Estaba cantado, pero ya en 2026 empezamos a ver cómo la Generación Z ha desplazado al televisor a un segundo plano, siendo el teléfono móvil (Smartphone) el dispositivo elegido por la mayoría de ellos para el consumo de contenido. ¿Su favorito? Youtube y Tiktok, aunque varios estudios afirman que incluso prefieren consumir películas y series (y streams de videojuegos) en el móvil que en la tele. El móvil se ha convertido en una extensión de ellos y de su personalidad.
Las marcas son conocedoras de este hecho y han comenzado a mover ficha con dispositivos como el LG StanbyMe, Samsung y su The Sero que incluso da soporte al formato vertical, una mejor integración con servicios de redes sociales y vídeos en vertical en los sistemas operativos o la llegada masiva de funciones gaming en la nube en los televisores. Todo ello con el objetivo de que, cuando se produzca el relevo generacional, acaben virando de nuevo hacia el televisor y no hacia el móvil.
La Generación Z abandona el televisor como dispositivo favorito para consumo y opta por el móvil

La Generación Z, nacida entre 1997 y 2012 ya comienza a ser adulta y a independizarse, lo que conlleva optar por una vivienda y un televisor como centro del hogar tecnológico…bueno, eso era con generaciones anteriores, donde la tele era ese nexo alrededor del cual se organizaba el tiempo de ocio. Sin embargo eso ha cambiado radicalmente con la Generación Z y posteriores, donde su centro de ocio es…el Smartphone.
Por ejemplo, este estudio de Deloitte confirma que para esta generación, el móvil es la piedra angular de su vida digital y donde el contenido de redes sociales y Youtube ya ha superado al del cine, por lo que evidentemente el consumo de éste queda relegado a una segunda posición en un dispositivo secundario como puede ser el televisor.
Es más, la Generación Z pasan una media de 50 minutos más al día en plataformas sociales y viendo contenido generado por otros usuarios que consumiendo contenido del televisor (no digamos ya de canales de televisión) y más de la mitad de ellos afirma que el contenido de redes sociales es más importante que la nueva película de turno o el cine en general.
Los informes de GWI y S&P Global Market van por el mismo camino, es más en ellos podemos leer como para el 30% de la Generación Z los canales de televisión son directamente inexistente (0 consumo) y la media de consumo de redes sociales y contenido multimedia similar ya supera las 5 horas, mientras que el consumo de contenido en televisores sigue bajando.
Los motivos del abandono del televisor: contenido menos personalizado y más estático

Los motivos de este cambio son varios, aunque no pretendo aquí hacer un estudio sociológico, lo cierto es que si piensas como un Gen Z, entenderás bien el por qué. Y es que el televisor lo asocian rápidamente como algo anticuado y viejo que no se conecta tan bien con uno como lo hace el móvil. No te lo puedes llevar contigo y además los sistemas operativos son estáticos y llenos de anuncios generalistas (y en esto, tienen razón).
En cambio, el móvil si que ofrece esa interactividad y relevancia. Además, como decía antes, consideran al Smartphone casi como una extensión de si mismos donde, además, conectan a nivel mucho más personalizado con el youtuber de turno o con el creador de contenido de Tiktok mucho más de lo que lo harían con el actor de moda de Hollywood. Ocurre lo mismo que con el dispositivo (tele vs móvil): uno representa algo impersonal, rígido y estático y el otro algo personalizado, móvil y que se adapta a sus gustos rápidamente.
Además, el concepto de «ver la tele» también ha muerto (para desgracia de los cinéfilos como servidor); pero es que no solo en el televisor físico en si, si en las salas de cine. ¿Quién no ha estado viendo una película y ha observado como toda la gente joven es incapaz de estar 3 minutos sin sacar el móvil y escribir o contestar por redes? la concentración se ha ido al traste con las redes sociales, en parte por ese dinamismo del que hablaba: lo estático les aburre y necesitan estímulos dinámicos, cortos y personalizados, algo que de momento el cine y el televisor no pueden hacer.




