Hay teles que salen al mercado y pasan sin pena ni gloria… y luego está el otro tipo: la que aparece en una feria, cuatro medios la ven en persona y de repente todo el mundo empieza a hablar de ella como si fuese el “nuevo rey”. Y con la TCL X11L está pasando exactamente eso.
El runrún no viene solo de cuatro fans en Twitter diciendo “madre mía, qué pepino”. Viene de medios que han sacado el metro y se han puesto a medir de verdad. Por ejemplo, en Tom’s Guide la han puesto finísima por una cosa muy concreta: el color. Y ojo al dato, porque para ser una LCD es de las que te hacen levantar la ceja: sobre el 91,77% de cobertura BT.2020 en sus pruebas. Dicho de otra manera, se está acercando a ese “color perfecto” del que siempre hablamos, pero que en la vida real casi ninguna tele toca de verdad.
Ahora… ¿es la mejor tele del mercado? Puede ser la MiniLED más bestia de 2026, sí, pero lo de “la mejor tele del mundo” es otra liga. Porque depende muchísimo de lo que tú priorices: cine a oscuras, deportes, gaming, procesado de movimiento, cómo maneja el streaming cutre, ángulos, reflejos… y mil historias más. Y eso no se decide en un rato ni con una demo bonita: eso solo se sentencia con una review de verdad, en casa, con escenas reales y viviendo con ella unos días.
Por qué la TCL X11L está levantando tanto hype

El primer “golpe en la mesa” es el enfoque. Mientras otras marcas están con el show de RGB MiniLED y derivados, TCL ha tirado por un camino más pragmático: exprimir el concepto QLED/Mini LED hasta el límite con su rollo “Super QLED” y su tecnología SQD (Super Quantum Dots), intentando mejorar pureza de color y control de halo sin meterse en jardines raros de mezcla de colores.
Y claro, cuando un medio te suelta el dato de color que comentábamos antes (BT.2020 por encima del 90%), la cosa cambia. Porque aquí no estamos hablando de “se ve muy bien en la demo”. Estamos hablando de una métrica que, sobre el papel, la pone por delante de televisores QD-OLED top en ese apartado concreto. Luego hay que ver calibración, tono, tracking, etc. Pero como titular técnico, es una pedrada.
También ayuda que la gente que la ha visto en CES y similares repite lo mismo: brillo bestial, impacto HDR y sensación de tele “sin complejos”. Y sí, ya sé lo que estás pensando: “en una feria todas se ven bien”. Totalmente. Pero cuando coinciden varios, algo hay.
La clave no es solo el brillo: es el combo de zonas + panel + control del halo

Hasta 10.000 nits de pico y más de 20.000 zonas de atenuación local (dependiendo de tamaño), además de un panel WHVA 2.0 pensado para mejorar ángulos sin cargarse el contraste. Si eso se cumple en condiciones reales, es una barbaridad, porque el gran talón de aquiles del MiniLED siempre ha sido el blooming/halo y el control fino de escenas complicadas.
Lo bueno (si TCL lo ha afinado) es que no se trata solo de “más zonas y arreando”. Hablan de sistemas de control de halo y de procesado para que el televisor no vaya pegando bandazos cuando tienes subtítulos, estrellas sobre fondo negro o luces puntuales en HDR. Y esto es clave: una tele puede tener miles de zonas, pero si el algoritmo es torpe, te comes halos igual.
Y luego está el pack de “tele premium”: 4K a 144 Hz, modo gaming top, soporte de formatos tipo Dolby Vision y HDR10+, plataforma Google TV… y hasta audio firmado por Bang & Olufsen. Vamos, que además de “pantallón”, es que TCL quiere jugar en la mesa de los mayores.
Entonces… ¿es el mejor televisor del mercado?

Si me preguntas hoy, con lo que hay publicado y visto en demos, yo lo diría así: la TCL X11L pinta a candidata muy seria a mejor MiniLED del año. En brillo, punch HDR y volumen de color, los números y las primeras impresiones son de escándalo. Y si encima ese control de halo funciona como prometen, puede ser de esas teles que hacen que mucha gente diga: “ya no necesito OLED”.
Pero la frase “mejor tele del mercado” es traicionera. Porque ahí entran cosas que en demos se esconden: procesado de movimiento, escalado de TDT/streaming regulero, gestión de gradientes (banding), fidelidad de pieles, uniformidad del panel, y sobre todo el comportamiento en un salón normal con luz, reflejos y contenido del día a día. Y eso no se sentencia hasta que alguien la tenga semanas en casa.
Así que sí, entiendo perfectamente que estén alucinando (yo también me quedo loco con ciertos datos), pero yo lo dejaría en “ojo, que aquí puede haber un pepino histórico”. Si TCL remata el software y el control del halo, esta tele no está tirando una piedrecita: está llamando a la puerta de los reyes del segmento premium.




