Hay ajustes en nuestros televisores que son bastante traicioneros y este es probablemente uno de los mejores ejemplos. Tocamos una opción, volvemos a poner la película o el juego que estábamos viendo y pensamos aquello de “ahora sí, menudo negro tiene esta tele”. Más contraste, colores aparentemente más potentes y una imagen con muchísimo más punch. Todo fantástico…salvo porque quizá acabamos de configurarla mal.
Me refiero al famoso nivel de negro o rango RGB, que dependiendo del televisor, consola o reproductor puede llamarse Completo, Limitado, Bajo, Normal, Automático, Rango HDMI y otras veinte variantes para acabar hablando prácticamente de lo mismo. Y ojo porque aquí el problema no suele ser escoger una opción “peor” que otra, sino que la fuente y el televisor estén utilizando rangos diferentes.
El tema está en que uno de esos errores provoca justo algo que nos encanta ver: negros negrísimos y un contraste tremendo. Tanto que podemos convencernos de que la imagen ha mejorado una barbaridad. Pero si nos fijamos bien en una escena oscura veremos la trampa rápidamente: donde antes había una chaqueta con textura, una pared, pelo, sombras y objetos en segundo plano…ahora tenemos una bonita mancha negra donde ha desaparecido media imagen.
El black crush puede parecernos espectacular…y precisamente ahí está la trampa

Para entenderlo sin montar aquí una clase de matemáticas, una señal RGB de 8 bits puede trabajar normalmente con dos rangos. Tenemos RGB Completo, que utiliza los niveles de 0 a 255, y el rango Limitado utilizado tradicionalmente en vídeo, donde la información útil se mueve nominalmente entre 16 y 235.
¿Significa eso que RGB Completo es automáticamente mejor? No. Ni mucho menos. De hecho, esa es precisamente una de las confusiones más habituales con este ajuste. Podemos tener una imagen perfecta utilizando cualquiera de los dos siempre que el aparato que envía la señal y el que la recibe estén configurados de la misma forma.
El follón empieza, por ejemplo, si nuestro PC, consola o reproductor manda RGB Completo pero la tele interpreta esa señal como Limitada. Ahí varios niveles oscuros que deberían seguir siendo diferentes entre sí empiezan a caer por debajo del punto que el televisor considera negro. ¿Resultado? Todo acaba aplastado contra el negro absoluto.
Y claro, en una OLED aquello durante los primeros cinco segundos puede ser gloria bendita. Una escena nocturna parece profundísima, las bandas negras desaparecen completamente en una sala oscura y los elementos luminosos resaltan muchísimo más. El contraste aparente aumenta una barbaridad…pero no porque hayamos mejorado el negro, sino porque hemos borrado información que debería estar ahí.
Ese es precisamente el famoso black crush. Dos, tres, cuatro o más niveles diferentes de sombra pasan a parecer prácticamente iguales. Un traje negro pierde sus pliegues, el pelo oscuro se convierte en una masa uniforme y algunos objetos del fondo directamente desaparecen. Como digo, puede resultar más espectacular, pero técnicamente hemos hecho justo lo contrario de mejorar la imagen.
También podemos equivocarnos al revés y convertir el negro en gris

Por supuesto, también existe el desastre contrario. Imaginemos ahora que la fuente manda una señal Limitada y nuestro televisor la interpreta como Completa. En ese caso el nivel que debería representar el negro absoluto queda levantado por encima del negro real de la pantalla.
Y esto canta muchísimo. Los negros empiezan a verse grisáceos, desaparece buena parte del contraste y toda la imagen adquiere ese aspecto lavado tan típico de cuando sabemos que algo no está bien pero no tenemos ni idea de qué ajuste hemos tocado. En una OLED además canta todavía más, ya que el panel puede apagar completamente los píxeles y nosotros le estamos diciendo que no lo haga.
Por eso tampoco tiene demasiado sentido esa obsesión de poner siempre RGB Completo porque “0-255 tiene más niveles que 16-235”. Si conectamos un PC es perfectamente habitual utilizar rango completo, mientras que buena parte del ecosistema de vídeo trabaja con rango limitado. Lo importante, una vez más, es que los dos extremos de la cadena coincidan.
A día de hoy además la mayoría de televisores, consolas y reproductores negocian todo esto automáticamente por HDMI, así que normalmente podemos dejar el ajuste correspondiente en Automático y olvidarnos. Eso sí, como haya algún dispositivo, splitter, receptor AV o aparato haciendo de las suyas por el camino, es cuando empiezan esas situaciones donde cambiamos manualmente el nivel de negro y de repente pensamos que hemos descubierto el ajuste secreto del televisor.
Una escena oscura te chiva el problema en cuestión de segundos

Por suerte comprobarlo es bastante sencillo. Yo utilizaría una escena con muchísima información cerca del negro: una habitación prácticamente a oscuras, una chaqueta negra con textura, pelo oscuro, una pared poco iluminada o cualquier secuencia nocturna con pequeños detalles en sombra.
Ahora cambiamos el rango y nos fijamos no en cuánto negro parece tener la tele, sino en cuánta información seguimos viendo dentro de ese negro. Si una configuración parece muchísimo más contrastada pero las arrugas de la ropa, las texturas o determinados objetos empiezan a desaparecer, ahí tenemos la pista. No hemos encontrado un negro mejor: nos hemos cargado los primeros niveles por encima del negro.
Si queremos hilar todavía más fino podemos utilizar un patrón near black, donde aparecen diferentes barras o cuadrados situados justo por encima del nivel negro de referencia. Con el rango correctamente configurado podremos distinguir los niveles que deberían ser visibles sin levantar el propio negro de la pantalla. Es muchísimo más fiable que hacer el típico cambio de ajuste y quedarnos simplemente con el que “se ve más potente”.
Y es que una buena OLED, Mini LED o cualquier televisor decente no necesita que hagamos desaparecer media escena para tener un contraste espectacular. Así que si cambiáis el nivel de negro y de repente la imagen parece haber ganado un contraste demencial, mirad también lo que ha ocurrido dentro de las sombras. Porque ese negro espectacular que tanto nos está gustando puede no ser una mejora en absoluto: puede ser simplemente black crush disfrazado de mejor calidad de imagen.




