Parece totalmente absurdo leyendo el titular…pero es cierto a más no poder. Y es que la Nvidia Shield TV, un reproductor que data del 2015 (aunque con dos revisiones menores en el 2017 y 2019, donde básicamente se le aplicó un pequeño overclock al procesador y un rediseño de chasis y mando) ya huele a tierra. En lugar de anunciar su sucesora natural, como llevamos años esperando, la marc ha anunciado una nueva actualización de firmware y…una subida del 50% del precio.
La lógica nos dice que, al ritmo que va la electrónica de consumo, ésta va viendo como se reduce sus precios con el paso del tiempo o se sustituye por generaciones más modernas al mismo coste, sin embargo la NVIDIA Shield TV Pro pasa oficialmente de costar 199,95 euros a unos prohibitivos 299,95 euros. Una subida de 100 euros -nada menos que un 50% de incremento directo- para un reproductor cuenta en sus entrañas con un chip lanzado originalmente en 2015. Increíble pero cierto.
Subida de precio de un 50% de la Shield TV: la marca usa la excusa de la memoria y el almacenamiento

Aquí tenemos dos caras de la misma moneda: por un lado, la marca acusa esta subida del 50% del precio oficial de su TV Box en la enorme subida de los costes de fabricación de los componentes y, en particular, al encarecimiento de la memoria RAM y el almacenamiento de memoria provocado por la fiebre del hardware para Inteligencia Artificial en centros de datos. Como veis, nosotros ya veníamos avisando de que algo así iba a pasar.
Sin embargo, el motivo real detrás de esta decisión es mucho más sencillo: NVIDIA sabe que no tiene rival directo en su terreno, salvo quizá el Apple TV 4K (que por cierto, se rumorea que el nuevo dispositivo de la manzana mordida también tendrá una subida de precio de entre el 50 y el 100% respecto al modelo de 2022).
La máquina de Nvidia es casi la única que reúne un Android TV certificado para plataformas de streaming comerciales (Netflix, Prime Video, Disney+) y dar cabida a la máxima calidad de imagen y sonido con soporte completo de audio en passthrough sin pérdidas (Dolby TrueHD con Dolby Atmos, DTS-HD Master Audio y DTS:X) y reproducción con autoframe, cambio automático de Hz, compatibilidad con Kodi a la perfección, Plex Server, etc. Aún así, ya no está sola en el mercado, como llevaba pasando los anteriores 5 o 6 años.
¿Merece la pena pagar 300 euros por ella hoy en día? El mercado ya tiene otras alternativas

Aunque en este portal hemos sido firmes defensores de este reproductor durante años y años, lo cierto es que la situación ya ha cambiado notablemente. Y si tenemos en cuenta que su precio para estas fechas va a ser ya de 300 euros, va a ser complicado de defender en pleno 2026 con las limitaciones que tiene actualmente, que son bastantes más de las que el usuario promedio se cree.
Por ejemplo, el chip de Nvidia no cuenta con decodificación de AV1 por hardware, que actualmente es el códec más usado en Youtube por ejemplo. Además, si seguimos a nivel de certificaciones de estándares de vídeo podemos ver como tampoco cuenta con Dolby Vision (formato completo, ya que no puede leer la capa FEL (Full Enhancement Layer) de los perfiles Dolby Vision perfil 7 procedentes de discos UHD Blu-ray físicos).
Y a nivel de hardware, está limitada a puertos HDMI 2.0b, sin soporte para 4K a 120 Hz ni funciones avanzadas de baja latencia en juegos locales. Pero es que en temas de memoria, sigue usando solo 3 GB de memoria RAM y 16 GB de almacenamiento interno, que empiezan ya a quedarse bien cortos en un sistema Android TV cada vez más pesado de mover.
Y como decía; tenemos alternativas mejores en el mercado. Para uso puro de streaming, el Apple TV 4K es mejor opción, ya que cuenta con más bitrate en muchas apps de streaming y también con una interfaz mucho más rápida y un hardware mucho más potente. Y si quieres optar por sacar la máxima calidad de imagen a tu contenido local, te recomiendo que usese reproductores dedicados con chips Amlogic ejecutando CoreELEC (como el Ugoos AM6B Plus) o soluciones dedicadas de firmas como Zidoo o Dune HD ofrecen una calidad de imagen y fidelidad de vídeo infinitamente superiores.




