Las locuras de China son casi de fantasía en este punto… y es que acaban de enseñar un avance que parece ciencia ficción. Y esta vez no se trata de otro televisor enorme con un porrón de nits y demás. Se trata de una tecnología Nano QLED que es capaz de conseguir una densidad de 169.333 píxeles por pulgada, una cifra tan bestia que cuesta hasta de ponerla en contexto.
Este currazo viene de investigadores de la Tianjin University of Technology y la Fuzhou University, y ha sido publicado en Nature Photonics. La idea pasa por fabricar píxeles QLED súper minis, de unos 70 nanómetros, usando un proceso de nanoimpresión y autoensamblaje por capilaridad. Esto parece mucho de laboratorio, pero para el mundo de las pantallas es bastante locura.
Eso sí, no estamos hablando de una tele que vayas a comprar mañana en una tienda. Esto apunta más bien a microdisplays, gafas de realidad aumentada, VR y futuras pantallas de altísima densidad, donde cada píxel cuenta muchísimo. Y en ese ámbito, el OLED por muy top que sea, tiene sus límites cuando se le pide mucho brillo, vida útil y una pureza de color extrema.
Nano QLED: píxeles absurdamente pequeños y una densidad que deja en ridículo a cualquier pantalla actual

Para entender la locura, basta con mirar el dato principal: 169.333 PPI. Un móvil premium actual puede moverse alrededor de los 400 o 500 PPI, y ya nos parece más que suficiente porque a simple vista no distinguimos el píxel. Pues esto juega en otra liga completamente distinta, pensada para pantallas que se colocan muy cerca del ojo.
La clave está en esos píxeles QLED de unos 70 nanómetros, que según los investigadores permiten alcanzar la menor dimensión de píxel y la mayor densidad publicadas hasta ahora en este tipo de dispositivo. Y lo interesante no es solo hacer el píxel pequeño, sino que siga funcionando con cierta eficiencia. En las pruebas, los dispositivos rojo, verde y azul mantuvieron eficiencias medias del 17,0 %, 10,5 % y 5,7 %, respectivamente.
La gracia es que muchas veces estas tecnologías de laboratorio te hacen flipar con una cifra de locura, pero luego se caen en lo importante, como el brillo o la eficiencia. En este caso el equipo habla también de compatibilidad con sustratos flexibles y de matrices de puntos cuánticos a todo color, por lo que no parece a priori una demo chula para la foto.
No va a matar al OLED mañana, pero sí enseña por dónde puede ir la siguiente guerra de pantallas

Conviene no venirse arriba más de la cuenta. Esto no significa que el OLED esté muerto ni que dentro de dos años tengamos televisores Nano QLED de 65 pulgadas en casa. Ni mucho menos. De hecho, el propio enfoque del trabajo va más hacia pantallas cercanas al ojo, donde el tamaño físico es pequeño pero la exigencia de resolución, brillo y color es altísima.
Pero bueno igualmente el mensaje es muy claro, China está apretando muchísimo en tecnologías de pantalla que van más allá del LCD y del OLED. El QLED inorgánico tiene varios argumentos guays, como alta pureza de color, buena estabilidad y una gama cromática bastante amplia, algo que encaja súper bien con el futuro de la realidad aumentada y los visores premium.
A mí este tipo de avances me parecen especialmente interesantes porque no van de ponerle una pegatina nueva a una tecnología ya conocida. Aquí hablamos de fabricación a escala nanométrica, de píxeles ridículamente pequeños y de una posible vía para pantallas mucho más densas y eficientes. En realidad, puede ser una pista bastante top de hacia dónde va la industria cuando el OLED empiece a quedarse corto en algunos ámbitos.




