Si por lo que sea te creías que ya lo habías visto todo en el mundo de los televisores, agárrate porque esto es una de esas cosas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Y ya te adelanto que no hablamos de otro OLED más brillante o de un Mini LED con más zonas. Hablamos de un televisor que literalmente se despliega solo, desaparece cuando no lo usas y ahora además lleva el apellido Bugatti.
Porque sí, la firma austriaca C Seed, conocida por fabricar algunos de los televisores más extravagantes y exclusivos del mercado, acaba de presentar una edición especial de su espectacular N1 Unfolding TV desarrollada junto a Bugatti. Un producto pensado para un público muy concreto donde el precio probablemente sea lo de menos.
Y es que cuando juntas una marca capaz de fabricar hiperdeportivos de varios millones de euros con una empresa que vende televisores Micro LED plegables, el resultado no podía ser precisamente discreto. De hecho, estamos ante uno de esos productos que cuesta más imaginar en un salón que en una mansión frente al mar.
El C Seed Bugatti N1 es un televisor Micro LED que se despliega en 45 segundos y parece una escultura

La base sigue siendo la misma que conocimos hace un par de años con el C Seed N1 original. Hablamos de un enorme televisor Micro LED 4K compuesto por cinco paneles independientes que permanecen plegados cuando está apagado y que se despliegan automáticamente para formar una gigantesca pantalla.
El proceso completo tarda unos 45 segundos, momento en el que el televisor pasa de parecer una pieza decorativa a convertirse en una pantalla gigantesca lista para cine, series o cualquier contenido que le quieras lanzar.
Lo más curioso es que esta edición especial inspirada en Bugatti no solo cambia algunos acabados. El diseño frontal toma como referencia la famosa línea en forma de “C” del nuevo Bugatti Tourbillon y utiliza materiales y terminaciones inspirados directamente en el hiperdeportivo francés. Vamos, que no es simplemente pegar un logotipo y listo.
Hasta los altavoces se despliegan cuando enciendes la pantalla

Otro detalle que demuestra hasta qué punto estamos ante un producto fuera de lo común es el sistema de sonido integrado. Los altavoces desarrollados junto a Wisdom Audio también permanecen ocultos y se despliegan automáticamente junto con la pantalla, desapareciendo de nuevo cuando apagas el televisor.
En cuanto a tamaños, esta edición especial estará disponible en 110 y 137 pulgadas, dos diagonales que ya dejan claro que esto no está pensado precisamente para un piso normal. Curiosamente desaparecen las versiones de 103 y 165 pulgadas que sí estaban presentes en el modelo original.
La pantalla cuenta con compatibilidad HDR10+, un revestimiento especial para mejorar la imagen y una tecnología propia denominada Adaptive Gap Calibration, que se encarga de ocultar la unión entre los distintos paneles Micro LED. Además, puede girar hasta 180 grados hacia ambos lados, algo que ya de por sí resulta bastante espectacular.
Un televisor para millonarios donde el precio seguramente dé más miedo que la pantalla

La conectividad, eso sí, resulta bastante más convencional de lo que cabría esperar. Encontramos tres puertos HDMI 2.0 con soporte HDCP 2.2, dos USB y un puerto Ethernet RJ45, suficiente para cubrir cualquier instalación doméstica de alto nivel.
También podrá elegirse en varios acabados exclusivos llamados Aventurine, Atlantic Blue, Palomino y Liquid Silver, todos ellos claramente inspirados en el universo Bugatti.
¿El precio? Ahí está la gracia. Ni Bugatti ni C Seed han querido revelar cuánto costará esta auténtica locura tecnológica. Aunque viendo los antecedentes de la marca y el nivel de exclusividad del producto, probablemente sea mejor no preguntar si no quieres llevarte un susto.
Porque sí, hay televisores premium, televisores de lujo y luego está este C Seed Bugatti N1, que directamente juega en una liga completamente distinta. Una de esas ligas donde los televisores se despliegan solos, giran como una escultura cinética y seguramente cuestan más que el coche que tienes aparcado en el garaje.




