Jason Momoa vuelve a DC, pero de una manera que no conocíamos hasta ahora. Después de haber sido Aquaman, el actor se mete ahora en la piel de Lobo, uno de esos personajes que literalmente parecen hechos expresamente para él. Típico grande, salvaje, macarra, pasado de vueltas y con la energía de «me da igual todo» que, yo creo que le pega bastante más que muchos trajes de superhéroe limpitos.
Lo chulo es que Momoa no solo va aparecer como Lobo en Supergirl, la nueva peli de DC con Milly Alcock como Kara Zor-El, sino que ya se está empezando a a hablar de la posibilidad de una peli en solitario. Y el actor ha sido clarísimo. Básicamente ha dicho que si DC quiere una película de Lobo para todos los públicos, no cuenten con él. O sea que puertas abiertas no ha dejado ni una.
Según recoge Deadline a partir de una entrevista con Collider, Momoa ha reconocido que ya ha hablado con James Gunn y Peter Safran sobre esa posibilidad. Pero también ha dejado una condición muy concreta: una película de Lobo tiene que ser para adultos. En Estados Unidos eso significa calificación R, así que nada de rebajar al personaje para que entre más gente en la sala con palomitas y niños pequeños.
Jason Momoa tiene claro qué tipo de Lobo quiere hacer en DC

La frase de Momoa va bastante al grano. El actor asegura que no tiene ningún interés en hacer una película de Lobo PG-13. Y esto tiene bastante sentido si uno conoce mínimamente al personaje. Lobo no es Superman, ni Batman, ni un héroe torturado con una brújula moral más o menos clara. Es un cazarrecompensas alienígena, brutal, excesivo y bastante cafre.
En los cómics, el personaje de Lobo viene del planeta Czarnia y se mueve por el universo como mercenario. Es un personaje que funciona básicamente porque está pensado para ser de todo menos elegante. La gracia está en el descontrol, en la violencia pasada de rosca, humor gamberro y la estética de motero espacial que parece sacada de una pesadilla de los noventa. Si lo limas demasiado, te quedas con un tipo grande con maquillaje y poquito más.
Por eso la postura de Momoa puede ser una buena señal para los fans. No está diciendo que no quiera volver. Al contrario, ha dejado claro que si DC quiere usar a Lobo en otras películas, él estaría ahí. Pero si hablamos de una película en solitario, ahí no quiere medias tintas. Y con James Gunn al frente de este nuevo universo DC, tampoco parece una idea tan disparatada.
Supergirl será la primera gran prueba para ver si este Lobo funciona

Antes de pensar en una película propia, toca ver cómo encaja Lobo en Supergirl. La película llegará a cines e IMAX el 26 de junio y está inspirada en el cómic Supergirl: Mujer Del Mañana, escrito por Tom King e ilustrado por Bilquis Evely. En esta historia, Kara Zor-El viaja por la galaxia junto a Krypto y termina metida en una aventura bastante más oscura de lo que muchos esperan cuando escuchan el nombre de Supergirl.
La película está protagonizada por Milly Alcock como Kara, con Eve Ridley como Ruthye Mary Knolle y Matthias Schoenaerts como Krem of the Yellow Hills. Y en medio de todo ese viaje aparece Momoa como Lobo, que sobre el papel puede aportar justo ese punto más salvaje y menos pulido que DC necesita para no sonar siempre igual.
Yo creo que es más que claro que Warner y DC van a fijarse mucho en la reacción del público. Si el personaje de Lobo tiene buena recepción, si Momoa roba escenas y si la gente sale del cine hablando de él, casi seguro que la película en solitario va a estar encima de la mesa en menos que canta un gallo. Y ahí es donde entra la condición que ha dado Jason, o hacen un Lobo sin miedo, o mejor ni hacerlo.
Porque hay personajes que toleran bien el filtro familiar. Lobo no parece uno de ellos. Su atractivo está en ser exagerado, bruto y bastante impresentable. Si DC le acaba dando película propia, lo suyo sería abrazar eso y no esconderlo debajo de una capa de prudencia. Momoa ya ha marcado la línea en la arena. Ahora veremos si Gunn y Safran se atreven a cruzarla.




