Seguro que más de una vez te has acordado del cable HDMI al tener pantallazos negros, cortes o incluso problemas con resoluciones que -en teoría- soporta tu televisor y consola o reproductor pero por algún motivo no se llegan a aplicar nunca. Pues bien, es bastante probable que uno de los principales problemas sea el cable HDMI, especialmente si la distancia supera los 5 metros. Además, la llegada del HDMI 2.1 y el enorme ancho de banda de 48 Gbps brutos (necesarios para transportar 4K a 120 Hz o 144 Hz en RGB de 10 bits sin compresión DSC, o metadatos dinámicos Dolby Vision) han empeorado enormemente la situación.
En fin, en cualquie caso, el problema no está en tu PC, consola o televisor, si no en el cable. Y es que usar un cable de cobre tradicional con una tirada superior a más de 5 metros entra en ese limbo donde técnicamente debería funcionar bien…pero oficialmente ya estamos sobrepasando la recomendación del fabricante. Los síntomas principales son pantallazos negros intermitentes, pérdida de señal, artefactos («chispitas» de nieve en pantalla) o la degradación forzada a resoluciones inferiores. El culpable no es el equipo emisor ni la pantalla: es la pura física del cobre.
La limitación de los cables HDMI baratos tradicional no está en su construcción, si no en el cobre

El cable HDMI pasivo de cobre convencional funciona transmitiendo impulsos eléctricos por hilos conductores metálicos. A frecuencias de reloj bajas (como en la era del 1080p a 4.95 Gbps), el cobre tolera tiradas considerables. Sin embargo, a medida que la señal escala a las frecuencias del protocolo FRL (Fixed Rate Link) del HDMI 2.1, entran en juego tres factores que hacen que más allá de los 5 metros sean totalmente desaconsejables.
El primero de los problemas es que la señal eléctrica pierde amplitud rápidamente conforme aumenta la longitud del cable. A partir de los 3 o 4 metros en anchos de banda elevados, el voltaje residual que llega al receptor es insuficiente para discriminar ceros y unos lógicos. Además, a frecuencias ultra altas, los electrones se desplazan únicamente por la periferia exterior del conductor de cobre, reduciendo el área útil de paso y disparando la resistencia. Vamos, que no llega la información aprovechando todo el cable.
Y por último tenemos el tercer problema que tiene mucho que ver con meter cables por conductos compartidos: el de las interferencias electromagnéticas. Y es que en una tirada larga, el cobre actúa como una antena receptora que absorbe el ruido parásito de cables de corriente cercanos, fuentes de alimentación o motores de persianas y aire acondicionado, corrompiendo los paquetes de datos.
Es por eso que si acudimos a la web oficial del organismo regulador del HDMI, veremos que ningún cable de cobre pasivo puede garantizar 48 Gbps certificados de forma estable más allá de los 5 metros. Com digo, si, puede funcionar (en 7-10 metros) pero ya se debe al azar y a las particularidades de nuestra vivienda. Para esos casos, la solución pasa obligatoriamente por un cable HDMI de fibra óptica.
La solución al problema de los pantallazos negros y cortes tiene nombre: cable HDMI de fibra óptica

Y es que es la solución ideal: pasar del paso de datos mediante hilos de cobre, a cables que usan la luz para transmitir datos (sistemas electro-ópticos). Aquí encontramos de dos tipos: los de fibra óptica puros al 100% (los más caros e innecesarios) y los de fibra óptica híbrdos, que usan líneas auxiliares de cobre para transmitir datos de baja velocidad como protocolo de protección anticopia HDCP, la lectura de datos EDID, el canal de retorno de audio (eARC), etc. Estos últimos son los que os voy a recomendar hoy, del fabricante FIBRR:


FIBBR 8K HDMI 2.1 Cable de Fibra Óptica 20M
Este tipo de cable, como veis, tiene conectores con transceptores, es decir, por un lado tenemos un cabezal de entrada (Source) que aloja un microchip conversor que transforma la señal eléctrica de vídeo y audio en impulsos de luz láser. El cabezal de salida (Display) integra un fotodiodo que decodifica la luz de vuelta a señal eléctrica HDMI estándar. 0 pérdidas de datos y todo viaja a la velocidad de la luz.
En fin, si has experimentado alguna vez problemas en la imagen -especialmente con los citados síntomas de cortes, pantallazos negros, imposibilidad de poner una resolución teóricamente soportada por el televisor y el emisor, etc.- y tienes más de 5 metros, la solución es sencilla y relativamente económica: un buen cable de fibra óptica como el que os hemos recomendado hoy aquí.




