LG sigue a lo suyo con los monitores gaming y este nuevo UltraGear Evo 45GX950B viene con pinta de no ser precisamente uno más. Hablamos de un modelo OLED de 44,5 pulgadas, con formato 21:9, curvatura 800R, resolución 5K2K y una idea bastante clara detrás: darte una pantalla enorme para jugar, pero también añadir varias funciones extra para que no todo dependa del PC que tengas en casa. LG lo ha presentado en Japón como un nuevo modelo de su gama UltraGear Evo, y ahí ya se ve que no estamos ante un monitor cualquiera.
Uno de los detalles más curiosos del monitor está en el reescalado a 5K2K integrado en el propio monitor. Vamos, que LG mete aquí un procesador para mejorar la imagen de lo que conectes y acercarlo a su resolución nativa. Sobre el papel suena muy bien, sobre todo en un producto así, donde mover juegos a resolución completa no es precisamente poca cosa. LG acompaña esto con funciones como AI Upscaling, AI Scene Optimization y AI Sound, así que el mensaje está bastante claro: más inteligencia metida dentro del propio monitor para ayudar con imagen y sonido.
Además, este modelo ya no aparece como un UltraGear OLED al uso, sino como UltraGear Evo, que es la nueva forma que está usando la marca para vestir sus monitores gaming más recientes. Y en este caso, la realidad es que el 45GX950B mantiene casi toda la base del modelo anterior, pero añade justo ese empujón de IA que LG está metiendo ahora en sus modelos más serios.
Un OLED 5K2K enorme, rapidísimo y con una ficha muy seria

Si vamos a las especificaciones puras, el 45GX950B viene muy bien armado. Además de esa resolución 5K2K y los 165 Hz, LG habla de 0,03 ms GTG, certificación DisplayHDR True Black 400, cobertura del 98,5% del espacio DCI-P3 y brillo de 275 nits en SDR, con picos de hasta 1300 nits en pequeñas áreas en HDR. Es decir, sobre el papel sigue siendo uno de esos monitores pensados para impresionar tanto por tamaño como por calidad de imagen.
También va bien cubierto en sincronización y conexiones. Soporta AMD FreeSync Premium Pro, NVIDIA G-SYNC Compatible y VESA AdaptiveSync, mientras que en puertos monta 1 DisplayPort 2.1, 2 HDMI 2.1, 1 USB-C con hasta 90 W, además de USB-A y salida de auriculares. A eso se suma compatibilidad con PiP/PbP y un soporte con ajustes de altura, inclinación y giro, así que en conectividad y ergonomía no parece que vaya corto.
Dicho de una forma muy sencilla: la base del monitor ya era potente y aquí sigue intacta. El salto importante no está tanto en el panel como en los extras que LG ha querido meter alrededor. Por eso tiene bastante pinta de ser una revisión continuista, sí, pero una de esas que afinan lo que ya funcionaba en vez de ponerse a inventar demasiado.
La IA es la novedad real, aunque aquí tocará esperar a pruebas serias

Donde LG intenta marcar un poco más la diferencia es en ese procesador interno con AI Upscaling, AI Sound y AI Scene Optimization. La idea es que el monitor pueda reescalar contenido de menor resolución hasta 5K2K, ajustar automáticamente la imagen según el tipo de contenido y tocar el audio para separar mejor voces, música y efectos. En un monitor tan bruto, desde luego, tiene sentido intentarlo, porque mover juegos a 5K2K no está al alcance de cualquier gráfica.
Ahora bien, aquí conviene no venirse arriba antes de tiempo. Porque sobre el papel suena muy bien, pero luego habrá que ver qué tal funciona eso con juegos reales, con texto, con interfaces y con uso normal del día a día. Y precisamente por eso la sensación inicial es bastante clara, la gran novedad frente al 45GX950A está mucho más en estas funciones de IA que en un cambio importante de panel.
Hay además un pequeño recorte frente al modelo anterior: los altavoces bajan a 2 x 7 W, cuando el 45GX950A montaba 2 x 10 W. No me parece algo dramático en un monitor de este perfil, porque la mayoría acabará usando cascos o audio externo, pero sí es de las pocas cosas en las que este modelo nuevo no mejora.
Precio en Japón y una espera casi segura para Europa

Por ahora, LG lo ha listado en Japón con un precio oficial de 329.800 yenes (1794 euros), aunque de lanzamiento aparece rebajado a 259.800 yenes (1413 euros), más o menos un 21% menos. Los envíos allí están previstos para el 11 de junio, así que no da la sensación de que vaya a llegar ya mismo a otros mercados. De hecho, a día de hoy no se ha concretado todavía su disponibilidad en Europa.
Así que el resumen sería que LG tiene un nuevo OLED ultrawide de 45 pulgadas que sigue siendo una barbaridad por tamaño, resolución y velocidad, pero cuya novedad más clara está en la IA y el reescalado interno. Lo demás, en esencia, ya lo conocíamos bastante. Y casi mejor así, porque cuando una base es buena, a veces no hace falta montar un circo nuevo para seguir teniendo un monitorazo entre manos.




