Normalmente si sacamos el tema del MicroLED, a todos se nos va la cabeza a lo mismo. Televisores grandes, negros perfectos, brillo bestial y precios que todavia dan bastante miedo. Es lo normal porque es lo que más llama. Pero la realidad es que el MicroLED también está avanzando por otro camino mucho más pequeño.
Y ese camino no pasa por el salón, pasa por unas gafas. JBD acaba de presentar el Roadrunner II, un microproyector MicroLED a todo color pensado para gafas de realidad aumentada. Es una pieza súper pequeña, casi de ciencia ficción por tamaño pero con datos de locos. 800 X 600 píxeles, 480 Hz, píxeles de solo 2,5 micras y hasta 6000 nits de brillo percibido en el ojo.
Esto último tiene truco, pero no en el mal sentido. El proyector como tal entrega 6 lúmenes, que para un proyector de cine en casa sería poquísimo. Pero en unas gafas AR es otra cosa. La luz pasa por una guía de onda y acaba de manera directa delante del ojo. Por eso los 6000 nits tienen mucho más sentido, sobre todo si quieres ver info en la calle sin que el sol se lo coma todito.
El MicroLED también quiere meterse en unas gafas, no solo en teles enormes

El Roadrunner II solamente ocupa 0,18 centímetros cúbicos, por lo que ya deducirás que no es un cacharro para una mesa. Es un motor de imagen que tiene que caber dentro de unas gafas. Ese es el gran reto de la realidad aumentada. Que sea pequeño, ligero, brillante y que no funda la batería en media hora.
La base de este microproyector es un panel MicroLED de 0,1 pulgadas con densidas bestial de 10.160 píxeles por pulgada. En unas gafas cuenta cada milímetro, no es como en una tele, que hablar de una pantalla tan pequeña sonaría absurdo. Lo que importa no es presumir de 4K es que los textos y los elementos digitales se vean estables y con buena definición delante del ojo.
JBD habla también de un campo de visión de 30 grados y una resolución angular de 33,3 píxeles por grado. Con esto por ejemplo, la idea es que puedas ver una notificación, una indicación de navegación o cualquier capa digital sin ver un pegote borroso flotando detrás de ti. La gracia de la AR no es poner solo imagen, es que la imagen se vea bien, y por supuesto, que no moleste.
Más brillo sin disparar el consumo, que es justo lo que necesitaban estas gafas

JBD no empieza de 0. Y es que el Roadrunner I ya había puesto sobre la mesa esta plataforma, pero se quedaba en 3,2 lúmenes. Con el Roadrunner II la marca sube hasta 6 lúmenes, prácticamente el doble, mientras el consumo típico pasa a 98 mW. O sea que aumenta la luz un montón sin convertir las gafas en una tostadora.
Y eso es clave. Porque una tele MicroLED puede permitirse ser grande, cara y consumir más. Unas gafas no. Unas gafas tienen que ser cómodas, aguantar bastante batería y no calentarte la cara. Por eso este tipo de avances, aunque parezcan menos espectaculares que una pantalla de 100 pulgadas, pueden acabar siendo mucho más importantes a corto plazo.
Además, JBD no ha enseñado solo el componente. También ha presentado un kit de desarrollo de gafas AR monoculares a todo color basado en este Roadrunner II. Es decir, una especie de base para que otros fabricantes empiecen a probar esta tecnología en productos reales. Y ahí está lo potente del asunto: puede que el MicroLED tarde en llegar a nuestras teles a precios normales, pero en gafas AR ya empieza a moverse de verdad.




