadas entre ellas como ocurriría en una pantalla rígida convencional.
La compañía utiliza adhesivos especiales que permiten que las capas se deslicen ligeramente unas respecto a otras al doblar el teléfono, prácticamente como las páginas de un libro. Parece una tontería, pero esto permite repartir mucho mejor las fuerzas generadas cada vez que cerramos el dispositivo y evita concentrar toda la tensión exactamente sobre la zona central del OLED.
Debajo de todo el conjunto encontramos además una placa de titanio que refuerza la pantalla desde la parte inferior. Es decir, el OLED flexible queda metido entre varias capas pensadas para absorber y repartir las tensiones mecánicas sin impedir que el panel pueda doblarse.
Una bisagra de más de 100 piezas mantiene completamente plano el OLED

La otra mitad del truco está en la bisagra. Apple ha construido un mecanismo formado por más de 100 componentes cuya función no es únicamente abrir y cerrar el teléfono, sino también sujetar físicamente la zona central de la pantalla cuando tenemos el iPhone completamente desplegado.
Ese soporte central es importante porque ayuda a mantener el OLED lo más plano posible cuando está abierto, reduciendo además el hundimiento que normalmente podemos notar al pasar el dedo por el centro de algunos plegables. Un sistema de imanes se encarga después de mantener el teléfono cerrado cuando plegamos ambas mitades.
Y hay un último detalle bastante curioso: la cámara FaceTime interior está escondida debajo del propio OLED, así que Apple tampoco ha tenido que introducir un agujero visible en esta enorme pantalla de 7,6 pulgadas. Súmale compatibilidad con Apple Pencil USB-C, 120 Hz y esos 3.000 nits y tenemos probablemente la pantalla más peculiar que Apple haya montado nunca en un iPhone. El verdadero trabajo, sin embargo, está debajo: capas móviles, polímeros especiales, cristal, titanio y una bisagra diseñada para que ese OLED pueda doblarse una y otra vez sin destrozarse por el camino.




