LG no quiere que el StandbyME siga siendo solo ese televisor curioso que va con ruedas y queda bonito en Instagram. Con el nuevo StandbyME 2 Max, la marca le ha metido bastante más músculo al invento y, sinceramente, ya no estamos hablando solo de un capricho de diseño. Aquí ya hay una pantalla de 32 pulgadas con resolución 4K UHD, un formato bastante más serio y una idea muy clara detrás: llevarse el concepto de tele portátil a un terreno más premium.
Porque sí, lo primero que llama la atención es justo eso. Pasa de una propuesta más “lifestyle” a algo que ya puede encajar mejor como tele secundaria de nivel, como pantalla para cocina grande, dormitorio, despacho o incluso para quien quiere algo distinto sin renunciar a una imagen mucho más decente. LG la ha lanzado ya en Corea del Sur con un precio de 1,59 millones de wones (unos 920 euros), así que barata precisamente no es, pero tampoco iba por ahí el tiro.
Y a mí, qué quieres que te diga, este tipo de productos me parecen interesantes cuando dejan de ser una simple rareza y empiezan a tener sentido en el día a día. Porque una cosa es vender “movilidad” en un folleto, y otra muy distinta es ofrecer una tele que puedas mover, desacoplar del soporte, colocar en una mesa o colgar en pared, y que además no parezca un juguete caro. En este StandbyME 2 Max, LG parece haber ido bastante por ahí.
LG StandbyME 2 Max: más grande, más fino y bastante más serio que antes

La clave de este modelo está en que sube el listón en casi todo lo importante. El panel crece hasta las 32 pulgadas y además lo hace con resolución 3840 x 2160 píxeles, así que ya no hablamos de una pantalla simpática para salir del paso, sino de algo que sobre el papel puede ofrecer una experiencia mucho más completa para ver series, pelis, YouTube o incluso jugar un rato. A eso se suma el procesador Alpha 8 Gen 3 con funciones de IA, que se encarga del escalado a 4K, del tratamiento de imagen y también del sonido.
Además, LG no se ha quedado en el titular fácil del “ahora es 4K”. También habla de compatibilidad con Dolby Vision, HDR10 y HLG, junto con tone mapping dinámico para mejorar contraste y color. Dicho de otra manera, quiere que esta tele portátil se vea como una tele de verdad y no como un monitor bonito con batería. Luego habrá que ver cómo rinde en la práctica, claro, pero sobre el papel desde luego da un salto importante frente a la idea original de la gama.
Otro detalle que me parece bastante potente es el diseño. Sin el soporte, el cuerpo se queda en 28,5 mm de grosor, así que LG ha intentado mantener ese punto limpio, minimalista y decorativo que siempre ha acompañado a los StandbyME. De hecho, la pantalla también se plantea como un objeto de decoración, con opciones para mostrar arte, reloj o información del tiempo a través de Gallery+, que encaja bastante con esa idea de producto híbrido entre tecnología y mueble bonito.
Una tele portátil con webOS 26, batería y bastantes más usos de los que parece

Luego está la parte realmente práctica, que es donde este tipo de aparatos se la juegan. Aquí LG mete una batería integrada de 144 Wh con una autonomía de hasta 4 horas y 30 minutos de uso inalámbrico. Y eso ya empieza a ser una cifra bastante maja para moverla por casa sin estar pensando cada dos por tres en el enchufe. No es una locura, evidentemente, pero ya da para una peli larga, una sesión de cocina con recetas, videollamadas o una tarde de serie y sofá sin cable por medio.
También hay bastante flexibilidad física. El panel se puede separar del soporte con solo pulsar un botón, y LG ofrece accesorios opcionales como soporte de un clic, base con ruedas o correa para pared. Esa es justo la gracia del invento: que no se quede en “mírame qué mono soy”, sino en me adapto a cómo usas tú la pantalla en cada momento. Y ahí sí hay una idea diferente frente a una tele tradicional o incluso frente a muchos monitores inteligentes.
En software tampoco va precisamente desnudo. Llega con webOS 26, apps como Netflix, YouTube o Apple TV, acceso a LG Channels, y compatibilidad con AirPlay, Google Cast, HomeKit, control por voz de campo lejano y mirroring para Android e iOS. En conectividad suma Wi-Fi 6, Bluetooth 5.3, un HDMI y cuatro puertos USB-C. Y ojo al audio, porque LG habla incluso de Dolby Atmos y sonido envolvente virtual, así que la idea está clara: quieren venderlo como una pantalla portátil premium de verdad, no como un gadget simpático de usar dos días y olvidarte.
Yo, sinceramente, creo que este StandbyME 2 Max tiene bastante más sentido que muchas teles rarunas que salen últimamente. No será un producto masivo ni uno pensado para todo el mundo, eso está clarísimo, pero LG ha entendido que si vas a cobrar caro por una tele portátil, más te vale ofrecer algo que vaya bastante más allá del postureo. Y por lo que se ha presentado, aquí al menos hay argumentos.




